«¿De qué te quejas, si estás genial!». Has escuchado esta frase mil veces. Y sin embargo, no te describe del todo, porque eres una «falsa delgada». ¡Así es! Muslos finos, caderas estrechas, busto pequeño… Pero bajo el jersey, una barriga redonda y michelines. No es muy favorecedor, la verdad… Para saber por qué tienes barriga a pesar de tu figura esbelta y, sobre todo, cómo remediarlo, ¡sigue leyendo!
Cuerpo delgado y barriga redonda: ¿de qué hablamos?
Se habla de figura «skinny fat» cuando el cuerpo parece delgado a primera vista (brazos y piernas finos, caderas estrechas), pero la barriga sigue siendo redonda o incluso abultada. Muchas mujeres se reconocen en esta frase: «no estoy gorda, pero tengo barriga». Los hombres también pueden verse en esta situación.
Esta barriguita no es algo inevitable, y no siempre tiene el mismo origen: alimentación, falta de movimiento, edad, postura, digestión, estrés… Identificar la causa que encaja con tu caso te ayuda a elegir las claves adecuadas, que encontrarás más abajo.
¿Por qué tengo barriga si soy delgada?
Existen diferentes razones para ser «skinny fat» (es decir, de complexión delgada pero con una barriga redonda, incluso hinchada). Las principales causas de este tipo de morfología son:
1- Una mala alimentación
Los malos hábitos alimentarios (alimentación de mala calidad, predilección por el azúcar, ingestas abundantes, comidas hechas con prisas) se asocian a menudo con una barriga más redonda. Esta grasa puede, además, provocar a largo plazo problemas de salud. Pero antes de alarmarse, una aclaración importante: hay que distinguir entre grasa subcutánea y grasa visceral. La primera es inofensiva, simplemente antiestética. La segunda envuelve los órganos abdominales y es un factor que favorece las enfermedades cardiovasculares. En ambos casos, la alimentación tiene mucho que ver y conviene revisarla.
2- El sedentarismo

La falta de actividad física es la segunda razón del aumento de volumen en la zona abdominal, a pesar de la delgadez. Es un fenómeno muy habitual, ya que la mayoría de nosotras trabajamos sentadas todo el día, sin posibilidad real de movernos. Con el tiempo, la masa grasa aumenta a expensas de la masa muscular y se acumula en la zona del vientre.
3- La edad
La edad desencadena una serie de fenómenos que acentúan el aumento de barriga:
- Las hormonas nos juegan malas pasadas: menopausia, andropausia… El nivel de hormonas (sexuales, de crecimiento) cae en picado con la edad y provoca una acumulación de grasa abdominal. Es entonces cuando aparecen la barriguita y los michelines…
- La masa muscular disminuye: al envejecer, perdemos músculo de forma natural y ganamos grasa. Las consecuencias se notan especialmente en el vientre, que aumenta de volumen y pierde firmeza.
- La calidad de la piel cambia: la producción de colágeno cutáneo disminuye, por lo que la piel se vuelve más flácida, incluida la del vientre.
4- Un problema lumbar
Una barriga prominente también puede deberse a una mala postura. Es el caso de las personas que sufren hiperlordosis lumbar: una postura arqueada, con los glúteos y los hombros hacia atrás y el ombligo apuntando hacia delante. Está causada por un desequilibrio de la pelvis, a veces asociado a una debilidad muscular en la zona abdominal. La hiperlordosis lumbar acentúa el aspecto abombado del vientre.
5- Intestinos sensibles
Los trastornos intestinales también pueden ser la causa de un vientre hinchado. Si notas que tu barriga está bastante plana por la mañana pero se redondea a lo largo del día, puede que haya un problema digestivo. Si ese vientre hinchado se acompaña de problemas de tránsito, calambres, hinchazón y gases, no busques más. Las causas de esta fragilidad intestinal son múltiples: alimentación inadecuada, intolerancia alimentaria (lactosa, gluten), enfermedad crónica (Crohn, colon irritable, SIBO)…
6- El estrés

El estrés provoca un aumento del cortisol en sangre. El cortisol, esa hormona producida por las glándulas suprarrenales, es conocida como «la hormona del estrés». Interviene en la liberación de energía cuando el cuerpo la necesita, como ocurre en situaciones de tensión. Pero si el estrés se vuelve crónico, toda la maquinaria se desajusta: el cortisol se mantiene elevado, lo que provoca un aumento de la síntesis de glucosa en el hígado… y, por tanto, de grasa abdominal.
7- La insulina
La insulina es la hormona que regula el nivel de azúcar en sangre. Interviene en el proceso de almacenamiento de grasas en la zona abdominal. Si tienes antecedentes familiares de diabetes, es posible que también seas propensa a ello. Así, puede ser útil vigilar tu consumo de dulces, aunque el resto de tu alimentación sea equilibrada.
¿Qué hacer contra una barriga abultada?
A grandes males, grandes remedios. Con una barriga redonda, a pesar de una constitución delgada, hay varias vías para actuar.
1- Enfoque en la alimentación

