El vientre, siempre el vientre… Es el complejo número 1 de muchas mujeres, que lo querrían siempre más plano y más firme. Por desgracia, esta barriguita se enfrenta a muchas pruebas (hormonas, edad, embarazo, cambios de peso…), hasta el punto de que puede volverse blanda. ¿Cómo cuidar un vientre blando? Primero repasamos las causas de un vientre blando o flácido y, después, te contamos nuestras 3 soluciones naturales: una alimentación adecuada, cuidados y masajes específicos, y ejercicios para trabajar los abdominales.
Vientre blando, barriga flácida: ¿de qué hablamos?
Hablamos de vientre blando cuando la zona abdominal pierde firmeza: la piel está más relajada, blanda al tacto, y la faja abdominal ya no la sujeta como antes. Cuando se habla de barriga flácida o de flacidez abdominal, la idea es la misma, a menudo con una piel que parece más caída.
¿Por qué tenemos el vientre blando?
La principal causa de un vientre blando o flácido es la flacidez cutánea. Esta pérdida de firmeza, que afecta a otras zonas del cuerpo (pecho, muslos, brazos), es bastante común en las mujeres. Se debe a numerosos factores.
1- La menopausia
Los cambios hormonales que experimenta la mujer a lo largo de su vida afectan negativamente a la calidad de la piel y al tono de la faja abdominal. Estrógenos y progesterona participan en la hidratación de la piel. Pero con la menopausia, la producción fisiológica de estas hormonas se detiene en seco, por lo que la piel pierde resistencia y elasticidad. El resultado es una piel más flácida y un vientre menos firme. Añade a esto la ralentización metabólica y el aumento de la masa grasa abdominal: el vientre se vuelve blando.
2- La edad
Con el paso del tiempo, la piel se deteriora. Los fibroblastos producen menos colágeno y elastina, ciertos ácidos presentes de forma natural en el organismo, como el ácido hialurónico, escasean, y la masa muscular tiende a disminuir. El resultado: un vientre más blando y una piel más flácida y caída.
3- El embarazo
Una mujer embarazada gana entre 12 y 18 kg a lo largo de su gestación. Este peso adicional, bien localizado en la zona abdominal, corresponde al peso del feto, la placenta, el cordón umbilical, el líquido amniótico y el útero. La piel del vientre queda sometida a una dura prueba. Tras el parto conserva secuelas, que pueden ser estrías, flacidez, una textura blanda y un aspecto caído.
4- La pérdida de peso
Una pérdida de peso importante y rápida puede tener consecuencias antiestéticas en el cuerpo, empezando por un exceso de piel o una pérdida de elasticidad de esta. El vientre suele verse afectado: pierde toda su firmeza y queda especialmente blando.
5- El estrés oxidativo
Se trata de una oxidación de los distintos componentes de nuestro organismo, como el ADN, las células, los tejidos o los órganos. El estrés oxidativo se ve agravado por ciertas enfermedades, el consumo de alcohol, el tabaco, la contaminación, la ansiedad y la exposición solar. Estas fuentes de oxidación deterioran la piel: degradación de las fibras elásticas, mala asimilación de los nutrientes, microcirculación alterada. El resultado es una flacidez cutánea que comienza por la piel del vientre.
6- Otras causas: ¿y si fuera algo más que una simple flacidez cutánea?
Aunque la flacidez cutánea sea la primera explicación de un vientre blando, la falta de firmeza también puede deberse a:
- Un exceso de grasa abdominal: puede afectar tanto a las delgadas como a las más curvilíneas, y se debe a una alimentación desequilibrada, demasiado rica en azúcar y en grasas saturadas.
- Retención de líquidos: suele localizarse en la parte inferior del cuerpo (muslos, rodillas, piernas), pero la retención de líquidos también puede manifestarse como un vientre blando e hinchado. Los tejidos se infiltran de agua que deja de circular y queda «atrapada».
- Falta de tono muscular: el sedentarismo y la falta de ejercicio pueden provocar, a largo plazo, una atrofia de los músculos abdominales. El vientre se vuelve blando y pierde toda su firmeza.
Vientre blando: ¿qué soluciones naturales hay?

Para cuidar el vientre blando, lo mejor es actuar sobre distintos factores a la vez:
- Evitar acumular grasa abdominal
- Cuidar la piel, hidratándola y masajeándola
- Tonificar el vientre mediante un trabajo específico de los músculos abdominales
1- Apostamos por la alimentación
Si tienes tendencia a tener el vientre blando y probablemente sea consecuencia directa de una alimentación poco equilibrada, es hora de revisar tus hábitos.
- Limita el azúcar (y los productos azucarados), que suele estar en el punto de mira cuando se habla de grasa abdominal. El azúcar está presente en todos los productos industriales. Cocina en casa en lugar de pedir comida rápida a domicilio, y deja de lado las cremas de untar.
- Limita también las grasas saturadas y sustitúyelas por grasas mono y poliinsaturadas, presentes en el pescado azul, el aguacate, los aceites vírgenes y los frutos secos.
