Entre las últimas tendencias healthy del momento, las curas de jugos están en boca de todos. Llegada directamente desde California, sus adeptos presentan esta cura de moda como una pausa para el sistema digestivo. Pero ¿qué hay realmente detrás de la cura de jugos y qué relación tiene con el peso? Te contamos en qué consiste, qué dicen de ella sus adeptos, sus posibles efectos secundarios, cómo elegir bien el momento y algunas ideas de recetas caseras para que te formes tu propia opinión.
¿Qué es una cura de jugos?
No es ni más ni menos que una dieta, pero de duración muy limitada. Durante unos pocos días (mínimo uno, idealmente 3, máximo 7), se trata de no comer ningún alimento sólido, y simplemente alimentarse de bebidas líquidas: jugos de frutas y verduras, smoothies, té sin azúcar ni leche, caldo de verduras y agua. En general, se recomienda beber entre cuatro y seis jugos al día y renovar la cura con cada cambio de estación.
La cura de jugos forma parte de la moda detox: sus adeptos apuestan por una hidratación abundante y por las frutas y verduras para «hacer una pausa». El objetivo declarado es también dar descanso al sistema digestivo, ya que solo tiene líquido que digerir.
¿Por qué atraen tanto las curas de jugos?

Todo depende de quién hable.
Si preguntamos la opinión de los científicos, son tajantes: el cuerpo no necesita ser desintoxicado. Las sustancias no deseadas del organismo, ya sean desechos orgánicos (restos celulares, líquido intersticial, radicales libres) o toxinas procedentes del exterior (residuos de medicamentos, contaminación, consumo de tóxicos) son eliminadas de forma natural por los órganos emuntorios. Así, los pulmones, el hígado, los riñones, los intestinos o la piel realizan ese pequeño trabajo de limpieza sin necesitar ayuda.
Pero según los fans de las curas de jugos, la realidad es bien distinta: nuestra alimentación, a veces demasiado pesada o rica, exige mucho al sistema digestivo. La relacionan con el cansancio, la hinchazón, los problemas de tránsito o una piel apagada, y ven en la cura de jugos una forma de hacer una pausa. Estas son las sensaciones que describen con más frecuencia:
- sensación de ligereza;
- impresión de energía recuperada;
- mejor estado de ánimo;
- ganas de recuperar buenos hábitos, como nuestros trucos para un vientre más plano.
¿Y los efectos secundarios?
Al parecer, no son sistemáticos. Algunas personas no tienen ningún problema para seguir su cura, mientras que otras mencionan efectos secundarios algo molestos. Entre ellos, dolores de cabeza, cansancio, náuseas, diarreas y la aparición de granos. A esto se suman otros efectos de orden más psicológico: la frustración de no «comer de verdad», las tentaciones, el hambre emocional, la dificultad de beber en grandes cantidades y el impacto en la vida social (aunque de corta duración). Mirándolo bien, nada realmente insuperable…
¿Puede una cura de jugos impulsar la pérdida de peso?

La pérdida de peso no es la finalidad de una cura de jugos. Sus adeptos la presentan más bien como una pausa para el organismo, no como una forma de deshacerse de esos kilos de más. Para eso, es mejor optar por una alimentación equilibrada que no excluya ningún grupo de alimentos. En pocas palabras: lo mejor es comer de todo, en cantidades razonables, y alimentarse cuando se tiene hambre.
Dicho esto, puede que la báscula marque algo menos durante una cura de jugos. No es de extrañar: las grasas y los azúcares añadidos desaparecen de la alimentación y el aporte calórico es muy bajo. Además, los jugos con pulpa aportan fibra (si te interesa el tema del apetito, echa un vistazo a nuestro artículo sobre los saciantes naturales). Por último, los jugos de frutas y verduras son ricos en azúcares naturales y una fuente de placer para el paladar. Si tienes antojos de dulce, lee también nuestros consejos para no llegar a sentir «abstinencia» de azúcar.
¿Cómo empezar tu cura de jugos?
1- Nuestros pequeños consejos para comenzar

Primer consejo: no hagas una cura de jugos para perder peso. Es contraproducente y no es ese el objetivo.
Segundo consejo: no sigas una cura porque «está de moda», sino porque realmente te apetece. No tiene sentido imponerse algo solo porque todo el mundo lo hace.
Tercer consejo: es mejor elegir el momento adecuado para el primer intento. Si estás en plena época de exámenes o de estrés en el trabajo, no es el mejor momento. La cura de jugos debe emprenderse en un período tranquilo, cuando te encuentres bien.
Cuarto consejo: evita practicar deporte intenso durante la cura. El ejercicio físico intenso requiere un aporte calórico. Opta por actividades suaves, como caminar a paso rápido, un poco de bicicleta o yoga.
Último consejo: más bien una advertencia. Si tienes una enfermedad renal o si estás embarazada o en período de lactancia, esta cura no es para ti.
2- Nuestras sugerencias de recetas
Cuidado con las curas de jugos compradas «ya preparadas» en el comercio. A veces (más a menudo de lo que se cree) están cargadas de azúcares añadidos o edulcorantes, una composición en total contradicción con la esencia misma del concepto. Además, estos jugos están pasteurizados con fines de conservación, por lo que pierden gran parte de sus vitaminas y minerales. Por último, pueden resultar muy caros.
Por eso, es mejor preparar los jugos uno mismo. Otra ventaja: así puedes componerlos a tu gusto y variar los placeres cada día. ¿Sin ideas de recetas? Aquí tienes algunas sugerencias:
- Jugo verde: basta con mezclar 2 manzanas, una rama de apio, medio pepino, el zumo de medio limón y espinacas.
- Jugo vitaminado: un jugo lleno de color para empezar bien el día. Basta con extraer el jugo de 2-3 zanahorias, una naranja, un poco de jengibre fresco y un poco de raíz de cúrcuma.
- Jugo goloso de frutas: mezcla en la batidora o la licuadora unas rodajas de piña, 2 melocotones y kiwi, añade un poco de vainilla, ¡y listo!
- Jugo aperitivo: ¡el jugo de tomate vuelve con fuerza! Pasa por el extractor de jugos 2-3 tomates bien maduros con una rama de apio. Luego añade hierbas frescas picadas, como albahaca y perejil, sal y pimienta.
3- ¿Jugos de frutas o jugos de verduras?
No tienes por qué elegir entre unos y otros. Los jugos de frutas, ricos en azúcar natural, ponen el toque goloso, como el de piña, melocotón y kiwi. Los de verduras, como el jugo aperitivo de tomate y apio, aportan un punto salado que se agradece entre dos jugos más dulces. El jugo verde, por su parte, combina ambos mundos con sus manzanas, su apio, su pepino y sus espinacas.
Ir alternando las bases sirve, sobre todo, para variar los placeres de un día a otro. Y si te tienta tomar únicamente jugos de frutas, consulta antes con tu médico o con un profesional sanitario.
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