Piernas pesadas, hinchadas, como troncos? ¿Y si masajearlas pudiera ayudar? Aquí tienes algunas sugerencias de automasaje de piernas para aliviar todo tipo de sensaciones de malestar. ¡Para practicar en cualquier época del año, sin moderación!
Automasaje de piernas no1: reflexología de pies
Para aligerar las piernas, siempre hay que empezar «desde abajo» y terminar por «arriba». Lógicamente, lo primero es masajear los pies. Aquí tienes una técnica para actuar positivamente sobre la microcirculación, inspirada en la reflexología plantar.
- Siéntate cómodamente en el suelo, con los pies delante de ti.
- Con los pulgares, busca la intersección entre el hueso del dedo gordo y el del segundo dedo, en cada pie. Es muy sencillo: se encuentra en el empeine. Basta con seguir los dos metatarsianos (los huesos que se prolongan desde la base de los dedos) y encontrar dónde se unen.
- Una vez localizados estos puntos, masajéalos con los pulgares. Empieza con pequeñas presiones que irás aumentando progresivamente.
Automasaje no2: con pelotas de tenis
Seguimos con los pies, ¡porque casi todo parte de ellos! No olvides que es a este nivel donde se produce el retorno venoso, es decir, el ascenso de la sangre hacia el corazón. Si no se realiza correctamente, aparecen la pesadez en las piernas y la retención de líquidos, origen de la celulitis acuosa…
- Siéntate en una silla, con la espalda bien recta y las manos sobre las rodillas.
- Coge dos pelotas de tenis y coloca una bajo el arco de cada pie.
- Haz rodar las pelotas bajo los pies, estimulando a la vez los arcos plantares, las plantas y los talones.
Esta técnica, muy sencilla, casi lúdica e intuitiva, permite estimular los puntos de acupresión de la planta del pie sin brusquedad. Además, es una buena manera de trabajar suavemente la flexibilidad de los tobillos.
Automasaje no3: estimulación de los tobillos
Y ya que hablamos de los tobillos, ¡detengámonos en ellos! Un buen automasaje de piernas pasa también por su estimulación suave. Los residuos orgánicos tienden a acumularse en los espacios articulares.
- Sentada cómodamente, sujeta tu pie con las manos y estíralo de derecha a izquierda y de adelante hacia atrás, sin forzar.
- A continuación, sujeta la pierna justo por encima del tobillo. Deja que el pie cuelgue (como si estuviera «muerto») y agítalo para relajar completamente el tobillo. Repite esta maniobra en cada lado.
- Con las yemas de los dedos, masajea todo el contorno del tobillo con pequeños movimientos circulares.
- Por último, estimula uno de los meridianos energéticos de la pierna. Mide el ancho de una mano por encima del maléolo interno (el hueso prominente del interior del tobillo). En ese punto, ejerce pequeñas presiones con las yemas de los dedos, presionando y soltando rápidamente.
Automasaje no5: drenaje de piernas
Para unas piernas más finas y ligeras, no hay secreto: ¡hay que drenar! El drenaje linfático requiere gestos precisos y específicos que solo dominan los profesionales cualificados. Sin embargo, puedes reproducir ciertos movimientos que ayudarán a drenar el agua y las toxinas hacia los ganglios linfáticos poplíteos (en la parte posterior de las rodillas).
- Empieza realizando una especie de bombeo en el hueco de la rodilla. Apoya la palma de los dedos en la parte posterior de la rodilla y ejerce suaves presiones para reactivar el flujo linfático (unas 5 veces).
- Con las dos manos, amasa el gemelo de abajo hacia arriba. Debe estar completamente relajado, sin tensión muscular. El amasamiento permite despegar bien los tejidos y favorecer la liberación del líquido intersticial.
- A continuación, realiza movimientos de deslizamiento desde el tobillo hasta la rodilla, tanto por los lados de la pierna como a lo largo de la tibia y del gemelo. El deslizamiento contribuye a impulsar la circulación del flujo linfático.
- Por último, repite el movimiento de bombeo en el hueco de la rodilla (5 veces).
- Haz lo mismo en la otra pierna.
Automasaje no6: palper-rouler en los muslos
Seguro que conoces la técnica del palper-rouler, EL masaje anticelulítico por excelencia. Permite estimular la movilización de las grasas subcutáneas responsables de la piel de naranja, y también drenar los tejidos del agua y las toxinas implicadas en la celulitis. Es perfectamente posible realizar un palper-rouler en automasaje, y resulta aún más fácil cuando se cuenta con nuestra Ventosa Anticelulítica. Se aplica sobre la piel previamente aceitada, como la mayoría de los masajes.
- Aplica nuestro Aceite Anticelulítico en los muslos.
- Coge la ventosa y apriétala entre los dedos, luego apóyala sobre la piel. La ventosa aspirará un pliegue de piel. Cuanto más la aprietes, mayor será la succión. Si eres principiante, empieza con una succión suave.
- Desliza la ventosa sobre la piel y luego despégala soltando la presión.
- Sentido del masaje: empieza de abajo hacia arriba con movimientos lineales. Continúa con zigzags desde el interior hacia el exterior, siempre ascendiendo desde la rodilla hasta la cadera. Termina con movimientos circulares, siempre de abajo hacia arriba.