- Hazles hueco a las proteínas magras (aves, pescado, huevos, legumbres).
- Las frutas y verduras deben ser los primeros ingredientes de tus comidas. Elige las de temporada, frescas y en función de su digestibilidad (las fibras insolubles a veces son difíciles de digerir… ¡y hacen que se hinche el vientre!).
- No abandones los hidratos de carbono, pero consúmelos con moderación y, sobre todo, elígelos bien: preferiblemente complejos y de bajo índice glucémico (verduras de raíz, cereales integrales, plátano…)
- Bebe mucha agua e infusiones (como nuestra infusión), y evita los excitantes (alcohol, café) y las bebidas calóricas (refrescos, zumos industriales, siropes)
Por último, en tu dieta, intenta variar los colores y los sabores. Incorpora a tu mesa verduras de hoja verde, pescado azul, vísceras, frutos rojos, cítricos, semillas (calabaza, lino, chía), especias (canela, anís, comino, jengibre) y marisco.
2- ¡Adiós vientre blando, hola cuidados y masajes!

Para cuidar esa barriguita algo flácida, apuesta por tres gestos:
- estimular la piel con exfoliación y masaje
- cuidar tu piel hidratándola correctamente, mañana y noche
- favorecer la constancia, día tras día
¡No te preocupes, tenemos la rutina que necesitas!
Cada mañana, comienza el día con un masaje exprés en el vientre con nuestro Gel Adelgazante Cryo Vientre. Su efecto frío (mentol) despierta la piel para una agradable sensación de frescor. Sus activos naturales (loto, alga ártica, cafeína) también ayudan a completar el masaje de las zonas más rebeldes. Si quieres saber más, descubre estas plantas que debes conocer y qué es la lipólisis.
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Cada día, a cualquier hora, regala a tu vientre un pequeño masaje vigorizante. Nuestro Aparato Reafirmante de percusiones se encarga de todo y le ofrece a la piel del vientre un masaje tonificante.
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Adopta esta rutina anti-vientre blando durante 21 días, con regularidad: la constancia es lo que cuenta para cuidar la piel y acompañar tu objetivo de lucir un vientre más plano y tonificado.
3- Trabajamos los abdominales
Para trabajar los abdominales no hay secreto: hay que ponerse manos a la obra. Pero tienes muchas opciones, ya que numerosos deportes trabajan la faja abdominal: la natación, la marcha deportiva, el aquagym, el running o el entrenamiento de fuerza son opciones válidas. Además, ciertas posturas de yoga o de Pilates trabajan los músculos posturales, como el transverso. ¡Perfecto para trabajar tu vientre con suavidad!
Y si eres más de deporte en casa, ¡no hay problema! Es perfectamente posible practicar fitness en casa con un equipamiento mínimo. Si no sabes por dónde empezar, existen numerosos tutoriales en vídeo, webs especializadas, programas de televisión… ¡y nuestro Kit Elástico Fitness! Un kit muy práctico que incluye una banda elástica de fitness para realizar ejercicios de fortalecimiento muscular, y 3 programas de coaching, uno de ellos especialmente dedicado a los abdominales. ¡Ideal para trabajar tu faja abdominal sin salir de casa!
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¿Se puede tensar la piel del vientre sin cirugía?
Para cuidar la piel flácida del vientre, todo es cuestión de constancia y de complementariedad. Seamos sinceras: ningún cosmético sustituye a un tratamiento médico cuando la flacidez es importante. Las tres claves que hemos visto van de la mano. Una alimentación equilibrada forma parte de los buenos hábitos. Los cuidados y masajes diarios miman la piel y su hidratación. Y, por último, el trabajo de abdominales completa la rutina al poner en marcha la faja abdominal.
Ten paciencia y trata tu cuerpo con cariño: una flacidez marcada, por ejemplo después de un embarazo, necesita tiempo. Si esta flacidez te preocupa, o antes de retomar el deporte después del parto, consulta a tu médico o a un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿Cómo cuidar un vientre blando de forma natural?
Lo ideal es actuar sobre tres frentes a la vez. Sigue una alimentación equilibrada, limitando el azúcar y las grasas saturadas. Cuida la piel con masajes y cuidados regulares. Y, por último, trabaja los abdominales con deporte, Pilates, yoga o ejercicios en casa.
¿Cómo cuidar la piel del vientre?
Apuesta por una rutina de cuidados regular. Por la mañana, date un masaje exprés en el vientre con un gel. Por la noche, aplica una crema hidratante, como nuestra Crema Reafirmante. Y, sobre todo, sé constante: la regularidad es lo que cuenta.
¿Qué hacer si tengo la barriga flácida después del embarazo?
Tras el parto, la piel del vientre puede conservar secuelas: estrías, flacidez, una textura blanda. Unos cuidados adecuados y una alimentación equilibrada pueden acompañarte. Antes de retomar el deporte o de trabajar los abdominales, consulta siempre a tu médico o a un profesional sanitario.
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Categorías útiles: Adelgazar vientre, Pérdida de peso.