Para cuidar tu vientre, parece imprescindible establecer unas pautas alimentarias adaptadas a tu cuerpo.
- En primer lugar, limita los azúcares rápidos. Vigila también los azúcares ocultos (sorbitol, glicerol, manitol), los productos «light» que solo lo son de nombre, los cereales falsamente saludables, los platos preparados con demasiada sal y azúcar, el pan de molde…
- Algunos alimentos no le sientan bien a todo el mundo: verduras crudas, coles, fritos, embutidos. Aprende a observar las reacciones de tu barriga tras consumir ciertos alimentos y haz tu propia selección.
- Adopta una alimentación equilibrada, incluyendo verduras, proteínas magras e hidratos de carbono complejos.
- Presta atención a los lácteos: algunos son más difíciles de digerir que otros. Opta por los yogures elaborados con leche fermentada, que contienen probióticos.
- Si sufres de pereza intestinal, procura consumir más fibra. La encontrarás en las verduras verdes, las legumbres o los cereales integrales.
2- Tratamientos específicos
Un cuidado aplicado en masaje también puede tener su lugar en tu rutina, como complemento de una alimentación equilibrada y una actividad física regular, cuando se trata de cuidar tu vientre. Nuestro gel frío para el vientre y nuestra crema de noche para el vientre se aplican en masaje sobre el vientre y los michelines: el gel, durante el día, y la crema de noche, antes de dormir. Este momento de masaje es, ante todo, un gesto de cuidado para la piel: no sustituye ni una alimentación adecuada ni el deporte. No dudes también en masajear a diario tu cintura abdominal con cuidados suaves y reconfortantes. Para saber más, consulta también nuestros artículos sobre la lipólisis y los aliados naturales del día a día.
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3- Deporte, ¡pero cuidado con los crunchs!

Para trabajar tu vientre, no hay misterio: tendrás que fortalecer tu faja abdominal. Pero ¡atención, no de cualquier manera! Las sesiones interminables de abdominales no son necesariamente la mejor solución. En efecto:
- Un trabajo muscular localizado en los abdominales no significa que vayas a perder grasa en ese punto concreto. Tu cuerpo, para obtener energía, puede perfectamente «tirar» de otras zonas. ¡Así que acentuarás el efecto «cuerpo delgado, barriga grande» que tanto te molesta!
- Los crunchs no lo son todo.
- Las sesiones intensas de abdominales pueden hipertrofiar en exceso los músculos del vientre. Estos, al ganar volumen, «empujarán» sobre la pared abdominal y acentuarán el aspecto prominente del vientre.
Para cuidar tu silueta, apuesta más bien por las actividades cardio y de resistencia. Bicicleta, remo, zumba, esquí de fondo: estos deportes, practicados con regularidad, trabajan todo el organismo. Y si eres de las impacientes, puedes probar el Hiit, sesiones intensas de ejercicio en intervalos, para tonificarte y trabajar la faja abdominal.
Por último, si sufres de hiperlordosis lumbar, no acentúes tu curvatura con deportes inadecuados: descarta la carrera, los deportes de alto impacto, la gimnasia y el tenis. Opta por el fortalecimiento muscular, el Pilates y la natación, que te ayudarán a corregir tu postura.
4- Consulta con tu médico
Una visita al médico parece imprescindible, sobre todo si crees que puedes sufrir diabetes, una intolerancia alimentaria, un desequilibrio hormonal o una enfermedad crónica intestinal. Podrá establecer un diagnóstico sobre tu malestar y proponerte un seguimiento adaptado a tu caso.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se me hincha la barriga a lo largo del día?
Una barriga bastante plana por la mañana que se va redondeando con el paso de las horas puede apuntar a un problema digestivo: hinchazón, gases, tránsito alterado, a veces relacionados con la alimentación o con una intolerancia. Observa cómo reaccionas después de las comidas. Si las molestias persisten, pide consejo a tu médico (ver el apartado «Intestinos sensibles»).
¿Por qué solo engordo de la barriga?
Hay varios factores que favorecen la acumulación en la zona de la barriga, incluso con una figura delgada: una alimentación rica en azúcares rápidos, el sedentarismo, el estrés crónico, la edad y los cambios hormonales, o una postura arqueada que acentúa el aspecto abombado. Estas causas se explican en detalle en la primera parte del artículo.
¿Cómo quitar los michelines?
Sirven las mismas pautas que para la barriga: una alimentación equilibrada que limite los azúcares rápidos y actividades cardio y de resistencia practicadas con regularidad, en lugar de series interminables de crunchs. Cada cuerpo responde a su ritmo: apuesta por la constancia más que por la intensidad.
Mi hija es delgada pero tiene mucha barriga, ¿debo preocuparme?
Cada niña tiene su propia morfología, y una barriga redonda puede tener orígenes muy distintos. Si se trata de una niña o una adolescente, lo más sencillo es comentarlo con su médico o su pediatra, que sabrá valorar la situación y aconsejarte.
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