¿Estás esperando un feliz acontecimiento y temes la aparición de estrías? ¿Estás perdiendo peso y notas que tu piel está más seca y flácida? ¿Practicas deporte intensivo y tienes miedo de desarrollar estrías? Para saber todo sobre el inicio de las estrías y cómo evitarlas, ¡sigue leyendo!
¿Qué son las estrías?
Las estrías, o striae distensae, son lesiones cutáneas benignas, que pueden afectar tanto a los hombres como a las mujeres. Corresponden en realidad a microrroturas en la dermis, la capa intermedia de la piel (entre la epidermis y la hipodermis). Se trata de una atrofia de la red elástica cutánea: bajo una distensión demasiado intensa, rápida y/o brusca, las fibras de colágeno y elastina que garantizan la resistencia y la elasticidad de la dermis ceden. El resultado son estrías, más o menos finas y más o menos coloreadas, blandas al tacto, acompañadas de una modificación del relieve de la piel.
Las estrías aparecen la mayoría de las veces en contextos de variaciones morfológicas :
- En la adolescencia, que da lugar a estirones de crecimiento rápidos y a cambios corporales propios de la pubertad.
- Durante el embarazo, ya que el cuerpo experimenta un aumento de peso, un crecimiento del volumen del vientre y del pecho, y fluctuaciones hormonales importantes.
- Durante las ganancias y pérdidas de peso significativas, en las que la piel está sometida a fuertes distensiones.
- Con la práctica deportiva intensiva, especialmente el culturismo.
- En el ámbito médico, ya sea por la toma de medicamentos como los corticoides, o por un Síndrome de Cushing.
¿Cómo reconocer las estrías nacientes?

Existen varios tipos de estrías. La principal diferencia entre las estrías nacientes (el «inicio» de las estrías) y las estrías maduras es sin duda su coloración.
Al principio (fase inicial), las estrías suelen estar (aunque no siempre) coloreadas. Rosas, rojas o violáceas, son fácilmente identificables. La coloración de las estrías es benigna: es simplemente el aspecto visible de la inflamación subcutánea. La dermis, sometida a la rotura de su red elástica, sufre una importante irritación. El aflujo de sangre, vehículo de cicatrización (ya que es a través de la sangre como se transmiten los elementos necesarios para la regeneración), provoca la coloración de las estrías. Los fibroblastos, células subcutáneas responsables de la producción de fibras de colágeno, «trabajan» a pleno rendimiento para intentar recrear una red elástica. Pero la red existente, una vez «rota», permanece así.
En la fase de maduración, las estrías se vuelven blancas. El proceso de cicatrización ha concluido: el número de fibroblastos y vasos sanguíneos disminuye. Las estrías se vuelven blancas, suaves e indoloras. Su blancura se debe al fin del proceso inflamatorio y de reparación, pero también a una despigmentación localizada. Además, la piel queda marcada con surcos: es precisamente en esos puntos donde las fibras elásticas cedieron. La profundidad de las estrías se estabiliza, ya que la dermis se ha reparado y se han formado nuevas fibras. Las estrías son menos visibles, pues adquieren un tono blanco nacarado, pero siguen presentes. Son más notorias cuando se toma el sol, ya que las estrías no se broncean (despigmentación localizada).
¿Qué hacer para prevenir la aparición de estrías?
El dicho popular dice que más vale prevenir que curar. Por eso, la primera herramienta de la que disponemos antes de que aparezcan las primeras estrías es la prevención. Existen muchas formas de cuidar la piel y así evitar la aparición de estrías.
1- La prevención de las estrías desde la alimentación

