«Para tu salud, evita comer demasiado graso, demasiado dulce, demasiado salado.» Conocéis esta frase, ¿verdad, chicas? Ya sabemos por qué las grasas y el azúcar no son buenos para nuestra salud (¡ni para nuestra figura!), pero a veces olvidamos que la sal también merece nuestra atención. Este pequeño recordatorio os ayudará a entender mejor el lugar que ocupa en la alimentación, su relación con la retención de líquidos y los hábitos que ayudan a reducir su consumo.
Nuestro consumo de sal
Numerosos estudios han demostrado que los españoles tienden a consumir demasiada sal. De hecho, un adulto consume de media 9 g de sal al día en lugar de los 5 g recomendados! Estos 9 gramos de sal provienen, por supuesto, directamente de los alimentos que ingerimos, pero también de la sal que añadimos a nuestros platos.
La mayor parte de la sal que consumimos proviene del pan, el queso, los embutidos, los platos preparados, los platos muy calóricos (pizzas, quiches…) ¡e incluso de las sopas listas para tomar! ¡Atención también a la sal «oculta»! ¿Sabíais, por ejemplo, que vuestros cereales del desayuno o vuestras galletas de la merienda contienen sal? En efecto, la sal es un potenciador del sabor. Los fabricantes no dudan en añadirla para hacer sus productos más apetecibles.
Nuestro consejo: acordaos de leer bien las etiquetas de los productos que consumís para conocer su contenido en sal.
Las consecuencias de un exceso de sal

Consumir más de 5 gramos de sal al día puede tener efectos devastadores en nuestra salud: hipertensión, enfermedades cardiovasculares, problemas de estómago, fragilización de los huesos…
La retención de líquidos es un tema que también se menciona a menudo al hablar de la celulitis y de la llamada piel de naranja. En cualquier caso, reducir el consumo de sal forma parte de unos hábitos de alimentación equilibrados.
Y la buena noticia es que reducir la sal no significa comer soso, como vais a ver.
¿Con qué sustituir la sal?

Lo primero que hay que hacer es dejar de salar nuestros platos sin haberlos probado siquiera. ¡Es un hábito que cogemos sin darnos cuenta, chicas! Acordaos también de leer bien las etiquetas nutricionales para evitar sorpresas desagradables.
Por suerte, existen alternativas muy sabrosas para sustituir la sal en la preparación de vuestras comidas. ¡Veréis que, al final, podéis prescindir perfectamente de ella!
El zumo de limón
¿Lo sabíais? Podéis incorporar perfectamente el zumo de limón en vuestras recetas, en lugar de la sal. Su acidez realza el sabor de vuestros platos. Podéis, por ejemplo, cocer vuestra pasta en agua con limón, añadir zumo de limón en vuestro aliño o acompañar vuestros pescados con una salsa ligera de limón.
Las especias
¡Es una de las soluciones más utilizadas para sustituir la sal! Así podréis dar color y aroma a vuestros platos sin sal: sopas, carnes, pescados, verduras, pasta… Pensad, por ejemplo, en la canela, el chile, la cúrcuma o el jengibre. ¡Se pueden usar según el gusto de cada una!
Las hierbas aromáticas para sustituir la sal
Perejil, cilantro, albahaca, tomillo, romero… ¡Tendréis donde elegir! Daréis mucho más sabor a vuestros platos, todo ello sin usar sal. E incluso podéis cultivarlas en casa en pequeñas macetas para tenerlas siempre a mano. Usad las hierbas aromáticas en vuestras sopas, ensaladas, quiches, tortillas, carnes blancas, etc.
El vinagre de manzana
El vinagre de manzana puede sustituir a la sal en algunos aliños. ¡Su sabor intenso compensa en parte la falta de sal! Bien dosificado, puede aliñar vuestras ensaladas, crudités, pasta o pescados.
Las algas nori
¿Algas para sustituir la sal? ¡Puede funcionar! Este tipo de algas se vende en forma de hojas o copos. Se pueden consumir crudas con vuestras ensaladas o pescados. Pero también se consumen cocinadas en sopas, gratinados o pasta. Y con ellas, podéis dar otro sabor a vuestros platos.
La sal marina
La sal marina es, efectivamente, una sal: también contiene cloruro de sodio, como la sal de mesa. Si os gusta su sabor, podéis usarla en lugar de la sal fina, ¡pero con la misma moderación!
Ya lo habéis entendido, chicas: moderar nuestro consumo de sal forma parte de los buenos hábitos del día a día.
Para cuidar vuestra piel a diario, os recomendamos un trío:
- alimentación saludable
- actividad física
- masajes de amasamiento con vuestra Ventosa Anticelulítica
Y, para acompañar vuestros hábitos, también podéis descubrir nuestro complemento alimenticio para diluir en agua.
Preguntas frecuentes
¿La sal tiene calorías?
No, la sal en sí no aporta calorías. Eso sí, cuidado con los alimentos muy salados, que a menudo también son muy calóricos: embutidos, platos preparados, pizzas o quiches. Si tenéis alguna duda sobre vuestra salud, consultad a un médico o a un profesional sanitario.
Artículos relacionados
- Sandía: recetas de verano, del granizado al gazpacho
- 4 consejos para evitar la celulitis después de los 30 años
- Drenaje linfático: ¿qué efectos tiene sobre la celulitis?
Categorías útiles: Alimentación para adelgazar.
-61%Siete complementos y una báscula conectada: todo el programa en un pack
- Por la mañana, las Cápsulas Pérdida de Peso y los Gummies Vinagre de Sidra: el cromo contribuye al mantenimiento de niveles normales de glucosa en sangre
- En las comidas, el Drenante Quemagrasas y una Pastilla Pérdida de Peso: el té verde y el fresno completan la fórmula
- Por la tarde y por la noche, el Té Quemagrasas, las Cápsulas Quemagrasas y la Infusión Detox sin teína: plantas que contribuyen a las funciones digestivas











