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¿Qué son las estrías?
Las estrías son lesiones cutáneas lineales, frecuentes en las mujeres: alrededor del 80% se ven afectadas. Son marcas finas e irregulares que, la mayoría de las veces, se deben a un estiramiento excesivo, demasiado brusco y repentino de la piel. La red elástica de la dermis (capa inferior de la piel, situada entre la epidermis y la hipodermis), compuesta por fibras de colágeno y fibroblastos, cede ante la brusquedad y la intensidad de la distensión. Como resultado, aparecen las estrías. No son cicatrices, sino grietas provocadas por microdesgarros de las fibras de colágeno y elastina.
Los tipos de estrías
1- Las estrías de color
Al aparecer, las estrías suelen estar coloreadas (aunque no siempre). La piel se encuentra en un estado inflamatorio y, en la zona de las grietas, adquiere un tono rojo e incluso violáceo. La coloración puede impresionar, sin embargo las estrías rojas no son dolorosas. El color rojo o violáceo de las estrías inflamatorias se debe a una dilatación local de los vasos sanguíneos.
2- Las estrías blancas
Una vez superada la fase inflamatoria, la piel inicia su proceso de regeneración. Así, crea nuevas fibras elásticas para mantener una flexibilidad suficiente. Sin embargo, estas «neo-fibras» serán más finas que las anteriores. Este tejido cicatricial provocará una ligera despigmentación y un efecto agrietado en la epidermis. Las estrías existentes pierden su coloración rojiza en favor de un tono blanco nacarado, resultado de la cicatrización. No son dolorosas, y al tacto resultan blandas; las estrías blancas nunca desaparecen por completo. No obstante, es posible mejorar su aspecto.
Estrías y embarazo
Estrías y embarazo están estrechamente relacionados. De hecho, durante el primer embarazo, entre el 50% y el 70% de las mujeres observan la aparición de estrías, a menudo en el último trimestre. Se concentran en la zona del vientre, pero también pueden afectar a otras zonas del cuerpo. La causa se debe a distintos fenómenos asociados.
1- El aumento de peso
Evidentemente, el embarazo conlleva un aumento de peso. La piel del vientre está sometida a una tensión permanente y creciente a lo largo de los meses. La mayoría de las veces, la dermis no puede soportar este estiramiento constante y las fibras de colágeno acaban rompiéndose. Como consecuencia, aparecen las estrías abdominales. Sin embargo, algunas mujeres embarazadas también aumentan de peso en las caderas y los muslos, lo que puede favorecer la aparición de estrías. Por último, el pecho de la mujer embarazada y lactante también es propenso a presentar estrías. En efecto:
- La piel de los senos es naturalmente muy fina y más seca que en el resto del cuerpo.
- Durante el embarazo, las glándulas mamarias destinadas a producir leche se desarrollan y los conductos galactóforos se multiplican, lo que provoca un aumento repentino y a veces importante del volumen del pecho.
- La circulación sanguínea y linfática se intensifica para garantizar un funcionamiento óptimo de las glándulas mamarias, provocando también un aumento de volumen que puede exigir una mayor elasticidad a la piel.
2- El cambio hormonal
La alteración endocrina que implica el embarazo tiene importantes repercusiones en el organismo. La producción de hormonas fluctúa considerablemente para asegurar el buen desarrollo de la gestación, el parto y la lactancia. Entre estas hormonas, el cortisol desempeña un papel predominante: gestión del estrés, metabolización de los alimentos, regulación de la presión arterial… El embarazo desencadena un aumento de la cortisolemia, un 50% más elevada de lo normal, entre el 3er y el 9º mes. Pero este aumento del nivel de cortisol en sangre provoca numerosas molestias, entre ellas:
- Aumento de peso en la parte superior del cuerpo (hombros, pecho, espalda, abdomen)
- Fragilidad de la piel y de los capilares sanguíneos, con posibilidad de hematomas, púrpura y estrías inflamatorias en el vientre, las caderas y el pecho
3- La posible sequedad cutánea
El embarazo modifica enormemente la naturaleza de la piel. Algunas mujeres observarán una evolución en la pigmentación del rostro (cloasma), otras sufrirán hiperseborrea y algunas verán cómo su piel se reseca. La tirantez, el picor y la aspereza son síntomas de una pérdida de hidratación de la dermis. Ahora bien, la sequedad cutánea de la mujer embarazada puede provocar una fragilidad en la elasticidad natural de la piel. Esta fragilidad pasajera puede desembocar en una rotura de las fibras de colágeno… y, en consecuencia, en la aparición de estrías.
