En todas partes se dice que, para comer bien, hay que reducir las grasas, el azúcar y la sal, y es cierto. Pero a veces se nos olvida otra pauta: tomar suficiente fibra. ¿Qué es la fibra, para qué sirve, tiene alguna relación con la celulitis, en qué alimentos se encuentra y cómo tomar más en el día a día? ¡Te lo contamos todo!
¿Qué es la fibra?
La fibra es un componente natural de muchos alimentos de origen vegetal. Aunque la ingerimos, no nos nutre directamente ni nuestro organismo la utiliza como fuente de energía. Una vez consumida, la fibra no se digiere: recorre el tubo digestivo prácticamente intacta.
¿Para qué sirve la fibra?
La fibra forma parte de las pautas de una alimentación equilibrada, y las recomendaciones nutricionales aconsejan tomarla a diario.
Está presente en muchos alimentos de origen vegetal, como las legumbres, los cereales integrales, las frutas y las verduras. Más abajo te contamos cuáles son los más ricos en fibra.
Fibra y celulitis: lo que debes saber
Ningún alimento hace desaparecer la celulitis, y la fibra no es una excepción. Eso sí, los alimentos ricos en fibra (verduras, frutas, cereales integrales, legumbres) encajan fácilmente en una alimentación variada y poco procesada.
Ya lo ves: la fibra tiene su sitio en tu plato, igual que las demás pautas de una alimentación equilibrada. Y, de paso, no olvides beber suficiente agua cada día.
¿Dónde encontrar fibra?
Los profesionales de la salud recomiendan consumir unos 25 g de fibra al día. Sin embargo, la media de consumo está muy por debajo de esa cifra. Para remediarlo, descubre los alimentos más ricos en fibra y no dudes en incorporarlos a tus platos…
- Las legumbres: lentejas, habas, alubias, garbanzos… Las legumbres están entre los alimentos más ricos en fibra, ¡así que no te olvides de ellas!
- Los cereales integrales: arroz integral, trigo integral, avena, quinoa, mijo, centeno, salvado de avena… Elige siempre las versiones integrales en lugar de las «blancas», que tienen mucha menos fibra.
- Las frutas: entre las frutas más ricas en fibra destacan las frambuesas, las ciruelas pasas, las peras, las moras, los dátiles y la papaya.
- Las verduras: algunas verduras contienen una gran cantidad de fibra. Las alcachofas, la berenjena, el calabacín, los espárragos, los puerros o las patatas deben tener un hueco fijo en tus recetas.
Conviene saber: la fibra se concentra sobre todo en la piel de las frutas y verduras. Para aprovecharla, opta por frutas y verduras ecológicas y lávalas bien para poder comerlas sin pelar.
Nuestros consejos para comer más fibra
Elige fruta fresca
Fruta fresca, sí… ¡y a ser posible ecológica! La fibra se concentra principalmente en la piel, como ocurre con la manzana y la pera, frutas de temporada en este momento. Y, en general, optar por fruta fresca nos permite consumir más fibra que si elegimos un smoothie, un zumo o una compota, por ejemplo.
Come más verduras
Las verduras tienen un lugar destacado en tu alimentación diaria. De hecho, deberían ocupar la mitad de tu plato tanto en la comida (junto con hidratos de carbono y proteínas) como en la cena (junto con proteínas). ¡Apuesta por el calabacín, los espárragos, la berenjena, los puerros o las zanahorias!
Elige cereales integrales
Los cereales integrales son mucho más ricos en fibra. Acostúmbrate a tomar pan integral: ¡deja de lado la barra de pan blanco y el pan de molde! Prepara también pasta integral para comer o arroz integral para sumar fibra a tus platos.
Carga de fibra desde el desayuno
Consumir fibra puede ser muy sencillo desde el desayuno. Puedes prepararte un bol con salvado de avena: ¡contiene más de 15 gramos de fibra por ración! Añade después leche de almendras y algunos frutos secos. Almendras, higos, ciruelas pasas, albaricoques…
¿Y en las comidas?
Es fácil añadir fibra a las comidas con algunos pequeños trucos. Por ejemplo, espolvorea tus ensaladas o sopas con semillas o cereales (quinoa, chía, salvado de avena, etc.). Puedes hacer lo mismo con tus yogures y compotas de postre, añadiendo un pequeño puñado de frutos secos, como nueces.
Incluir fibra es una pauta sencilla dentro de una alimentación equilibrada: ¡acostúmbrate a tenerla presente en tus comidas! Si hasta ahora tomabas poca, ve aumentando la cantidad poco a poco, a lo largo de varias semanas, para que tu cuerpo se vaya acostumbrando. Varía las fuentes (frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos) y acuérdate de beber suficiente agua a lo largo del día.
Pero una alimentación equilibrada no lo es todo: para combatir el aspecto de la celulitis, también puedes incorporar a tu rutina sesiones regulares de masaje de palpado-rodado. Y para completar tu rutina en el día a día, descubre el Shorty de Cellublue. Esta prenda, diseñada para combatir el aspecto de la celulitis, contiene cafeína y manteca de karité.
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