Para elevar las piernas con cojines, coloca uno bastante ancho bajo las pantorrillas. Mejor evitar un apoyo pequeño y duro justo detrás de las rodillas. Acomoda la espalda y ajusta el cojín hasta que las piernas descansen sin esfuerzo. No deberías tener que contraer los muslos ni mantener los pies en una posición concreta.
No hace falta alcanzar una altura exacta. Busca un apoyo estable, que no provoque dolor, hormigueo ni tensión en la espalda. Puedes ir ajustándolo tanto en el sofá como en la cama.
¿Dónde colocar los cojines?
Apoya las pantorrillas, no un único punto
Coloca las dos pantorrillas sobre un cojín dispuesto a lo largo de las piernas. Si es ancho, repartirá mejor la presión que uno pequeño cuyo borde quede bajo una sola zona. Debes poder relajar las piernas sin estar pendiente de que se muevan o pierdan el equilibrio.
Evita que un borde firme presione el hueco de la rodilla. Si notas presión ahí, desplaza el cojín hacia las pantorrillas o cambia su forma. Deja las rodillas relajadas, sin forzarlas a quedar completamente estiradas.
Ajusta también los tobillos y los talones
Según la longitud del cojín, los talones pueden quedar apoyados o sobresalir ligeramente. Ambas posiciones pueden resultar cómodas. Comprueba que los tobillos no queden sujetos en una postura incómoda y que no haya una presión desagradable bajo los talones.
Si notas presión en un punto concreto, ajusta el cojín para repartir mejor el apoyo bajo la parte inferior de las piernas. Si se aplasta por completo o se desliza, quizá tengas que hacer esfuerzo para mantenerlas en su sitio. Antes de añadir altura, prueba a acomodarlo mejor.
En el sofá o en la cama: acomoda también la espalda
En el sofá, según el espacio que tengas
Si el sofá es suficientemente largo, puedes tumbarte con la cabeza y la espalda bien apoyadas y colocar después las pantorrillas sobre el cojín. Comprueba que el cuello esté cómodo. Demasiados cojines detrás de la cabeza pueden hacer que acabes descansando peor, aunque las piernas estén bien colocadas.
Si prefieres quedarte sentada, coloca el cojín sobre un reposapiés estable. Acércalo lo suficiente para no tener que adelantar la pelvis ni encorvarte para alcanzarlo. Fíjate también en que el borde del sofá no presione los muslos de forma incómoda.
En la cama, empieza con un cojín
Prueba primero con un cojín bajo las pantorrillas y ajusta su posición y grosor según cómo te encuentres. Si notas tirantez en la pelvis, tensión en las rodillas o molestias en la espalda, reduce la altura o desplaza el cojín.
Que una postura sea agradable para descansar un rato no significa que lo sea para dormir toda la noche. No te obligues a dormir así: debes poder cambiar de posición libremente.
¿Estás cómoda con los cojines?
Una vez acomodada, relaja las piernas y fíjate en dónde notas el apoyo. Cambia una sola cosa cada vez: la posición del cojín, su grosor o la postura de la espalda. Te será más fácil saber qué ajuste te ayuda.
| Lo que notas | Ajuste que puedes probar |
|---|---|
| Presión marcada detrás de la rodilla | Desplaza el cojín bajo las pantorrillas y evita que un borde firme quede en el hueco de la rodilla. |
| Tienes que sujetar las piernas | Elige un apoyo más ancho o estabiliza el cojín. |
| Tensión en la espalda | Revisa el apoyo de la espalda y reduce la altura bajo las piernas. |
| Presión incómoda bajo los talones | Ajusta el cojín para repartir mejor el apoyo bajo la parte inferior de las piernas. |
Si aparece alguna molestia, cambia de postura; no intentes aguantarla. Añadir más cojines no siempre te hará estar más cómoda.
Elevar las piernas para descansar
En sus recomendaciones sobre los tobillos y las piernas hinchadas, el NHS propone elevar las piernas sobre una silla o unos cojines cuando sea posible. También recomienda caminar y evitar los periodos prolongados de inmovilidad. Elevarlas puede ayudar a aliviar algunas hinchazones, pero no permite saber qué las causa ni trata todas sus posibles causas.
Aquí son los cojines los que sostienen el peso de las piernas: no tienes que mantenerlas en el aire haciendo fuerza. No es lo mismo que las elevaciones activas de nuestro artículo sobre ejercicios para las piernas pesadas.
Durante la pausa, puedes mover suavemente los tobillos si te resulta agradable. Después, retoma tus desplazamientos habituales para no quedarte inmóvil durante mucho tiempo. Encontrarás más consejos para el día a día en nuestra guía sobre las piernas pesadas.
Si quieres hidratar la piel antes de descansar
Si tu piel necesita hidratación, puedes aplicar un producto antes de acomodarte. Según su ficha de producto, la Crème Hydratante Monoï hidrata y nutre la piel. Se aplica a diario sobre la piel limpia y seca, con movimientos circulares sobre el cuerpo. Su textura se absorbe rápidamente.
La crema está destinada al cuidado de la piel y no declara eficacia sobre la circulación, el edema ni la trombosis. Su aroma a monoï puede no ser adecuado para las pieles reactivas. Al aplicarla, evita el masaje intenso sobre una zona sensible. Puedes leer más sobre este tema en nuestro artículo sobre los masajes y las piernas pesadas.
¿Cuándo no basta con cambiar los cojines?
Si la hinchazón persiste durante varios días, empeora o reaparece con regularidad, consulta con un profesional sanitario. Nuestro artículo sobre las posibles causas de las piernas pesadas puede ayudarte a entender el contexto, pero no sirve para diagnosticarte.
Solicita atención médica rápidamente si se hincha una sola pierna sin causa conocida o si la hinchazón aparece de forma repentina, es importante, dolorosa, roja o caliente. No masajees esa zona. El NHS recuerda que el dolor y la hinchazón de una pierna pueden indicar una trombosis venosa. Si además tienes dificultad para respirar o dolor en el pecho, llama al 112.
Preguntas prácticas
¿Cuántos cojines hay que utilizar?
No hay un número fijo. Empieza con uno y añade otro solo si te ayuda a estar más cómoda y mantiene las piernas estables, sin crear tensión.
¿Hay que mantener las piernas elevadas durante un tiempo concreto?
Si solo buscas descansar un rato, no hace falta fijar una duración. Cambia de postura cuando lo necesites y deja de elevar las piernas si empiezas a notar molestias.
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