Estrías Piel deshidratada: 5 soluciones eficaces para remediarlo

Piel deshidratada: 5 soluciones eficaces para remediarlo

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Placas de sequedad, rojeces, picores, arruguitas e incluso estrías… Todas estas señales pueden delatar una deshidratación cutánea. ¡Pero la piel deshidratada no es una fatalidad! Para remediarlo, aquí tienes X soluciones ultraficaces.

Solución anti-piel deshidratada no1: aplicar regularmente un producto adecuado

La primera solución contra la deshidratación es, por supuesto, utilizar un producto emoliente y adaptado a su tipo de piel. La aplicación debe ser diaria, para compensar la pérdida hídrica natural, ya que el agua se elimina principalmente a través de la sudoración.

El producto cosmético, ya sea una crema, un bálsamo, un sérum o una leche, debe contener a la vez un activo humectante (que aporta y capta el agua) y un activo oclusivo (que retiene el agua en las capas más profundas de la epidermis).

Su composición debe ser lo más equilibrada posible: cuidado con el exceso de alcohol, sulfatos y perfume, que favorecen la sequedad. Si buscas un cosmético corporal ideal para rehidratar tu piel, hemos creado una Crema Hidratante. Especialmente formulada para aportar una hidratación global y profunda a todo tipo de pieles. Una piel bien hidratada combate con mayor facilidad la flacidez cutánea y la aparición de estrías y celulitis.

Solución no2: evitar el contacto repetido con el agua

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¡El agua deshidrata! Pero atención, hay que matizar: todo depende de la frecuencia, la duración y la dureza del agua. Así:

  • el agua muy caliente tiende a eliminar la película hidrolipídica que forma la barrera cutánea, dejando la epidermis desprotegida y más propensa a la deshidratación;
  • las duchas y los baños muy frecuentes, al igual que el baño en piscina o mar, tienen el mismo efecto debilitante sobre la película hidrolipídica;
  • el agua muy calcárea, también llamada dura, deja sobre la epidermis microcristales de cal que actúan como esponjas y absorben el agua presente en la piel;
  • el contacto frecuente con agua muy clorada (por ejemplo en la piscina) puede irritar la piel en profundidad y deteriorar la película cutánea protectora, provocando sequedad.

Para evitar estos efectos negativos, es preferible:

  • lavarse con agua tibia en lugar de agua muy caliente;
  • evitar los baños demasiado frecuentes y optar por duchas rápidas;
  • instalar un descalcificador de agua en el cabezal de la ducha;
  • no frotar la piel con fuerza al lavarse (ni al secarse);
  • hidratarse siempre después de una ducha, un baño o un chapuzón.

Solución no3: beber suficiente agua

Una verdad que conviene recordar: la hidratación también viene desde dentro. Si no bebes suficiente, ¿cómo esperar un resultado diferente al de una piel deshidratada? Sigue la recomendación de un litro y medio a dos litros diarios. Si te cuesta cumplirla, ¿por qué no invertir en una cantimplora? Beber en tu botella personal te ayudará a controlar bien tu consumo. La hidratación debe basarse principalmente en agua (mineral, de manantial o del grifo). Pero si quieres variar, nada te impide optar por una agua detox (con trozos de fruta), infusiones o zumos. Cuidado con el café y el té, ligeramente diuréticos, que en grandes cantidades pueden deshidratar.

Solución no4: llenarse de frutas y verduras

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Como complemento a la hidratación por la bebida, se recomienda una alimentación rica en agua. Los alimentos más hidratantes son, por supuesto, las frutas y verduras. Además de ser saludables y bajas en calorías, aportan a la piel todo lo que necesita para lucir radiante: agua en abundancia, pero también vitaminas antioxidantes A y C, muy valiosas para limitar los efectos del estrés oxidativo, y minerales (como el cobre, presente en las verduras de hoja, excelente para la cohesión cutánea). No dudes en consumirlas en cada comida, crudas o cocinadas, ¡e incluso en sopas y compotas!

Solución no5: adoptar buenos hábitos de vida

Sí, el estilo de vida influye directamente en la calidad de la piel, incluida su hidratación. Así:

  • el alcohol deshidrata todo el organismo, ya que activa la vasopresina, la hormona responsable de la micción. Por eso tenemos ganas de orinar cuando lo bebemos. Es, por tanto, una bebida que, paradójicamente, deshidrata;
  • el tabaco, por su acción vasoconstrictora (reducción del tamaño de los vasos sanguíneos), provoca una mala circulación sanguínea en la piel. Y es la sangre la que lleva a las células cutáneas su cuota de agua;
  • el estrés y la fatiga crónica provocan una secreción excesiva de cortisol, una hormona con repercusiones negativas sobre la calidad de la piel: adelgazamiento, falta de elasticidad, deshidratación.

¿Cuáles son las causas de la piel deshidratada?

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Son tanto endógenas como exógenas. Entre ellas podemos citar:

  • factores medioambientales como el viento, el frío, el sol, la contaminación, el agua…;
  • el estilo de vida mencionado anteriormente: tabaquismo, alcohol, mala alimentación, luz azul;
  • el factor hormonal: picos y caídas hormonales durante el embarazo o la menopausia, disfunción tiroidea…;
  • las causas emocionales: estrés, ansiedad, fatiga…;
  • la genética;
  • ciertas enfermedades: diabetes, insuficiencia renal, TCA…;
  • los medicamentos, en particular los corticoides, los diuréticos, las estatinas…;
  • cosméticos inadecuados.

¿Cómo reconocer una piel deshidratada?

Piel seca y piel deshidratada son dos cosas distintas. La piel seca carece de grasa y es una característica fisiológica, mientras que la piel deshidratada carece de agua y es un estado transitorio. Se manifiesta con una sensación de incomodidad (tirantez, picores, falta de elasticidad), posible descamación y placas de sequedad, arrugas y arruguitas de deshidratación, y una pérdida de luminosidad y volumen.

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