¡El boom de los complementos alimenticios no para de crecer! La última tendencia en boga: los probióticos. Estas bacterias se suelen asociar con la digestión y el sistema inmunitario, e incluso se dice que las curas regulares de probióticos ayudarían a recuperar un vientre más plano. ¿Qué hay de cierto en todo esto? ¡Hemos investigado por ti! Te contamos qué son los probióticos, dónde encontrarlos en tu plato, lo que se sabe (y lo que todavía se desconoce) sobre su acción en el vientre, cómo tomarlos y qué hábitos conviene adoptar en paralelo.
¿Qué son los probióticos?
1- Definición
Los probióticos son microorganismos (bacterias y levaduras) presentes de forma natural en ciertos alimentos, o añadidos a algunos productos de alimentación. Son objeto de numerosas investigaciones sobre distintas funciones del cuerpo humano, como la digestión, el sistema inmunitario o la salud ginecológica (flora vaginal). Una vez ingeridos, algunos de ellos resisten los jugos gástricos y se unen, al menos durante un tiempo, a la microbiota intestinal, compuesta a su vez por miles de microorganismos.
Los probióticos se clasifican en familias, siendo las más conocidas:
- Los lactobacilos, bacterias de origen láctico (L. bulgaricus, L. acidophilus, L. casei, L. gasseri) o vegetal (L. plantarum, L. cucumeris).
- Las bifidobacterias (como B. bifidus, B. breve o B. longum), bacterias presentes en los productos lácteos (queso, yogur).
- Los estreptococos (como S. thermophilus), bacterias alimentarias presentes en el yogur, pero también en la cavidad bucal humana.
- Los saccharomyces (como S. boulardii), que son levaduras, generalmente aisladas a partir de frutas (lichi, mangostán).
2- Fuentes alimentarias de probióticos

La fuente alimentaria de probióticos más conocida es, por supuesto, el yogur. De hecho, fue este alimento el que despertó el interés por los probióticos: a principios del siglo XX, varios investigadores se fijaron en el yogur que ciertas poblaciones de Bulgaria tomaban a diario. Otros productos lácteos también son ricos en probióticos, como el kéfir, algunos quesos o el suero de leche.
Pero también existen fuentes vegetales de probióticos:
- Las verduras en escabeche, tipo pickles, pepinillos, aceitunas verdes…
- El chucrut
- Algunos platos asiáticos como el kimchi, el zha cai, el pào cài…
- Todas las preparaciones a base de soja fermentada, como el tamari, el tempeh, el miso, el natto…
- La levadura de cerveza
- El kombucha
- El pan de masa madre
¿Permiten los probióticos recuperar un vientre plano?

Como los probióticos se asocian a menudo con la salud intestinal, cabe preguntarse si podrían ayudar a recuperar un vientre plano.
Distintos estudios han analizado el efecto de los probióticos en situaciones médicas concretas, por ejemplo:
- las infecciones o inflamaciones intestinales (diarrea infecciosa aguda, diarrea infantil, gastroenteritis, diarrea del viajero);
- las enfermedades inflamatorias crónicas intestinales, como la enfermedad de Crohn, o el síndrome del intestino irritable;
- ciertos casos de obesidad, diabetes de tipo 2 e hipercolesterolemia;
- el estreñimiento;
- las intolerancias o sensibilidades alimentarias.
Las conclusiones varían según las cepas y las personas, y estas situaciones requieren seguimiento médico. En casos muy concretos, una patología episódica o crónica puede provocar un vientre hinchado y acompañarse de trastornos del tránsito, dificultades digestivas, hinchazón y/o dolores: corresponde al médico buscar la causa y valorar si los probióticos pueden tener algún interés. En una persona sana, a día de hoy no está demostrado ningún efecto «vientre plano» de las curas de probióticos.
Además, la eficacia real de los probióticos sigue siendo objeto de debate en la comunidad científica. Los investigadores señalan que deben darse ciertas condiciones:
- Los probióticos deben estar vivos en el momento de ser ingeridos.
- Deben resistir la acidez gástrica y biliar para llegar al colon.
- Habría que consumirlos en curas regulares y en cantidades suficientes.
Por otro lado, nuevos estudios apuntan a otras limitaciones:
- La microbiota natural no «aceptaría» necesariamente las nuevas bacterias ingeridas, de modo que los probióticos no se integrarían de forma natural en la flora intestinal existente, sino que simplemente serían eliminados por vía natural…
- En caso de disbiosis (desequilibrio microbiano intestinal), la toma de probióticos no ayudaría más a recuperar el equilibrio que una alimentación convencional, siempre que esta sea equilibrada y variada.
Parece, por tanto, que los probióticos no son el remedio universal (¡ni milagroso!) para recuperar un vientre plano, sino que funcionarían únicamente en ciertas personas, con determinadas patologías y una microbiota particular…
¿Cómo tomar probióticos?

Si, aun así, deseas iniciar una cura de probióticos, pide antes consejo a tu médico o farmacéutico. Puedes optar por dos vías:
- Una alimentación rica en alimentos probióticos, como los mencionados anteriormente. Además, se recomienda consumir paralelamente prebióticos, es decir, sustancias (sobre todo ciertas fibras) de las que se alimentan ciertas bacterias del intestino y que están presentes, por ejemplo, en frutas, verduras, miel, cereales integrales y legumbres.
- Una suplementación en forma de complementos alimenticios: comprimidos, cápsulas o polvo para disolver. Conviene tener en cuenta que la acidez del estómago destruye gran parte de los probióticos ingeridos. Por ello, parece aconsejable optar por comprimidos gastrorresistentes (que solo se disuelven al llegar al intestino). Además, no existe una posología específica: todo depende del tipo de probiótico ingerido y del metabolismo de cada persona.
¿Qué complementar con una cura de probióticos?
Con o sin probióticos, algunas sencillas pautas de higiene y alimentación siguen siendo la base:
- Una alimentación equilibrada, basada en alimentos naturales y no procesados, a ser posible ricos en fibra. Evitar los alimentos que tienden a hinchar el vientre.
- Pocos excesos, ya sean alimentarios (azúcar, sal y grasas saturadas) o relacionados con el estilo de vida (falta de sueño, tabaco, alcohol).
- Una hidratación suficiente, principalmente a base de agua.
- Una actividad física regular, que combine movimiento cotidiano (caminar, actividades lúdicas) y deporte de intensidad moderada (natación, running, ciclismo), en 2-3 sesiones semanales.
- Gestionar el estrés y disfrutar de un sueño de calidad.
- Si te apetece, una rutina de cuidados para el vientre, como nuestro Programa Vientre Extra Plano. Incluye nuestros dos tratamientos específicos para el vientre: el Gel Adelgazante Cryo, con efecto frío, y nuestro Tratamiento Adelgazante Noche, con activos naturales, que se aplica mientras duermes. Nuestro programa incluye también una guía repleta de consejos de bienestar, recetas y rutinas deportivas.
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