Los lácteos suelen tener mala fama: ricos en grasas y poco digestivos, rara vez se recomiendan cuando se sigue una dieta. Pero todo depende del lácteo del que hablemos. La leche fermentada, también llamada cuajada o leche cortada, es baja en calorías y puede tener cabida en una alimentación equilibrada. ¿Qué es exactamente, engorda y cómo tomarla en el día a día? Te contamos lo esencial sobre este alimento antiguo y universal.
¿Qué es la leche fermentada?
La leche fermentada (que también puede denominarse cuajada o leche cortada) es un producto lácteo obtenido por la fermentación de la leche de vaca, cabra u oveja. Es naturalmente rica en microorganismos activos. En el caso de haber sido pasteurizada (tratamiento a muy alta temperatura), se reinocula con bacterias lácticas, como las bifidobacterias. Por cierto, el yogur es una leche fermentada, pero para recibir la denominación de «yogur», las bacterias deben ser muy específicas y, sobre todo, estar vivas en el momento del consumo. Cada país tiene su propia tradición de leche fermentada, por lo que existen multitud de nombres para describirla: kéfir, lassi o leben, entre otros.
¿Es la leche fermentada un alimento adelgazante?

No se puede afirmar que baste con consumir leche cuajada para adelgazar. La silueta depende de multitud de factores y no del simple hecho de comer un alimento concreto.
Sin embargo, sí podemos afirmar que la leche fermentada presenta auténticas cualidades nutritivas:
- es baja en calorías, con una media de 50 kcal por 100 g de producto;
- se elabora, la mayoría de las veces, con leche desnatada o semidesnatada, por lo que es pobre en lípidos;
- su contenido en azúcares también es bajo;
- por el contrario, aporta proteínas;
- las bacterias que contiene transforman parte de la lactosa en ácido láctico; si tienes intolerancia a la lactosa y quieres saber qué te resulta más digestivo, consulta con un profesional sanitario;
- es una fuente de probióticos; ante cualquier duda sobre la digestión (gases, espasmos, hinchazón, trastornos del tránsito intestinal), lo mejor es acudir al médico;
- además contiene micronutrientes, entre ellos calcio y vitaminas D y A.
Podemos afirmar, por tanto, que la leche fermentada tiene su sitio en el menú, siempre que, claro está, no se consuma en cantidades excesivas. Al ser un lácteo bajo en grasa, se integra en una alimentación variada y equilibrada.
¿Cómo integrar la leche fermentada en tu alimentación diaria?
Lo ideal es consumir la leche fermentada fresca y cuanto antes, para aprovechar al máximo sus beneficios. Sus bacterias beneficiosas se degradan muy rápidamente, incluso con la cocción.
Puede beberse tal cual, como un yogur líquido. Si su sabor natural no te convence del todo, siempre puedes añadir unos trozos de frutas trituradas, especias o un poco de miel. Sustituirá perfectamente a un yogur clásico – en ese caso, calcula una porción equivalente de 125 g de leche cuajada.
También puedes utilizarla en la cocina, para preparar el aliño de la ensalada (con limón, hierbas frescas…), una entrada tipo tzatziki o sopas frías (pepino, calabacín). En este caso también aprovecharás todas sus propiedades, ya que se emplea en crudo.
Por último, puedes consumirla cocinada: en adobos y marinadas, para sustituir la nata en salsas calientes o en la masa de crepes o pancakes…
¿Cuánta leche fermentada tomar?
La leche fermentada se toma como cualquier otro lácteo, dentro de una alimentación variada. Una referencia sencilla es tomarla en lugar de un yogur, es decir, una ración de unos 125 g. No hace falta multiplicar las raciones, y conviene variar tus fuentes de proteínas y de calcio.
Si sigues una alimentación especial o tienes alguna duda de salud, pide consejo a tu médico o a un profesional sanitario.
Preguntas frecuentes
¿La leche fermentada engorda?
La leche fermentada es baja en calorías (una media de 50 kcal por 100 g). Suele elaborarse con leche desnatada o semidesnatada y su contenido en azúcares es bajo. Puede formar parte de una alimentación variada y equilibrada, por ejemplo en lugar de un yogur, sin pasarse con las cantidades.
¿Qué es la leche cuajada?
La leche cuajada, también llamada leche cortada, es uno de los nombres de la leche fermentada. Se obtiene por la fermentación de la leche de vaca, cabra u oveja. Según el país, existen otras leches fermentadas, como el kéfir, el lassi o el leben.
¿Qué se puede hacer con leche fermentada?
Puedes beberla tal cual, sola o triturada con unos trozos de fruta, especias o un poco de miel. En crudo, sirve de base para un aliño de ensalada, un tzatziki o una sopa fría. Cocinada, sustituye a la nata en las salsas calientes o se añade a la masa de crepes o pancakes.
¿Cuándo tomar leche fermentada?
Lo importante es consumirla fresca y cuanto antes para aprovechar sus bacterias beneficiosas, que se degradan rápidamente, incluso con la cocción. Beberla tal cual o usarla en crudo en la cocina permite conservarlas.
¿La leche fermentada es buena para el vientre?
La leche fermentada contiene probióticos. Para cualquier duda sobre la digestión, el bienestar abdominal o la intolerancia a la lactosa, lo más seguro es consultar con un médico o un profesional sanitario, que podrá orientarte según tu caso.
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Categorías útiles: Alimentación, Pérdida de peso.
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