La alimentación no hace milagros, pero una buena gestión nutricional permite aportar a la piel los micronutrientes que necesita para estar en plena forma. Para tratar el inicio de las estrías (¡o evitarlas del todo!), puede ser interesante consumir alimentos ricos en:
- Vitamina A (renovación celular) – en las vísceras y los productos lácteos.
- Vitamina B5 (cicatrización de la piel) – en la levadura de cerveza, el germen de trigo, las vísceras y el queso.
- Vitamina C (producción de colágeno) – en las verduras de hoja verde (acelga, espinaca, perejil, brócoli), los cítricos, los frutos rojos, el pimiento y el kiwi.
- Vitamina E (favorece la absorción de la vitamina C) – en los aceites vegetales vírgenes, los frutos secos con cáscara, los frutos secos, el aguacate y los productos del mar.
- Cobre (antioxidante) – en el cacao, los mariscos y las vísceras.
- Silicio (producción de colágeno óseo y cutáneo) – en los alimentos deshidratados y los cereales integrales.
- Zinc (regulador hormonal) – en la carne, los mariscos, los frutos secos y los cereales integrales.
Además, asegúrate de hidratarte bien: cuando bebemos, la piel es el último órgano en beneficiarse. Una hidratación regular y suficiente (1,5 a 2 litros diarios además de los aportes de la alimentación), a base de agua, permitirá que el organismo funcione correctamente y que la dermis reciba su cuota.
2- La prevención mediante los cuidados

Nutrir la piel desde dentro es una cosa. Pero también puede ser muy beneficioso nutrirla desde fuera. Existen numerosas alternativas para prevenir las estrías o tratar su inicio. En las zonas de riesgo (vientre y pecho en las embarazadas, hombros en los amantes del culturismo, caderas y muslos en las chicas jóvenes, espalda en los adolescentes…), se puede aplicar a diario:
- Un aceite vegetal natural : muchos aceites son beneficiosos para la piel, tanto por sus propiedades emolientes como nutritivas. La elección es personal y dependerá sobre todo de las preferencias de cada uno. Para un aceite seco y de absorción rápida, se recomiendan los aceites de jojoba o de macadamia. Para una textura más rica, los aceites de aguacate o de calofilo son excelentes. Y para quienes (¡ellas y ellos!) prefieren la sencillez y la eficacia, está nuestro Aceite Prevención Estrías : una sinergia de 6 aceites vegetales naturales, con acción preventiva y reparadora sobre todo tipo de estrías, incipientes o maduras.
- Una manteca vegetal: actúa sobre las estrías de la misma manera que un aceite. La única diferencia es la textura, más untuosa. Las mantecas vegetales (karité, mango, cacao…) comparten las mismas propiedades que los aceites, ya que su composición suele ser similar: una combinación de diferentes ácidos grasos.
- Hidratantes y nutritivos naturales: otros «ingredientes» pueden servir de base para preparar un tratamiento casero antiestrías. Es el caso del gel de Aloe Vera (una fuente extraordinaria de hidratación y nutrición), la miel (de tomillo, por su contenido en cobre; de girasol, por su aporte de silicio; de lavanda, por sus propiedades cicatrizantes) o la arcilla verde.
- Aceites esenciales: algunos aceites esenciales hacen maravillas sobre las estrías, siempre que se utilicen correctamente —mezclados con un aceite vegetal, en las proporciones recomendadas, y contraindicados en mujeres embarazadas. Los AE de Helichrysum italiano, Palo de Ho, Romero alcanforado o Lavanda vera contribuyen a calmar las estrías inflamatorias y a acelerar la regeneración de la piel.
- Sérums: algunos cosméticos son especialmente eficaces en el inicio de las estrías, ya que pueden frenar su desarrollo. Es el caso de nuestro Sérum Estrías, enriquecido con activos naturales. Aceite de aguacate, manteca de karité, extracto de pantolactona y aceite de almendra dulce: un concentrado cicatrizante y regenerador para hidratar la piel en profundidad, favorecer la cicatrización de la dermis y preservar el film hidrolipídico.
3- La prevención mediante el deporte

Nunca se insistirá lo suficiente: el deporte tiene todas las virtudes. Es posible prevenir el inicio de las estrías practicando una actividad física suave y regular. El deporte permite:
- Mantener un peso saludable, evitando así las fluctuaciones de peso que favorecen la aparición de estrías.
- Prevenir el envejecimiento cutáneo, que provoca una sequedad de la piel propicia a las estrías.
- Reducir el nivel de cortisol en sangre — una hormona naturalmente presente en el organismo, pero perjudicial para la piel cuando se produce en exceso.
- Favorecer una buena microcirculación, para una dermis mejor nutrida y oxigenada.
Por supuesto, para frenar la aparición de estrías, es preferible optar por un deporte suave: Pilates, gimnasia, deportes acuáticos, marcha deportiva. A evitar: el culturismo, que favorece un aumento de volumen importante y brusco, y los deportes de alto impacto, que someten a una gran tensión la red veno-linfática.
