Al final de la jornada, siempre lo mismo: tobillos hinchados, sensación de pesadez en las piernas y una incomodidad que se repite, sobre todo tras muchas horas de pie o sentada. A menudo se suma una celulitis llamada acuosa, que da a la piel un aspecto acolchado. Por eso, muchas recurren al drenaje linfático, una técnica de masaje suave. Pero ¿en qué consiste exactamente? ¿Y es posible acercarse a él por una misma, en casa?
¿Qué es el drenaje linfático?
1- Breve recordatorio anatómico
La linfa es un líquido incoloro que circula por todo el cuerpo a través de una red de vasos paralela al sistema sanguíneo. Recoge parte del líquido presente entre las células, junto con restos celulares, y transporta ciertos desechos hacia los ganglios linfáticos, que participan en su eliminación. Este funcionamiento forma parte de los mecanismos naturales de eliminación del organismo. La linfa también transporta glóbulos blancos, por lo que participa en las defensas del organismo.
La principal diferencia entre el sistema sanguíneo y el sistema linfático es que el primero funciona gracias a una bomba, el corazón, mientras que el segundo no dispone de ninguna. La linfa avanza sobre todo gracias a la contracción de los músculos y al latido de las arterias cercanas. En las personas poco activas, este movimiento se estimula menos y, por efecto de la gravedad, el líquido tiende a estancarse en la parte inferior del cuerpo. Por cierto, la relación entre circulación y celulitis suscita muchas preguntas. En este contexto se suele hablar del drenaje linfático.
2- El principio del drenaje linfático
Se trata de una técnica de masaje suave, hecha de gestos lentos, ligeros y precisos. Suele proponerse en caso de piernas pesadas, retención de líquidos o celulitis acuosa y, en un contexto médico, para ciertos edemas. El drenaje linfático se basa en dos principios:
- Se ejercen suaves presiones sobre las zonas de los ganglios linfáticos al principio de la sesión.
- Después, se encadenan movimientos lentos y precisos (bombeo, deslizamiento), siempre en la misma dirección: hacia los ganglios linfáticos y hacia el corazón.
El drenaje linfático puede realizarse de forma manual o con la ayuda de un aparato (presoterapia). La presoterapia se considera más bien un complemento del drenaje manual, ya que ninguna máquina puede sustituir la precisión de las manos.
¿En qué casos se recurre al drenaje linfático?

Se recurre a él en dos contextos muy distintos: médico y estético.
En un contexto médico, lo prescribe un médico y lo realiza un profesional sanitario, a menudo un fisioterapeuta, para ciertos trastornos: es el médico quien valora si está indicado en tu caso.
También se propone en caso de sensación de piernas pesadas o de retención de líquidos. Si tu molestia se centra más bien en el vientre, nuestro artículo sobre la hinchazón abdominal repasa sus causas.
En un contexto estético, en los centros de belleza, el drenaje linfático es especialmente apreciado para:
- Los tratamientos faciales: realizado con suavidad, se integra en un ritual de belleza.
- La celulitis: se integra en los cuidados destinados a las pieles con tendencia a la celulitis (el término médico es lipodistrofia superficial), en particular a la celulitis acuosa, relacionada con la retención de líquidos.
El drenaje linfático no conviene a todo el mundo y presenta contraindicaciones: consulta a tu médico antes de cualquier sesión.
¿Dónde realizarse un drenaje linfático?

El lugar depende del contexto:
- En un contexto médico, las sesiones suelen tener lugar en una consulta de fisioterapia y, con receta, pueden estar cubiertas parcialmente por la seguridad social.
- En un contexto estético, se realiza en un centro de belleza y no está cubierto por la seguridad social. Infórmate antes sobre la formación de la persona que lo realiza: es una técnica que se aprende.
Una sola sesión rara vez es suficiente: lo habitual es programar varias, por ejemplo entre 5 y 10 sesiones, en forma de cura. La frecuencia se decide con el profesional.
¿Se puede realizar un drenaje linfático en casa?
El drenaje linfático manual es una técnica muy específica que requiere formación especializada. Existen además varios métodos, como el del Dr. Vodder, inventor del drenaje, basado en maniobras circulares y de bombeo, o el del Dr. Leduc, que incluye maniobras de llamada y reabsorción.
Por eso, es imposible realizar un verdadero drenaje linfático por una misma, de forma correcta, en casa. Sin embargo, algunos automasajes se inspiran en él y, practicados con suavidad, pueden formar parte de una rutina de cuidado para las pieles con tendencia a la celulitis acuosa.
1- La ventosa

