Muslos que se ensanchan de repente, vientre hinchado, rodillas que se inflaman al final del día y piernas pesadas como el plomo… ¿Y si fuera retención de líquidos? Muy bien, pero ¿qué hacer? Si buscas formas de combatir la retención de líquidos y te tienta una cura con drenante, lo que sigue puede interesarte…
Sommaire
Todo sobre la retención de líquidos
1- La retención de líquidos, ¿qué es exactamente?
Se trata de un fenómeno bastante común, aunque a veces muy molesto. La retención de líquidos se debe a una mala eliminación del agua. Nuestro cuerpo está compuesto por aproximadamente un 65% de agua. Normalmente, circula por todo el organismo y se elimina a través de los órganos emuntorios: principalmente los riñones, pero también la piel (sudor) o los pulmones (respiración). Sin embargo, a veces esta pequeña maquinaria bien engrasada falla. El agua se acumula y se estanca en los vasos sanguíneos que, bajo ese exceso, se dilatan y se vuelven porosos. El agua escapa de ellos y se aloja entonces en los tejidos.
2- ¿Cuáles son las causas de la retención de líquidos?
Existen numerosos factores que favorecen la retención de líquidos, entre ellos:
- Las hormonas: ciertas hormonas femeninas, como los estrógenos, favorecen la retención de líquidos. No es de extrañar entonces que nos hinchemos como un globo en determinados momentos de nuestro ciclo o durante el embarazo. Lo mismo ocurre con algunas hormonas de síntesis, como la píldora anticonceptiva que, si no está bien adaptada, puede provocar retención de líquidos.
- Una circulación sanguínea y linfática perezosa: algunas personas, por razones hereditarias o de sedentarismo, sufren insuficiencia veno-linfática. Al producirse mal el retorno venoso, los fluidos «se quedan abajo», los vasos se dilatan… y aparece la retención de líquidos, especialmente en las piernas y los muslos.
- Razones patológicas: ciertas enfermedades o medicamentos pueden acentuar el fenómeno de retención de líquidos. Es el caso de personas con enfermedades cardíacas, renales o tiroideas, o de quienes siguen tratamientos antihipertensivos o antiinflamatorios.
- Razones relacionadas con el estilo de vida: los hábitos de vida generales pueden desempeñar un papel determinante en la aparición de la retención de líquidos. Entre los factores que la favorecen, destacan la falta de hidratación, el tabaquismo, el estatismo, el uso de ropa ajustada, una alimentación demasiado rica en sal, o la exposición prolongada al calor.
3- ¿Cuáles son las consecuencias de la retención de líquidos?

¿Pero cómo se manifiesta esta famosa retención de líquidos? Pues da lugar a una sintomatología bastante desagradable, a saber:
- Edemas: se trata simplemente de hinchazones antiestéticas que pueden afectar a cualquier zona del cuerpo, aunque suelen localizarse en la parte inferior (la gravedad manda). Piernas en forma de columna, pies hinchados, muslos abultados, cintura que se ensancha como por arte de magia.
- Un aumento de peso inexplicable: bajo el efecto de la retención de líquidos, el peso sube. No se trata de una acumulación de grasa (¡menos mal!), sino de una acumulación de agua en los tejidos que, inevitablemente, pesa.
- Problemas de piernas pesadas : sensación de pesadez en las piernas, con parestesias y hormigueos… Puede tratarse perfectamente de una retención de líquidos asociada a una insuficiencia veno-linfática. Y es muy molesto.
- La celulitis : pero no cualquier tipo. Cuando la celulitis está asociada a la retención de líquidos, se trata de una celulitis de tipo acuoso. Se traduce en un aspecto hinchado, no resulta dolorosa pero presenta un aspecto de piel de naranja al pellizcarla.
Por qué los drenantes son eficaces contra la retención de líquidos
1- ¿Qué es un drenante?
Lo primero que hay que saber, si no conoces qué es un drenante. Se trata de una bebida o solución bebible que ejerce una acción drenante y diurética sobre el organismo, es decir, que favorece la eliminación del agua retenida en los tejidos, así como de los desechos y toxinas. Además, algunos drenantes tienen una acción venotónica para compensar la falta de tono venoso, e incluso un efecto laxante para reactivar un tránsito algo perezoso.
2- ¿Cómo puede una bebida drenante atenuar la retención de líquidos?

¡Es muy sencillo! Al actuar sobre la reactivación de la bomba veno-linfática, la permeabilidad de los vasos sanguíneos, el estado inflamatorio y la eliminación, el drenante permite reducir total o parcialmente la retención de líquidos.
Así, los drenantes más eficaces serán aquellos que recurran a:
- Plantas venotónicas (que actúan sobre el tono de las paredes venosas): rusco, vid roja, castaño de Indias, ginkgo biloba, grosellero negro, arándano, hamamelis, meliloto.
- Activos antiinflamatorios naturales: ortiga, harpagofito, cúrcuma, sauce, piña, bambú, cola de caballo, caléndula, manzanilla romana.
- Plantas diuréticas: fresno, abedul, pilosela, ortosifón, brezo, diente de león, rabo de cereza, reina de los prados.
Así, un drenante eficaz deberá estar elaborado a partir de diferentes activos para tratar las distintas problemáticas asociadas a la retención de líquidos. Es el caso de nuestro Drenante Celulitis 3 en 1, que contiene algunas de las plantas (fresno, piña) mencionadas anteriormente, para una mayor eficacia. Además, apuesta por el té verde por su acción drenante, la papaya y el alga ulvina para mejorar la digestión, y el guaraná para activar la lipólisis. Así, nuestro Drenante Celulitis es eficaz sobre todos los tipos de celulitis, además de atenuar la retención de líquidos. Se consume en cura de 2 semanas, como cualquier otro complemento alimenticio. Además, puede combinarse con nuestras Cápsulas Celulitis : unas cápsulas veganas, con una composición 100% natural, elaboradas a partir de plantas drenantes y beneficiosas. ¿Buscas un pequeño programa detox? Apuesta por nuestra Cura Anticelulitis, ¡hace maravillas contra la retención de líquidos!
3- ¿Otros consejos contra la retención de líquidos?
Además de tu cura con drenante, una serie de medidas higiénico-dietéticas pueden ayudarte a combatir eficazmente la retención de líquidos:
- Una alimentación baja en sal, que priorice los alimentos favorables para la buena salud venosa: verduras de hoja verde, frutos rojos, frutos secos, cereales integrales, chocolate negro (¡sí, sí!).
- El movimiento diario, con una actividad de caminar para reactivar la bomba venosa y, si es posible, un deporte suave practicado con regularidad (yoga, aquagym, Pilates, natación).
- Unos mejores hábitos de vida generales, evitando las posiciones estáticas y las fuentes de calor, dejando el tabaco y usando ropa holgada.
- Unos pequeños gestos que marcan la diferencia, como elevar las piernas por la tarde y por la noche (¡y sienta de maravilla!) y el chorro de agua fría sobre las piernas para terminar la ducha.