Las causas de las estrías
Como ya habrás entendido, el embarazo es una de las principales causas de las estrías. Sin embargo, no es la única.
1- La adolescencia y la pubertad
Momento crucial en la vida de una persona, la adolescencia conlleva numerosos cambios físicos que pueden provocar estrías inflamatorias.
- Estrías del crecimiento: son comunes y afectan tanto a los chicos (10%) como a las chicas (25%). Son el resultado de una «desincronización» entre el crecimiento óseo y la elasticidad de la piel. Los estirones de la pubertad a veces son rápidos e intensos, hasta el punto de que la piel no puede seguir el ritmo. Resultado: la aparición de estrías en determinadas zonas del cuerpo donde las fibras de colágeno han cedido. En los chicos, suelen observarse estrías en la pelvis y la zona lumbar, mientras que en las chicas el pecho, las caderas y los muslos suelen verse más afectados.
- Cambio de morfología : en las chicas, el inicio del ciclo menstrual implica una modificación de la morfología: aumento del pecho, ensanchamiento de la pelvis, engrosamiento de los muslos. Si estas transformaciones se producen demasiado bruscamente, pueden aparecer estrías.
- Cortisol elevado: como se explicó anteriormente, un nivel elevado de cortisol y las lesiones cutáneas están relacionados. Y la adolescencia, periodo de alteración hormonal, suele asociarse a una cortisolemia elevada, que acentúa la pérdida de flexibilidad de la piel y las estrías.
2- Las fluctuaciones de peso
¡Las pérdidas y aumentos bruscos de peso pueden poner la piel a prueba!
- Aumento de peso: la tensión excesiva y rápida sobre la dermis, derivada de un aumento de peso, puede tener consecuencias perjudiciales, como las estrías. Los fibroblastos no pueden soportar la tensión generada por el aumento de volumen (mayor masa grasa). Como consecuencia, las fibras elásticas ceden.
- Pérdida de peso: durante pérdidas de peso drásticas (debidas a una dieta estricta o a una patología), el organismo sufre una carencia que repercute en todos los órganos, incluida la piel. De repente fragilizada, pierde parte de su elasticidad. Además, la tensión a la que la dermis estaba «habitualmente» sometida desaparece bruscamente. Basta con eso para crear una distensión, e incluso estrías.
3- La hipertrofia muscular
También se observa la aparición de estrías durante un aumento intenso y rápido de masa muscular. La causa: el desarrollo de los músculos, que somete a la piel a una distensión repentina. A veces, esta no puede seguir el ritmo de ese crecimiento muscular inesperado. Las fibras elásticas se rompen bajo la tensión, formando estrías en las zonas especialmente solicitadas. Algunas actividades deportivas favorecen especialmente la aparición de estrías: musculación, culturismo, halterofilia y deportes de alto impacto. Así, algunos deportistas observan estrías en zonas habitualmente poco afectadas: brazos y hombros, torso, pantorrillas.
4- El estrés
El cuerpo humano produce dos sustancias como respuesta a situaciones de estrés y peligro: la adrenalina y el cortisol. La adrenalina es un neurotransmisor que actúa sobre el ritmo cardíaco, la presión arterial, la dilatación de las vías aéreas y el sistema nervioso, con el fin de generar una mayor capacidad de respuesta en los mecanismos de defensa. El cortisol, por su parte, es una hormona producida por la glándula suprarrenal de forma progresiva a lo largo del día. Es una respuesta del organismo a las situaciones estresantes del día a día, desde la simple necesidad de despertarse temprano hasta la necesidad de memorizar rápidamente un gran volumen de información (memoria a corto plazo).
¿Qué ocurre entonces cuando el cerebro está sometido constantemente al estrés? La cortisolemia se dispara. El resultado sobre la piel es especialmente perjudicial: un alto nivel de cortisol en sangre altera las propiedades de la piel, por ejemplo, provocando un adelgazamiento del tejido conjuntivo (las famosas fibras de colágeno). La piel se afina y se reseca, se marca con mucha facilidad y puede alterarse en profundidad. Entonces aparecen las estrías.
5- Los tratamientos medicamentosos
- Los corticoides: la cortisona suele recetarse como tratamiento antiinflamatorio (reumatismos, alergias), por vía oral, cutánea o inyectable. Sin embargo, los corticoides no están exentos de efectos secundarios. Tomados a largo plazo, pueden provocar un aumento importante de peso, pérdida muscular, osteoporosis y deterioro cutáneo, del que las estrías son una de sus manifestaciones.