Pensamos, por ejemplo, en la ventosa anticelulítica (como nuestra ventosa manual y nuestra ventosa eléctrica), que reproduce el gesto de otro masaje anticelulítico, el pellizco-rodillo. Si tiendes a tener celulitis acuosa, puedes incorporarla a tu rutina y masajear regularmente la piel con la ventosa, después de aplicar un aceite de masaje (¡como el nuestro!). Para los movimientos y las zonas de masaje, sigue las instrucciones de tu ventosa.
2- El cepillado en seco

El cepillado en seco es otro gesto de automasaje fácil de adoptar en casa. Consiste en cepillar la piel seca con un cepillo de mano (como nuestro Cepillo de masaje en seco), con movimientos circulares y de deslizamiento, siguiendo las instrucciones del cepillo. Exfolia la piel, la deja más suave y aporta una agradable sensación de tonicidad. Practicado con regularidad, tiene su lugar en una rutina de cuidado para las pieles con tendencia a la celulitis.
3- El Gua Sha

La técnica del Gua Sha es un método de cuidado ancestral, procedente de la medicina tradicional china, que consiste en masajear la piel con un utensilio. Hoy en día, ese accesorio es lo que llamamos Gua Sha, y permite realizar automasajes corporales en casa. Eso sí, conviene tomar algunas precauciones:
- Elegir un Gua Sha adaptado al masaje corporal. Es el caso, por ejemplo, de nuestro Gua Sha Cuerpo, cuya forma ergonómica facilita el agarre. Sus diferentes cantos (redondeado, curvo y plano, finamente dentados) están pensados para adaptarse a las curvas del cuerpo.
- Masajear siempre sobre la piel previamente cubierta con aceite de masaje.
- Antes de cualquier maniobra de masaje, consulta la guía de uso incluida con tu Gua Sha y respeta las zonas y los movimientos indicados.
- Seguir un protocolo de masaje: el automasaje con Gua Sha se realiza en un orden y una dirección concretos. Siempre incluimos instrucciones de masaje con nuestros accesorios, ¡y nuestro Gua Sha no es una excepción!
- Terminar la sesión respetando las instrucciones de la guía de uso.
El gua sha de piedra de jade para un masaje corporal fresco y relajante
- Modo de empleo
- Consejo
Como habrás comprendido, un verdadero drenaje linfático manual no se practica en solitario, en casa. Sin embargo, si tiendes a tener celulitis o sensación de piernas pesadas, nada te impide incorporar gestos de automasaje para disfrutar de un momento de bienestar. Si notas una molestia importante o hinchazones marcadas y persistentes (linfedema), consulta a tu médico: podrá derivarte a un especialista (medicina vascular, angiología) o a un fisioterapeuta.
Preguntas frecuentes
¿Se puede hacer un drenaje linfático una misma?
No un verdadero drenaje linfático manual, que requiere formación. En cambio, el automasaje con la ventosa, el cepillado en seco o el Gua Sha se inspiran en él y se pueden practicar en casa, con suavidad, siguiendo el sentido indicado para cada método.
¿Quién realiza el drenaje linfático?
En un contexto médico, un profesional sanitario, a menudo un fisioterapeuta, con prescripción médica. En un contexto estético, un profesional de un centro de belleza: infórmate sobre su formación.
¿El drenaje linfático es adecuado para todo el mundo?
No necesariamente: consulta a tu médico antes de cualquier sesión.
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