Nunca estamos lejos de los excesos: un fin de semana de celebración, una comida familiar pantagruélica, la boda de tu mejor amiga, las fiestas de fin de año… Tentaciones a las que acabamos cediendo, con consecuencias poco alentadoras: tez apagada, sensación de pesadez, algo de cansancio. ¿Te suena? ¡A nosotras también! ¿Y si ya era hora de apostar por la «detox» en el día a día, entendida como una vuelta a los buenos hábitos? Aquí tienes 8 consejos sencillos para recuperar el equilibrio en tu rutina: agua con limón al despertar, frutas y verduras en cada comida, buena hidratación, menos sal, sudar, respirar profundamente, hábitos de vida saludables y momentos para reconectar contigo misma.
Consejo no1: empezar el día con agua con limón
No nos cansaremos de repetirlo: el agua con limón es un clásico de las rutinas «detox». Un vaso de agua con limón es una forma agradable de comenzar el día con buen pie. La preparación de esta bebida es de una sencillez absoluta: agua tibia o a temperatura ambiente (nada de agua fría, ¡que ni el estómago ni los intestinos lo agradecen!), medio limón exprimido, y listo. Tomar este vaso cada mañana es una buena ocasión para:
- Rehidratarte después de la noche
- Empezar el día con un gesto sencillo
- Adquirir buenos hábitos
- Disfrutar del sabor ácido del limón, fuente de vitamina C
¡Un buen hábito desde primera hora de la mañana!
Consejo no2: comer frutas y verduras en cada comida

Es más sentido común que consejo novedoso, y aun así… Siempre viene bien recordarlo: frutas y verduras en cada comida son una buena base para cuidar el cuerpo. Las frutas y verduras son ricas en vitaminas y minerales, que nuestro organismo necesita especialmente en invierno. Así que llenemos el plato de color (y de sabor):
- Alimentos ricos en potasio: espinacas, hinojo, tomates secos, algas, especias (comino, curry, jengibre, cilantro…), perejil, frutos secos, acelga, remolacha.
- Alimentos ricos en agua: lechuga, pepino, berenjena, alcachofa, calabacín, espárrago, cítricos, piña.
- Alimentos ricos en fibra: brócoli, aguacate, kiwi, higo seco, legumbres, ciruela pasa, pera, coliflor, puerro, manzana.
- Alimentos ricos en vitaminas A y C: boniato, pomelo, naranja, pimiento, mango, calabaza.
Si vas a incluir más frutas y verduras en tus comidas, empieza por preparaciones cocidas y calientes (al vapor, en compota, en sopa…), para no sobrecargar la digestión. Luego, de forma gradual, incorpora alimentos crudos para variar texturas y sabores.
Consejo n.º 3: hidratarse bien

Ya hemos hablado del agua con limón… Pero también hay que beber con regularidad a lo largo del día. El agua sigue siendo la bebida de referencia (alterna aguas ricas en magnesio con aguas de baja mineralización). Pero si te cuesta hidratarte, puedes ayudarte de otras bebidas:
- El té, y en especial el té verde, te permite variar tu hidratación. Echa también un vistazo a nuestros cuidados para el cuerpo.
- Algunas infusiones de plantas son una forma agradable de variar las bebidas, especialmente las que contienen fresno, hibisco, ortosifón, pilosela, rabo de cereza o ulmaria. Por suerte, nuestra infusión contiene algunas de estas plantas, para disfrutarla, por ejemplo, después de la cena.
- Los zumos verdes también tienen su sitio. Ricos en vitaminas y minerales, te permiten variar los sabores. Usa los ingredientes que prefieras (pepino, espinacas, manzana Granny, apio, frutos rojos, rábano negro) y varía según la temporada.
- Algunas preparaciones para diluir en tu agua también pueden acompañarte. Es el caso de nuestro concentrado: una fórmula a base de plantas y con un suave sabor a piña. Basta con diluir una dosis al día en un vaso grande de agua, durante una comida.
Cuatro plantas en extracto, una dosis al día
- El fresno y el té verde completan la fórmula
- La papaya contribuye al confort digestivo
- El guaraná ayuda a reducir la fatiga
Consejo no4: reducir el consumo de sal
Quizás ya lo sabes, pero con la sal conviene tener cuidado. El sodio es una auténtica «trampa para el agua». Si comes con mucha sal, no te sorprendas de sufrir retención de líquidos y sentirte hinchada. Lo mejor es moderar tu ingesta diaria de sal. Y no solo la que añades a tus platos, sino también la que se esconde en muchos alimentos: salsas preparadas, quesos curados, embutidos (¡hemos dicho moderación!), sopas industriales, conservas de verduras y pescado… Se cuela en muchas preparaciones. Por eso, apuesta por lo casero y los ingredientes más naturales posibles: así sabrás cuánto sodio contienen.
Consejo n.º 5: moverse y sudar

