Celulitis, piel de naranja, capitones: para muchas, estos tres términos significan exactamente lo mismo y designan a su enemiga número uno. Esa que se empeña en adornar muslos, glúteos y piernas con pequeños hoyuelos y bultos poco favorecedores. Sin embargo, existe una diferencia entre celulitis y piel de naranja. ¡Unas cuantas explicaciones (técnicas) no vendrán mal!
Los diferentes tipos de celulitis
Antes de establecer la distinción entre celulitis y piel de naranja, es necesario comprender bien qué es la lipodistrofia superficial y, sobre todo, distinguir sus diferentes tipos.
1- ¿Cómo se forma la celulitis?
La celulitis, que afecta a la gran mayoría de las mujeres, es consecuencia de una acumulación anormal de grasa, agua y toxinas en las capas más profundas de la piel.
Los adipocitos (células adiposas del hipodermis) almacenan o liberan grasas según las necesidades energéticas del organismo. Cuando la ingesta calórica supera el gasto energético, el cuerpo genera reservas de forma natural. Si esta situación se prolonga, los adipocitos aumentan de tamaño, se deforman e incluso se multiplican. Esta hipertrofia comprime los tejidos y, en última instancia, provoca una deformación de la piel. Puede ir acompañada de retención de líquidos (infiltración de agua en los tejidos) y de fibrosis (rigidez de las fibras elásticas de la piel).
2- Cada tipo de celulitis, su propia causa
Estos tres fenómenos están presentes en mayor o menor medida según el tipo de celulitis. Así:
- la celulitis adiposa, blanda, indolora y más o menos visible, está causada principalmente por una sobrecarga adiposa de las células grasas subcutáneas;
- la celulitis acuosa, indolora y visible, se caracteriza por un aspecto hinchado y congestionado, y se debe esencialmente a una insuficiencia veno-linfática que provoca un exceso de agua y desechos en los tejidos;
- la celulitis fibrosa, dura, incrustada, muy visible y dolorosa, es consecuencia directa de una fibrosis.
3- Los diferentes estadios de la celulitis
Para comprender bien el fenómeno de la celulitis y la diferencia con la piel de naranja, también es importante detenerse en sus diferentes estadios de avance de la celulitis:
- el primer estadio, o celulitis benigna, se caracteriza por la ausencia de capitones o de alteración visible del aspecto de la piel, tanto en posición tumbada como de pie o al pellizcar;
- el segundo estadio, o celulitis leve, se distingue por una alteración muy leve del aspecto de la piel, pero solo al pellizcarla;
- el tercer estadio, o celulitis moderada, describe la situación en la que la celulitis es visible a simple vista, sin necesidad de pellizcar la piel;
- el último estadio, o celulitis severa, corresponde a un aspecto capitonado muy marcado de la piel, independientemente de la posición del cuerpo y sin necesidad de manipulación.
¿Cómo distinguir la celulitis de la piel de naranja?
Ahora que ya conoces los diferentes tipos de celulitis, ¡entremos en el campo léxico! La celulitis describe el fenómeno global que combina hipertrofia adipocitaria, retención de agua y toxinas y, en ocasiones, fibrosis. La piel de naranja, en cambio, corresponde al aspecto irregular y abultado que adquiere la piel cuando la celulitis se encuentra en un estadio moderado o avanzado.
Por tanto, es posible tener celulitis sin presentar piel de naranja: es el caso de una persona con celulitis leve, o de una mujer con celulitis puramente acuosa (esta última presentará más bien una piel de aspecto hinchado). Lo contrario, sin embargo, no es cierto: quien tiene piel de naranja tiene necesariamente celulitis.
¿Y los capitones? Describen más bien los acúmulos de grasa localizados que provocan el aspecto «piel de naranja» de la piel, formado por hoyuelos y bultos. En su origen, la palabra «capitón» hace referencia al relleno compartimentado de una pieza acolchada, como un sillón o un colchón.
¿Cómo eliminar la celulitis y la piel de naranja?
Conviene saber que la celulitis es un fenómeno normal, ya que las mujeres están predispuestas a ella. La culpa la tiene nuestra condición femenina, «programada» para almacenar reservas de cara a un posible embarazo y, por consiguiente, sometida a un ciclo hormonal fluctuante.
No obstante, existen formas de limitar el daño y mejorar notablemente el aspecto de la piel. ¡Pero la lucha debe ser constante! Para lograrlo, es fundamental:
- adoptar una alimentación saludable, eliminando los productos procesados, las grasas saturadas, el exceso de sal y los alimentos azucarados, y apostando por ingredientes naturales y la cocina casera;
- practicar actividad física a diario y una actividad deportiva regular;
- hidratarse en abundancia con agua o bebidas drenantes (como nuestros Drenadores Día y Noche);
- evitar el consumo de tóxicos como el alcohol y el tabaco;
- cuidar la circulación veno-linfática evitando las fuentes de calor, la ropa ajustada y las posiciones estáticas prolongadas;
- consultar con el médico en caso de fluctuaciones hormonales intensas con síntomas asociados (aumento o pérdida de peso inexplicados, acné, sofocos, disminución de la libido, retención de líquidos importante…).
- nuestra Ventosa Anticelulítica clásica, que permite reproducir a la perfección la técnica del amasamiento rodante;
- el Masajeador Piel de Naranja que, gracias a sus puntas, estimula el drenaje de las grasas y el exceso de agua;
- la Ventosa Eléctrica, que combina el amasamiento rodante con una acción calefactora (muy recomendada en caso de celulitis adiposa o fibrosa).
Estos accesorios deben utilizarse sobre la piel previamente aceitada. ¡Piensa en nuestro Aceite Anticelulítico, cuya textura fluida es ideal para realizar los masajes!


