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8 consejos para lucir una piel bonita

8 consejos para lucir una piel bonita
Índice

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, representa aproximadamente el 16% de su peso total. Cumple múltiples funciones: eliminación, barrera inmunitaria, órgano sensorial, regulación de la temperatura corporal. Y está expuesta a duras pruebas: sol, frío, contaminación… Por eso es fundamental cuidarla. ¡Aquí tienes 8 consejos para tener una piel bonita de pies a cabeza!

Consejo no1: ¡Hidratación ante todo!

La piel (tanto del cuerpo como del rostro) está compuesta en aproximadamente un 60% de agua. Esta agua circula de forma continua: la aporta la sangre, baña las células cutáneas y una parte se evapora o se elimina a través del sudor… Cuando a la piel le falta agua, se vuelve incómoda: presenta tiranteces, un aspecto apagado y zonas de sequedad, y su barrera protectora se debilita. Por eso, para tener una piel bonita, es fundamental adoptar una buena rutina de hidratación, basada en un producto hidratante adecuado (crema, leche, bálsamo o gel, según tus preferencias y la estación del año), aplicado cada día después de la ducha.

Consejo no2: Protección de la barrera cutánea

8 consejos para lucir una piel bonita

La hidratación es un primer paso, pero ¿cómo conseguir que el agua se fije en las capas más profundas de la piel? Ahí radica la importancia de elegir una buena rutina. En la superficie de la epidermis existe una fina película protectora: el manto hidrolipídico. Está compuesto por una mezcla de sudor y sebo que actúa como escudo frente a las agresiones externas, y que además ayuda a retener el agua en la dermis.

Si aplicamos una solución hidratante sobre la piel, aportamos agua a sus capas más superficiales. Pero para ponerlo todo de nuestra parte y lucir una piel bonita, conviene completar la rutina con una solución oclusiva que termine de «fijar» el agua en la piel e impida su evaporación. Así, podemos optar por un producto híbrido y emoliente que hidrate y proteja a la vez, o bien aplicar una solución grasa, como un aceite vegetal (jojoba, macadamia, almendra dulce) o una manteca vegetal (karité, cacao). Y si se prefiere un acabado seco, existen aceites vegetales secos que ayudan a retener el agua en las capas más profundas de la epidermis.

Consejo no3: La importancia de la alimentación

Una piel bonita también es cuestión de hábitos de vida, ¡y lo que ponemos en el plato forma parte de ellos! Las pautas nutricionales aconsejan limitar los productos ultraprocesados, el azúcar y la sal añadidos, y apostar por una alimentación variada que aporte al organismo las vitaminas, los minerales y las grasas saludables que necesita. Así que invitamos a nuestra mesa:

  • Las frutas y verduras, en todas las comidas. Las elegimos de temporada y coloridas (verduras de hoja verde, frutos rojos, cítricos, pimiento, zanahoria, albaricoque, melón, calabaza, tomate…), crudas o cocinadas, para variar sabores y texturas.
  • Los productos del mar: pescados, incluidos los pescados azules como la sardina o la caballa, moluscos y crustáceos, ¡todos son bienvenidos! Lo ideal es incluirlos en el menú dos veces por semana, como recomiendan las pautas nutricionales.
  • Los frutos secos: no dudamos en picar almendras, avellanas, nueces o pistachos: un puñadito al día, al natural y sin sal añadida.
  • Los cereales integrales, las legumbres y los lácteos, que completan un plato equilibrado, junto con aceites vegetales variados (oliva, colza, nuez) para aliñar.

Consejo no4: ¡Cuidado con el sol!

8 consejos para lucir una piel bonita

El principal enemigo de una piel bonita sigue siendo el sol. Durante mucho tiempo se creyó que los rayos UV solo alcanzaban la epidermis, pero nada más lejos de la realidad. Penetran en profundidad hasta la dermis y deterioran la envoltura cutánea, desde una simple quemadura superficial hasta lesiones graves de carácter canceroso. Por eso es fundamental proteger intensamente la piel cuando nos exponemos al sol. Así:

  • Evitamos exponernos en las horas de mayor calor (11h-16h).
  • Aplicamos sistemáticamente una protección SPF alta (+50), varias veces al día.
  • Llevamos si es posible ropa clara y sombrero.
  • Nos refugiamos bajo una sombrilla.
  • Después de la exposición, hidratamos intensamente la piel.

