Los cincuenta son un momento contradictorio en la vida de una mujer. Traen consigo serenidad y una sensación de plenitud, pero también marcan la llegada de la menopausia, con todos los cambios que ello implica. Entre ellos, el engrosamiento de la cintura, que tiende a cargar la silueta. ¿Un fenómeno inevitable? No hay por qué resignarse: aquí tienes nuestros consejos para cuidar la cintura después de los 50 años.
Los cincuenta, la edad de la menopausia… y del aumento de peso
La edad es un factor clave en el aumento de peso. Entre los 20 y los 50 años, las mujeres ganan una media de 7,5 kg. Y con la menopausia, el fenómeno tiende a acentuarse. Se acompaña de un cambio en la morfología corporal, fruto de una combinación de factores.
1- El papel de las hormonas en el aumento de peso
Ahí están de nuevo, esas dichosas hormonas! Marcan cada etapa de la vida de la mujer: pubertad, embarazo, ciclo menstrual, perimenopausia y menopausia. Al acercarse a los 50, el cuerpo femenino deja de producir hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) y las menstruaciones se detienen. Este desequilibrio ovárico provoca un aumento de la masa grasa y el desarrollo de celulitis. Además, las zonas donde se acumula la grasa cambian. Tradicionalmente, bajo el efecto de los estrógenos, la mujer almacena reservas de grasa en la parte inferior del cuerpo (muslos, glúteos, cartucheras), en previsión de un posible embarazo. A los cincuenta, con la caída brusca de las hormonas sexuales, la tendencia se invierte: la mujer gana centímetros en el abdomen, el vientre y la cintura.
Por otro lado, los cincuenta también pueden traer consigo posibles alteraciones tiroideas. El hipotiroidismo, es decir, una tiroides perezosa, provoca una serie de síntomas molestos e incluso graves: fatiga, bajón anímico, piel seca, hinchazón y estreñimiento, aumento de peso significativo y ritmo cardíaco lento. Este enlentecimiento del metabolismo afecta especialmente a la silueta: la cintura se ensancha y la figura se vuelve más pesada.
2- La pérdida de masa muscular y el aumento de masa grasa
Al envejecer, perdemos músculo. Se estima que entre los 40 y los 90 años, una persona puede perder hasta el 40% de su masa muscular. Las causas son:
- Los desequilibrios hormonales: hormonas sexuales y tiroideas (como se ha explicado anteriormente), pero también hormonas de crecimiento (DHEA, pregnenolona, GH) y hormonas digestivas (leptina, CCK).
- Una posible resistencia a la insulina
- La acumulación de procesos inflamatorios a lo largo de la vida
- Las carencias —como la vitamina D— y los desequilibrios alimentarios
- Una resistencia y una fuerza reducidas
Así, a los 50 años, se tiende a «acumular grasa» a expensas del músculo, y a notar un engrosamiento en ciertas partes del cuerpo, incluida la cintura.
3- La compresión vertebral y la osteoporosis
El esqueleto también juega su papel en el cambio de morfología. A los cincuenta, la osteoporosis acecha y el dolor de espalda se hace notar. Aparece la artrosis, el desgaste de los discos intervertebrales se intensifica, de modo que la postura general y la faja abdominal «se comprimen». El resultado: un vientre más pronunciado y una cintura más ancha.
¿Cómo cuidar la cintura después de los 50 años?
¡Los cincuenta no tienen por qué rimar con kilos de más! Se trata de adoptar los hábitos saludables adecuados y de no rendirse.
1- Actualizar la alimentación
Después de los 50, las necesidades nutricionales cambian. Por eso, es útil adaptar tu alimentación a tus necesidades diarias. Para ello:
- Cuida el aporte de proteínas. Carnes blancas, pescados blancos y azules y proteínas vegetales pueden estar presentes en tu mesa cada día.
- Modera los hidratos de carbono: con la edad, la actividad física tiende a disminuir. Por eso, sustituye parte de los hidratos de absorción lenta por legumbres, más ricas en proteínas y fibra.
- Prioriza frutas y verduras, ¡como siempre! Aportan vitaminas, fibra y oligoelementos, tienen pocas calorías y merecen un buen hueco en el plato.
- Vigila de cerca el consumo de sal: mejor no pasarse con el salero.
- Mantén los lácteos, preferiblemente desnatados (leche, yogures, quesos frescos), dentro de una alimentación variada.
Además:
- Evita el picoteo y modera el consumo de alcohol.
- Vigila el número de calorías diarias y come de forma inteligente: ¡fuera las calorías vacías!
- Varía tus comidas y cena ligero.
2- Actividad física, imprescindible
Moverse con regularidad es uno de los hábitos que conviene mantener después de los 50, por la postura, por el tono y por el placer de sentirse bien en el propio cuerpo. A los 50, elige un deporte que te guste de verdad (cada sesión no debería ser una obligación) y que se adapte a tus capacidades. Olvídate de los deportes de alta intensidad, demasiado exigentes para los músculos y el esqueleto. Apuesta por deportes suaves, como la marcha nórdica, los deportes acuáticos (aquagym, natación) o el Pilates, que trabajan suavemente la faja abdominal. Complementa esta actividad con ejercicios que trabajen los músculos abdominales oblicuos: abdominales laterales, extensiones de piernas, plancha lateral.
3- Cuidados específicos
Para completar estos hábitos, puedes adoptar una rutina «vientre y cintura» a base de masajes y cuidados específicos. Nuestros tratamientos Vientre y Caderas están pensados para todas las mujeres, incluidas las de 50 años en adelante. Por ejemplo:
- Masajea tu vientre y tu cintura cada mañana con el gel frío para el vientre. Basado en los principios de la crioterapia, acompaña tu rutina de cuidado en la zona de la cintura.
- Por la noche, aplica la crema de noche, con pequeños masajes circulares. Este cuidado se aplica sobre tu piel, más propensa a la flacidez, y completa tu rutina de noche.
Esta rutina te permitirá dedicar un momento de cuidado a tu vientre y a una cintura que también lo merece, ¡a pesar de tus 50 primaveras!
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Cintura después de los 50: lo esencial
Más que un gesto aislado, lo que cuenta son los pequeños hábitos mantenidos en el tiempo. La constancia pesa más que la intensidad: más vale un esfuerzo modesto que grandes cambios que se abandonan enseguida.
Preguntas frecuentes
¿Por qué cambia la cintura con la menopausia?
Con la menopausia, el cuerpo deja de producir estrógenos y progesterona, y muchas mujeres notan cambios en su silueta, sobre todo a la altura del vientre y la cintura. Ante cualquier duda sobre estos cambios, lo mejor es consultar con un profesional de la salud.
¿Hay que ir al médico si se gana mucho peso y hay cansancio después de los 50?
Sí. Un aumento de peso importante justifica consultar con un médico, sobre todo si va acompañado de cansancio u otros cambios poco habituales. Solo él podrá buscar la causa, por ejemplo una alteración de la tiroides, y aconsejarte.
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