Comidas de fiesta, cena romántica o simple almuerzo en familia, y de repente te sientes pesada, incómoda con tu ropa, a punto de explotar. La digestión es un proceso complejo que no siempre transcurre sin problemas, sobre todo si te has dado un pequeño capricho en la mesa. Si no sabes qué hacer para facilitar tu digestión, aquí tienes algunos trucos sencillos y eficaces que te ayudarán.
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Truco nº1: practicar el automasaje
¿No se te habría ocurrido darte un masaje para digerir mejor? Pues bien, el automasaje es eficaz en muchas situaciones, incluida la de facilitar la digestión. Es muy sencillo:
- Calienta tus manos antes de apoyarlas sobre el abdomen.
- Realiza un masaje circular en el vientre, en el sentido de las agujas del reloj, durante 2 a 5 minutos.
- Después, con suaves presiones, realiza movimientos descendentes, como si quisieras ayudar a los alimentos a bajar hacia los intestinos, durante 2 a 3 minutos.
Si tu estómago y tu vientre están doloridos, hazlo con suavidad. Lo importante es relajar al máximo el diafragma y así «acompañar» el proceso digestivo. Y si te cuesta deslizar las manos sobre la piel, recuerda que siempre puedes verter unas gotas de uno de nuestros aceites de masaje – Regenerante, Estimulante o Tonificante – sobre el vientre.
Truco nº2: hacer yoga

¿Quién lo diría? Ciertas posturas de yoga, especialmente las que implican una torsión de la parte superior del cuerpo, contribuyen a vaciar mejor el estómago. Favorecen el masaje de los órganos digestivos, a la vez que estiran la cintura y la columna vertebral. Además, según la filosofía budista, las posturas de torsión del tronco liberan la energía y permiten soltar tensiones. Perfecto cuando el estómago está sobrecargado. ¿Un ejemplo? Prueba la postura de Jathara Parivartasana (postura del vientre en torsión):
- Túmbate en el suelo boca arriba. Dobla las rodillas y coloca los pies cerca de los glúteos.
- Lleva las rodillas hacia el pecho y extiende los brazos a ambos lados del cuerpo.
- Con la ayuda del brazo izquierdo, desliza las rodillas juntas hacia el suelo, a la izquierda. Coloca la mano izquierda sobre la rodilla izquierda. Gira el rostro hacia la derecha, en dirección al brazo extendido.
- Mantén la postura de 2 a 3 minutos, respirando profundamente.
- Vuelve progresivamente a la posición inicial y repite la postura cambiando de lado.
Truco nº3: ¡un poco de bicarbonato, por favor!
¿Te has pasado con el postre? ¿No deberías haberte servido otra vez? ¿Esa copa de champán era de más? No te preocupes, existen pequeños remedios caseros para facilitar la digestión. Por ejemplo, puedes aprovechar los increíbles recursos del bicarbonato de sodio. Eso sí, antes de hacer nada, asegúrate de que sea de calidad alimentaria. Si es así, vierte media cucharadita en un vaso grande de agua. Remueve… ¡y bébelo! El bicarbonato neutraliza la acidez del estómago y puede facilitar las digestiones difíciles. Además, refresca el aliento…
Truco nº4: ¡caminar!

Puede parecer una obviedad, pero los beneficios del famoso paseo digestivo no son un mito. La actividad física activa la digestión y ayuda a reducir la glucemia (nivel de azúcar en sangre). Si te sientes un poco pesada al levantarte de la mesa y tienes tendencia a adormecerte, ponte mejor las zapatillas y sal a caminar durante 30 minutos a una hora, según tu disponibilidad. Caminar activa numerosos músculos, empezando por la faja abdominal (para un vientre tonificado y plano). Además, la posición erguida favorece la digestión y el tránsito. Por último, caminar es una actividad deportiva que permite quemar las calorías de una comida demasiado copiosa… Así que no dudes en adoptar el truco del paseo digestivo para sentirte bien en tu cuerpo.
Truco nº5: pensar en el jengibre y el limón
Algunos alimentos son especialmente beneficiosos en caso de digestión difícil, empezando por el jengibre. Este rizoma es un antiemético —calma las náuseas— y protege la mucosa del estómago. Para facilitar la digestión, puede ser interesante cocinar con jengibre, terminar la comida con un trozo de jengibre confitado o, para quienes no toleran su sabor, tomar dos cápsulas de jengibre en polvo durante las comidas. Y si prefieres los cítricos, el limón tampoco se queda atrás: el ácido cítrico presente de forma natural en la fruta estimula los jugos gástricos y facilita así la digestión de las comidas copiosas. Además, calma las sensaciones de náusea y de «exceso» y limita la aparición de hinchazón. Puedes añadir limón en los platos o terminar tu comida con un vaso de agua tibia con un chorrito de zumo de limón. Una forma de digerir bien y de depurar el organismo .
Truco nº6: tomar una infusión

Si te preguntas por qué algunas personas terminan su comida con una infusión, ¡es porque lo tienen muy claro! El agua (y los líquidos en general) favorece la descomposición de los alimentos en el estómago. Cuando está caliente, el proceso se intensifica, ya que el calor fluidifica las grasas y facilita su digestión. Además, la hidratación es esencial para facilitar el tránsito y reducir la hinchazón. Si, además, el agua caliente se combina con plantas de propiedades digestivas —como el regaliz, la menta piperita, la alcachofa, la manzanilla, la malva, las semillas de hinojo, el anís estrellado, la verbena… ¡y tantas otras!— ¡puedes estar segura de que digerirás mejor! Y si prefieres la comodidad, una taza de nuestro Té Adelgazante al mediodía y una taza de nuestra Infusión Detox por la noche deberían facilitar enormemente tu digestión, ya que contienen plantas depurativas y digestivas…
Truco nº7: ¡la bolsa de agua caliente funciona de maravilla!
Otro remedio casero que puede parecer un poco anticuado, pero que es tremendamente eficaz para calmar los dolores de vientre… ¡La bolsa de agua caliente! Todas deberíamos tener una en casa, porque su uso es una fuente de bienestar. Si sufres una digestión difícil, tienes calambres de estómago o espasmos intestinales, túmbate y coloca una bolsa de agua caliente sobre el vientre. El calor relajará los músculos abdominales, calmará el dolor y estimulará el trabajo de la vesícula biliar. Puedes optar por la versión tradicional, llenando una bolsa de goma con agua caliente (unos 40ºC). Pero también existen bolsas de tela rellenas de granos (avena, mijo, huesos de cereza) que se calientan en el microondas y se adaptan perfectamente a las curvas del cuerpo. Un imprescindible para facilitar la digestión, pero también para aliviar los músculos doloridos o los dolores menstruales.
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