Conviene saber además que la exposición solar es responsable del envejecimiento cutáneo prematuro. Aumenta la concentración de radicales libres en el organismo, que no logra neutralizarlos todos. Este estrés oxidativo tiene consecuencias irreversibles sobre la piel: pierde luminosidad y firmeza, se arruga con más facilidad y tiende a caer más rápido (ptosis). Y esto es igual de válido para el rostro que para el cuerpo.

Consejo no5: ¡Beber, siempre beber!

La hidratación también viene desde dentro, a través de lo que bebemos. Beber con regularidad, en pequeñas cantidades a lo largo del día, forma parte de unos buenos hábitos de vida. Las pautas de hidratación habituales hablan de consumir diariamente entre 1,5 y 2 litros de agua en el caso de un adulto, una cantidad que conviene adaptar al calor, a la actividad física y a la sed. Una parte de esta agua la encontramos por supuesto en la alimentación, pero es necesario complementar el aporte bebiendo. El agua debe seguir siendo la bebida de referencia, aunque también podemos variar con opciones saludables:

Cuidado con las bebidas azucaradas (refrescos, siropes, bebidas aromatizadas), ya que tienen un alto contenido en azúcar, que las pautas nutricionales recomiendan reducir, además de no sustituir al agua en el día a día.

Consejo no6: ¿Y los exfoliantes?

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¿Para qué sirve exfoliar la piel del cuerpo? En la superficie de la epidermis (capa superior de la piel) se encuentra una fina capa protectora, la capa córnea, formada por células ricas en queratina. La queratina, sustancia orgánica producida por los queratinocitos, confiere a la piel su carácter impermeable. La capa córnea se renueva constantemente: las células más antiguas acaban desprendiéndose, pero esta renovación puede provocar una acumulación de células muertas en la superficie de la piel, sobre todo en las zonas más secas (codos, rodillas, talones). Con el tiempo, si no se eliminan, la piel se nota más áspera y apagada, y los productos penetran con menos facilidad. De ahí la utilidad de los exfoliantes: una exfoliación regular sirve para eliminar estas células muertas antes de aplicar tu producto hidratante.

Podemos optar por distintas soluciones:

Pero atención: la exfoliación es de una a dos veces por semana, no más. Si se hace con más frecuencia, se corre el riesgo de producir el efecto contrario e irritar la epidermis.

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El cepillo de madera para el masaje en seco, antes de la ducha

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*Test de uso realizado con 21 voluntarias durante 4 semanas, opinión de las participantes.

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  • Cafeína & perfume de monoi, y su ducha huele al instante a vacaciones
  • En la ducha, de dos a tres veces por semana, masajeando los muslos, los glúteos y el vientre
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Consejo no7: Cuidado con el agua caliente…

¿Eres fan de los baños bien calientes? Es completamente comprensible: son un auténtico momento de relax. Sin embargo, el exceso de calor no es precisamente lo más recomendable para la piel. Si tiendes a abusar de él, con un agua demasiado caliente, con demasiada frecuencia y durante demasiado tiempo, corres el riesgo de alterar el manto hidrolipídico de tu piel, esa fina capa de sudor y sebo que la protege. Esta quedará entonces más seca, con tiranteces y a veces picores, sobre todo en invierno. Para una piel cómoda y suave, es mejor limitar estos baños calientes, acortar su duración y aplicar un producto hidratante al salir del agua.

Puedes optar por un baño a la semana y darte una sauna o un hammam de vez en cuando. El resto del tiempo, elige duchas a temperatura moderada e intenta terminar con un chorro de agua fría, empezando por los tobillos y subiendo poco a poco. ¡Un pequeño hábito agradable para cuidar tu piel a diario!

Consejo no8: La importancia de los masajes

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La belleza de la piel también pasa por los masajes. Sin embargo, algunas personas notan las piernas hinchadas o pesadas al final del día: en ese caso, y más aún si tienes varices, coméntalo con tu médico. En el día a día, podemos cuidar la piel con suaves masajes, un momento agradable. Pueden realizarse con las manos o con un accesorio de masaje. Lo importante:

  • Elegir una buena técnica, basada en roces suaves, amasamientos, movimientos circulares y deslizamientos.
  • Intentar seguir siempre el mismo sentido, masajeando de abajo hacia arriba: del tobillo a la ingle, de la muñeca al hombro, del bajo vientre al pecho.

Para el masaje, piensa en un aceite vegetal natural: la textura facilitará los movimientos y, además, el aceite dejará la piel suave y flexible. También puedes usar tu crema o tu leche hidratante de siempre.

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