Sudar forma parte del funcionamiento normal del cuerpo: es su manera de regular la temperatura. Y sudar mientras te mueves o te relajas puede ser de lo más agradable. Tienes varias opciones:
- Los baños de vapor, la sauna y el hammam son momentos de relax muy apreciados. Con el calor, sudamos para mantener la temperatura corporal.
- ¿Y si te animas con el yoga bikram? Se practica un yoga bastante intenso en una sala calefactada, donde se suda mucho: una forma de soltar tensiones.
- El deporte, especialmente el de resistencia practicado en sesiones largas, sigue siendo una de las formas más sencillas de sudar. ¡Y además, la actividad física regular sienta de maravilla al ánimo!
Consejo no6: respirar profundamente
¿Y por qué no prestar atención a nuestra respiración? ¡Ella también merece todo nuestro cuidado! Tomarse un momento para respirar profundamente sienta muy bien. Una práctica deportiva regular mejora la capacidad respiratoria, pero esta también puede beneficiarse de sesiones regulares de respiración abdominal. Puedes practicarla en cualquier momento del día, incluso frente al ordenador:
- La inspiración parte del suelo pélvico y asciende hacia el vientre, el abdomen, los pulmones, hasta llegar a las clavículas. Una inspiración profunda y completa pone en movimiento todo el torso.
- La espiración se realiza en sentido inverso, como si una botella se vaciara por la parte inferior.
Cada día, dedica al menos cinco minutos a esta respiración profunda, cerrando los ojos y reconectando con las sensaciones de tu cuerpo. Reconócelo: sienta de maravilla, ¡y la mente queda mucho más despejada después! Y si quieres ir más allá, descubre nuestros consejos para cuidar tu vientre.
Consejo no7: eliminar los excesos
Es difícil sentirse mejor sin revisar a fondo el estilo de vida… Habrá que hacer frente a los excesos de todo tipo:
- Recuperar un sueño reparador estableciendo horarios regulares para acostarse y levantarse, y durmiendo en buenas condiciones (oscuridad total, sin pantallas, temperatura moderada, ropa cómoda).
- Dejar el tabaco y el alcohol, que son una agresión para el organismo.
- Reducir el consumo de alimentos grasos y/o azucarados, que recargan el plato y conviene reservar para caprichos puntuales.
- Retomar un estilo de vida activo, ya que el sedentarismo no sienta nada bien, ni al cuerpo ni al ánimo.
La idea: recuperar un equilibrio de vida, a tu ritmo.
Consejo no8: aprender a reconectar con una misma

Cuidar el cuerpo… ¿Y la mente, qué? También vendría bien darse un respiro mental, porque sabemos de sobra hasta qué punto el estrés puede afectar al estado de ánimo. Para lograrlo, la meditación es una opción entre otras. Dedica unos minutos cada día a reconectar contigo misma. Un entorno tranquilo, ropa cómoda, ¡y a empezar!
- Adopta una postura cómoda para ti: tumbada, sentada en posición de loto, como prefieras.
- Cierra los ojos para relajarte mejor.
- Respira profundamente: el ritmo respiratorio irá calmándose poco a poco.
- Después, eres libre de encontrar tu propia técnica: mantra, visualización positiva, observación serena de los pensamientos que te atraviesan, plena conciencia de tu cuerpo…
Puedes recurrir a una aplicación en tu teléfono para apoyar tu práctica, o leer libros sobre meditación y mindfulness. Hay muchos donde elegir. Sé paciente con tu práctica: a meditar se aprende poco a poco.
¿Por dónde empezar?
No hace falta cambiarlo todo de la noche a la mañana. Lo más sencillo es empezar por los gestos de la mañana: un vaso de agua con limón al despertar y unos minutos de respiración profunda. A lo largo del día, ten siempre una botella de agua a mano, incluye frutas y verduras en cada comida y no te pases con la sal ni con los platos preparados.
Por la noche, una infusión de plantas y acostarte a una hora regular completan la rutina. Una vez asentados estos hábitos, llega el momento de la actividad física, el hammam o el yoga bikram, y la meditación. Mejor avanzar paso a paso, a tu ritmo, que ponerse metas demasiado altas y abandonar a mitad de camino.
Preguntas frecuentes
¿Cómo desintoxicar el cuerpo rápido?
No existen soluciones exprés. Es mejor adoptar hábitos sencillos y mantenerlos en el tiempo que hacer grandes cambios de golpe que se abandonan enseguida.
¿Qué bebidas elegir en el día a día?
El agua sigue siendo la bebida de referencia, alternando aguas ricas en magnesio con aguas de baja mineralización. Para variar, puedes optar por el té verde, las infusiones de plantas (ulmaria, rabo de cereza, hibisco…) o zumos verdes caseros.
¿Cómo cuidar el cuerpo y la mente?
Cuidar el cuerpo también pasa por la mente. Unos minutos de meditación al día, en un entorno tranquilo y con ropa cómoda, ayudan a reconectar con una misma. Si el cansancio persiste o tienes algún problema de salud, consulta a tu médico o a un profesional sanitario.
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