Desde hace algunos años, el gluten se considera uno de los enemigos de nuestro bienestar. Se le atribuyen todo tipo de trastornos de salud. La última afirmación en boga: podría agravar la celulitis. ¿Tiene algún fundamento esta idea?
¿Qué es el gluten?
El gluten es una sustancia pegajosa, combinación de proteínas, que se encuentra de forma natural en ciertos cereales – el trigo, la cebada, el centeno o la espelta. Es sobre todo durante el proceso de transformación de los cereales en harina y luego en masa (para elaborar pan, pasta…) cuando se manifiesta plenamente. Además, hoy en día se añade con frecuencia a ciertos productos alimentarios industriales, ya que aporta a los alimentos numerosas cualidades, tanto de conservación como de textura.
¿Qué problemas de salud se asocian al gluten?

Desde hace algunos años y bajo la influencia de ciertas celebridades, el gluten ha sido demonizado. Se le atribuye el origen de numerosos trastornos de salud y se dice que genera todo tipo de síntomas, desde el simple cansancio hasta afecciones más graves. Pero ¿qué hay de cierto en todo esto?
1- Las enfermedades asociadas al gluten
En realidad, existen 4 enfermedades asociadas al gluten:
- la enfermedad celíaca, también llamada intolerancia
- la ataxia por gluten, que afecta al sistema neurológico
- la dermatitis herpetiforme, patología cutánea
- la alergia al trigo, que es una alergia propiamente dicha
También puede mencionarse una quinta, aunque la ciencia sigue cuestionándola: la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC). Al no existir un diagnóstico claro, quienes afirman padecerla suelen autodiagnosticarse.
2- Los síntomas
¿Cuáles son los síntomas de las enfermedades asociadas al gluten? Se clasifican de la siguiente manera:
- síntomas gastrointestinales como los hinchazones, los dolores abdominales, los trastornos del tránsito, los gases, las náuseas…;
- problemas relacionados con la mala asimilación de nutrientes, como las carencias, la pérdida de peso, el cansancio…;
- trastornos neurológicos que van desde la simple migraña (en caso de intolerancia o sensibilidad) hasta caídas, temblores y dificultades para hablar (en caso de ataxia);
- problemas de piel, como lesiones y ampollas (en caso de dermatitis), rojeces y picores (en caso de sensibilidad);
- una reacción alérgica clara, con rojeces e hinchazón, dificultad respiratoria, taquicardia e incluso pérdida de conocimiento (en caso de alergia al trigo);
- otros síntomas asociados a la hipersensibilidad, como dolores musculares, hormigueos, trastornos respiratorios…
¿Tiene el gluten algún impacto sobre la celulitis?

Con la moda del «sin gluten», la lista de síntomas asociados a la hipersensibilidad al gluten no deja de crecer. Así, se dice que la proteína sería responsable de alteraciones del humor y del comportamiento, que explicaría todos los síndromes inflamatorios y que, en el peor de los casos, podría acentuar la celulitis al favorecer la retención de líquidos. La retención de líquidos es, en efecto, uno de los componentes de la celulitis. Resulta de una acumulación excesiva de agua y de toxinas en los tejidos, causada frecuentemente por una insuficiencia veno-linfática. Es característica de la celulitis denominada acuosa.
¿Podría entonces el gluten «alimentar» la celulitis? Hoy en día nada lo confirma y ningún estudio científico serio ha demostrado una relación de causalidad entre ambos. Las únicas excepciones son:
- la alergia al trigo, que puede efectivamente derivar en edemas localizados, aunque estos son uno de los síntomas clásicos de una reacción alérgica (vasodilatación que provoca una mala circulación y, por tanto, retención de líquidos);
- la intolerancia al gluten, que puede provocar una retención de líquidos pasajera, principalmente intestinal, asociada a una fermentación que origina hinchazón y diarrea.
Gluten y retención de líquidos: ¿qué conclusiones sacar?
A día de hoy, nada confirma que el gluten provoque retención de líquidos en las personas que lo digieren sin problemas. Los únicos casos mencionados más arriba son la alergia al trigo y la intolerancia al gluten. En estas situaciones, la retención de líquidos es localizada o pasajera, y sobre todo intestinal en el caso de la intolerancia.
Si notas hinchazón o malestar después de comer alimentos con gluten, consulta a un médico antes de quitarlo de tu dieta por tu cuenta. En cuanto a lo que ponemos en el plato, en el siguiente apartado repasamos las bases de una alimentación equilibrada.
¿Qué alimentación seguir si tienes celulitis?

La celulitis tiene múltiples causas, y la alimentación forma parte de los hábitos que se pueden ajustar. Una alimentación demasiado rica en productos grasos o ultraprocesados, en azúcar y en sal no es lo ideal. Por eso, lo ideal es optar por una alimentación saludable, basada en:
- proteínas magras de origen animal (carne blanca, pescado, huevos) o vegetal (legumbres), para variar las fuentes de proteínas;
- frutas y verduras en todas las comidas, especialmente por su riqueza en fibra, antioxidantes y potasio;
- hidratos de carbono complejos de bajo IG, ya sean cereales, pseudocereales, legumbres o tubérculos;
- lácteos desnatados, especialmente yogures;
- grasas saludables, presentes sobre todo en el aguacate, los pescados azules o los frutos secos.
Si crees que eres sensible o intolerante al gluten, es preferible evitar los cereales llamados «verdaderos» (espelta, trigo blando y duro, kamut, cebada, centeno) y optar por el arroz, la avena, la quinoa, el trigo sarraceno o el amaranto.
Por último, es fundamental hidratarse bien, principalmente con agua, y alternar con té o infusiones. Cuidado con el café si tienes el intestino sensible.
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Categorías útiles: Alimentación anticelulítica, Celulitis.
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