- Los tratamientos hormonales: como se ha mencionado anteriormente, las hormonas desempeñan un papel primordial en la calidad de la piel. En la mujer, la administración de anticonceptivos hormonales a base de estrógenos y/o progesterona o una terapia hormonal sustitutiva durante la menopausia pueden tener consecuencias perjudiciales sobre la dermis y favorecer la aparición de estrías.
6- El síndrome de Cushing
El síndrome de Cushing, o «hipercortisolismo crónico», es una enfermedad de la glándula suprarrenal, responsable de la secreción de cortisol en sangre. La enfermedad puede tener distintos orígenes: origen iatrogénico (toma demasiado prolongada y/o importante de corticoides), tumor, adenoma. Este síndrome tiene consecuencias perjudiciales en el cuerpo, y especialmente en la piel. Así, en los pacientes se observan equimosis inexplicables, acné, adelgazamiento de la dermis y aparición de estrías anchas y púrpuras. Estas estrías se localizan especialmente en el abdomen (vientre, caderas, riñones, a veces pecho) y suelen ser verticales. Su desarrollo se acentúa por el aplastamiento vertebral inducido por la enfermedad.
La prevención de las estrías
Prevenir la aparición de estrías es algo complejo, ya que a menudo es aleatorio y escapa a nuestro control. Sin embargo, unas medidas higiénico-dietéticas adecuadas pueden mejorar la salud de la piel y evitar determinadas lesiones cutáneas.
1- Elegir una alimentación adecuada
Algunos alimentos son especialmente buenos para la piel y favorecen la producción de colágeno y elastina. Ahora bien, un déficit de estas dos proteínas puede provocar la aparición de estrías. Una dieta adecuada ayuda a prevenir cualquier carencia.
- Vitamina C (o ácido ascórbico): contribuye de forma natural a la producción de colágeno. Se encuentra en vegetales frescos como la grosella negra, el perejil, el kiwi, el brócoli o los cítricos.
- Vitamina A (o retinol): estimula la renovación celular de la piel. Se encuentra principalmente en el hígado (bacalao, ternera, aves) y en los productos lácteos (mantequilla, nata fresca, queso).
- Vitamina B5 (o ácido pantoténico): es esencial para el crecimiento de los tejidos y el proceso de cicatrización de la piel. Se encuentra en la levadura de cerveza, las vísceras (sobre todo el hígado), el germen de trigo y algunos quesos (crottin de chèvre, camembert).
- Cobre : este oligoelemento es un potente antioxidante que contribuye a la producción de melanina. Se encuentra en las vísceras, el cacao, los frutos secos y los mariscos (caracoles de mar, bígaros).
- Silicio : estimula la producción de colágeno de los huesos y tejidos conjuntivos. Se encuentra en los cereales integrales y en algunos alimentos deshidratados (aditivos), como las sopas deshidratadas o el café liofilizado.
- Zinc : este oligoelemento contribuye a la buena salud de la piel y estabiliza numerosas hormonas. Se encuentra en la carne (hígado, ternera), las ostras, los cereales integrales, el cacao y los frutos secos (anacardos, piñones, pacanas).
- Vitamina E (o tocoferol) : actúa en sinergia con la vitamina C en el proceso de regeneración de la piel. Se encuentra en los aceites vegetales naturales (girasol, colza, oliva), los frutos secos oleaginosos (almendra, nuez, avellana) y los frutos desecados (ciruela pasa, albaricoque), el aguacate, los mariscos y los pescados grasos.
2- Hidratar el cuerpo y la piel
Una buena hidratación es la principal aliada de una piel bonita y de una buena salud. Por eso, para prevenir la aparición de estrías, es esencial mantener:
- La hidratación del cuerpo : beber agua, con o sin gas, a razón de 1,5 a 2 litros al día, sigue siendo la mejor forma de hidratarse. Las infusiones, los zumos naturales, la leche, los caldos y las sopas también son excelentes opciones.
- La hidratación de la piel : la piel contiene entre un 20% y un 30% de agua. Es decir, la hidratación es fundamental. Utilizar productos nutritivos para mantener la película hidrolipídica de la dermis es una manera eficaz de conservarla en buen estado y evitar la aparición de estrías. Algunos activos naturales son especialmente beneficiosos para la piel, como las mantecas vegetales (cacao, karité) y los aceites vegetales naturales (jojoba, oliva, almendra dulce, argán, aguacate…).
