Si tu pequeño vicio es el tabaco, lo que sigue debería convencerte definitivamente de dejar de fumar de una vez por todas. Además de sus efectos nocivos para la salud, el tabaco tiene consecuencias directas sobre la calidad de la piel. Tez apagada, manchas, arrugas prematuras, piel flácida y mayor celulitis son solo algunos de los «regalos» que trae consigo el hábito de fumar. ¡Descubre los numerosos beneficios de dejar de fumar en la piel!
Beneficio de dejar de fumar en la piel no1: una tez de porcelana
El tono grisáceo de la piel del fumador no es en absoluto un mito. De hecho, tiene una explicación muy sencilla: el humo del cigarrillo tiene una acción vasoconstrictora, es decir, provoca una reducción del calibre de los vasos sanguíneos. Y donde hay vasoconstricción, hay circulación sanguínea ralentizada. Pero la sangre es nutritiva, ya que es ella quien aporta a las células (incluidas las cutáneas) el oxígeno y los nutrientes que necesitan para funcionar y renovarse. Así, cuando se fuma, la piel recibe mucho menos riego sanguíneo, lo que le confiere un tono gris y apagado. Dejar de fumar permite recuperar una microcirculación normal. El tono naturalmente rosado de la piel, así como su luminosidad, vuelven a imponerse. En pocas palabras: para lucir una tez radiante, ¡deja de fumar!
Beneficio no2: adiós a los problemas de piel
Durante mucho tiempo costó establecer el vínculo entre tabaco y acné, ya que algunos estudios mostraban que el tabaco, por su efecto inhibidor sobre ciertas moléculas proinflamatorias (las prostaglandinas), podía frenar la aparición del acné inflamatorio. Pero las cosas no son tan sencillas. Porque el consumo de tabaco tiene un triple efecto:
- la nicotina estimula la actividad de los queratinocitos, las células que producen la queratina presente en la epidermis y que confiere a la piel su impermeabilidad. Pero la sobreproducción de queratina desencadena un fenómeno: los poros se obstruyen. Aparecen entonces puntos negros y microquistes;
- el acné se debe a la proliferación de una bacteria presente en la superficie de la piel, Cutibacterium acnes. Ahora bien, la sangre transporta, entre otras cosas, células inmunitarias (macrófagos), cuya función es «eliminar» las bacterias nocivas. Pero fumar reduce el flujo sanguíneo hacia la piel. Por eso el acné se ve agravado por el tabaco;
- por último, fumar provoca una cicatrización más lenta y menos eficaz, también a causa de su efecto vasoconstrictor. Es, por tanto, un doble castigo: más granos y más cicatrices de acné.
Al dejar el tabaco, hay más posibilidades de lucir una piel bonita limpia, menos afectada por el acné, ya sea puntual (hormonal), inflamatorio o crónico.
Beneficio no3: freno a las arrugas
Es bien sabido: el tabaco es responsable del envejecimiento prematuro de la piel. Pero ¿cómo se explica este fenómeno?
- Las sustancias tóxicas presentes en el cigarrillo degradan la vitamina C, una vitamina antioxidante que permite combatir el exceso de radicales libres. Los radicales libres atacan las membranas celulares, incluidas las de la piel. Así, los fibroblastos, células cutáneas responsables de producir el colágeno, que aporta a la piel su resistencia y elasticidad, se ven alterados. El resultado: la piel se vuelve más blanda, arrugada y tiende a flaccidez.
- Además, fumar acentúa las arrugas de expresión, tanto alrededor de los ojos (el fruncimiento repetido para evitar el humo, que origina las patas de gallo) como alrededor de la boca (el movimiento de succión repetido, responsable de las arrugas de labio).
Dejar el tabaco no permite borrar los daños ya causados. Las arrugas que ya están instaladas en la piel, lamentablemente, permanecen. Sin embargo, dejar de fumar permite detener el proceso de envejecimiento prematuro, favoreciendo tanto una mejor asimilación de los nutrientes antioxidantes (incluida la vitamina C) como una mayor regeneración celular, y poniendo fin a los gestos responsables de las arrugas de expresión.
Beneficio no4: menos celulitis, más firmeza
¡Foco en el cuerpo! Porque sí, el cigarrillo no solo afecta a la piel del rostro… Antes mencionamos dos efectos del tabaco: la vasoconstricción y la degeneración de los fibroblastos. Y la celulitis está directamente relacionada con una problemática circulatoria y con un desorden y una degradación de la estructura de los tejidos conjuntivos. Al fumar, se tiende a acentuar:
- la pereza veno-linfática, que frena el buen drenaje de los tejidos conjuntivos y amplifica así los fenómenos de retención de líquidos, acumulación de toxinas, piernas pesadas y celulitis acuosa;
- la fibrosis, que se traduce en una rigidificación y una menor renovación de las fibras elásticas de la piel, dando a la celulitis un aspecto incrustado y un carácter doloroso.
Dejar el tabaco no permite deshacerse de la celulitis, pero sí limitar algunas de sus causas, ya que fumar es un factor que favorece el desarrollo de la piel de naranja. Así, al abandonar el consumo de tabaco, resulta más fácil combatir los hoyuelos y recuperar una piel más lisa y más firme.