El otro día, mientras te probabas tu nuevo short delante del espejo, la viste claramente. Sí, esa ligera piel de naranja que salpica delicadamente tus muslos, por más finos que sean… ¿Y si se tratara de celulitis acuosa? ¿Qué hacer entonces? Te contamos en qué consiste el drenaje linfático, por qué se asocia a la celulitis acuosa y cómo inspirarte en él en casa con una rutina sencilla: exfoliante, aceite y masaje.
¿En qué consiste el drenaje linfático?
El drenaje manual es una técnica de masaje con fines médicos y/o estéticos. La linfa, líquido incoloro que circula por nuestros vasos linfáticos, transporta residuos hacia los ganglios linfáticos. Estos, presentes en numerosas zonas del cuerpo, filtran la linfa y producen los anticuerpos necesarios para nuestra salud. El drenaje linfático es un masaje que busca acompañar el recorrido de la linfa por los vasos. En principio, lo realiza un fisioterapeuta o una esteticista especializada. El drenaje manual se basa en gestos delicados: una «apertura» de los ganglios linfáticos mediante ligeras presiones, seguida de un «empuje» de la linfa hacia el corazón a través de suaves maniobras de bombeo.
Drenaje linfático y celulitis acuosa
El drenaje linfático se asocia especialmente a la celulitis acuosa. Este tipo de celulitis se relaciona con una retención de líquidos: es esa agua «estancada» bajo los tejidos la que se vincula con la celulitis acuosa. Se trata de una celulitis blanda y no dolorosa, que da a la piel un aspecto hinchado y que suele localizarse en la parte inferior del cuerpo (por efecto de la gravedad): abdomen, muslos y piernas. El drenaje linfático suele asociarse a una rutina de masaje pensada para cuidar el aspecto de la piel.
¿Cómo proceder?

Hacer un verdadero drenaje en casa, siguiendo todas las reglas del arte, no está al alcance de cualquiera. ¡A menos, claro está, que seas fisioterapeuta! Aun así, los masajes anticelulíticos siguen siendo un buen gesto de belleza. Unos buenos aceites de masaje, combinados con gestos inspirados en el drenaje manual, pueden formar parte de una rutina de masaje dedicada al aspecto de la piel. Esta es la rutina que puedes seguir en caso de celulitis acuosa en el abdomen, los muslos y las piernas:
- ¡Exfoliamos! Para ello, elegimos un exfoliante suave, que aplicamos sobre la piel húmeda, de abajo hacia arriba, con pequeños movimientos circulares. Después lo aclaramos con un chorro de agua fría, empezando por las piernas hasta llegar al abdomen. Así preparamos la piel para recibir el masaje, al tiempo que imitamos los movimientos del drenaje manual.
- ¡Hidratamos! Elegimos un aceite de masaje nutritivo, preferiblemente con activos anticelulíticos.
- ¡Masajeamos! Existen «complementos» de masaje que imitan los movimientos típicos del drenaje manual. La ventosa actúa por succión, mientras que el masajeador anticelulítico, dotado de rodillos con puntas, reproduce los gestos de un masaje manual. Dedica 3 minutos diarios de masaje a cada zona, empezando por la parte inferior del cuerpo y subiendo progresivamente.
Cellublue: inspirarse en el drenaje en casa
Los productos Cellublue no sustituyen las sesiones con un fisioterapeuta o una esteticista especializada. Lo que sí permiten es reproducir en casa los pasos descritos más arriba: un exfoliante suave para preparar la piel, un aceite de masaje para hidratarla y, por último, un accesorio para masajear. La ventosa y el masajeador anticelulítico imitan los movimientos típicos del drenaje manual. Se usan siempre de abajo hacia arriba, desde las piernas hasta el abdomen, pasando por los muslos.
Lo importante es la constancia y la suavidad: estos gestos deben resultar agradables. Si notas dolor o tienes cualquier duda, consulta con tu médico.
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