3- Practicar una actividad deportiva
Algunos deportes pueden tener efectos perjudiciales sobre la piel si solicitan especialmente una zona del cuerpo y/o provocan un aumento rápido de masa muscular. Sin embargo, una actividad deportiva es indispensable para la buena salud de la piel y, por consiguiente, para la prevención de las estrías. El deporte ayuda a mantener un peso estable, prevenir el envejecimiento cutáneo, favorecer la tonicidad de la red veno-linfática y reducir el nivel de cortisol en sangre… Es preferible optar por deportes suaves, ya que permiten desarrollar los músculos de forma armoniosa sin crear traumatismos cutáneos.
4- Otros consejos
Por último, es importante:
- Controlar el peso adoptando una alimentación equilibrada y evitando azúcares, grasas saturadas y alcohol. Como se ha mencionado anteriormente, las fluctuaciones de peso están implicadas en la aparición de estrías.
- Consultar al médico en caso de sospecha de una enfermedad o de una inadecuación de un tratamiento que pueda provocar estrías.
- Consultar con un endocrinólogo si se sospecha un trastorno hormonal.
El tratamiento de las estrías
Adoptar una serie de medidas higiénico-dietéticas para evitar la aparición de estrías es muy recomendable. Sin embargo, la aparición de estrías es un fenómeno imprevisible y, a menudo, inevitable pese a los esfuerzos. Una vez aparecen, las estrías nunca desaparecen por completo. No obstante, es posible mejorar su aspecto. Los cuidados son más eficaces en las estrías jóvenes (rojas) que en las estrías atróficas (blancas).
1- Las soluciones técnicas
La medicina estética y dermatológica se ha interesado especialmente por el tema de las estrías. En efecto, estas lesiones cutáneas son fuente de complejos para muchas personas. Por ello, se han desarrollado numerosas técnicas a lo largo de los años. Estas buscan:
- Reactivar la producción de colágeno
- Las inyecciones de plasma (o PRP) estimulan las células madre de la dermis, responsables de la producción de colágeno.
- la carboxiterapia (inyección de gas carbónico médico estéril) mejora la microcirculación y favorece la cicatrización y la renovación tisular.
- El microneedling es un procedimiento poco invasivo que consiste en pasar sobre la piel un rodillo con diminutas agujas. Estas penetran en la dermis y crean microperforaciones. El proceso de cicatrización estimula la producción de colágeno.
- Existen distintos procedimientos que recurren al láser, cuyo efecto es reactivar la regeneración de la dermis.
- El tratamiento con lámpara led busca mejorar la tonicidad de los fibroblastos, responsables de la generación de las fibras elásticas de la dermis.
- La radiofrecuencia también es una técnica de estimulación de los fibroblastos mediante la emisión de calor homogéneo.
- Alisar la epidermis
- El peeling mecánico (o dermoabrasión) o químico consiste en eliminar de la piel sus células muertas (por exfoliación o proceso químico), con el fin de alisar su superficie y favorecer una renovación celular tanto en la superficie (epidermis) como en profundidad (dermis).
- La cirugía estética y reparadora solo está destinada a ciertos tipos de estrías. Las intervenciones posibles consisten en la abdominoplastia, especialmente para las estrías postembarazo, y la extirpación de piel en las extremidades (brazos, muslos), solo si la calidad y la cantidad de piel sobrante se consideran aceptables.
2- Las soluciones medicamentosas
Algunos medicamentos pueden recetarse como tratamiento preventivo o curativo de las estrías. El ácido hialurónico y el ácido retinoico son las moléculas más utilizadas. Para beneficiarse de ellos, es esencial acudir a un médico o dermatólogo. Será quien pueda evaluar el estado de las estrías. En efecto, cualquier tratamiento puede conllevar efectos indeseados.
3- Las soluciones cosméticas
Por último, la cosmética es una solución eficaz para atenuar el efecto agrietado de las estrías, mejorar la calidad de la epidermis y estimular la piel en profundidad nutriéndola. Por ello, la composición de los productos utilizados sigue siendo un criterio esencial. Los aceites vegetales naturales y los aceites esenciales (salvo para mujeres embarazadas y lactantes, ya que algunos están contraindicados) son ingredientes nobles a tener en cuenta.
La mejor opción sigue siendo seguir una rutina para estrías constante, para obtener resultados óptimos:
- Un exfoliante suave en las zonas afectadas por las estrías, para eliminar las células muertas de la epidermis y alisar la textura de la piel.
- Una crema rica, que aporte a la piel una dosis de hidratación y ayude a prevenir la aparición de estrías.
- Un aceite de cuidado (mezcla de aceites nutritivos y reparadores), para aplicar con masajes regulares y ayudar a la piel a cicatrizar, regenerarse, protegerse y reparar su película hidrolipídica.
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