¡Enhorabuena, estás esperando un bebé! El embarazo, un momento tan especial en la vida de una mujer, trae consigo muchas alegrías. Pero también somete al cuerpo a una dura prueba. Los cambios hormonales que experimenta la mujer embarazada pueden provocar molestias, empezando por la piel seca. ¿Por qué aparece esta sequedad cutánea y cómo remediarla?
¿Por qué tenemos la piel seca durante el embarazo?
El embarazo modifica la naturaleza de la piel. ¿La culpable? ¡Las hormonas, claro! El cambio hormonal que supone el embarazo tiene múltiples repercusiones sobre la epidermis. En primer lugar, el aumento de peso asociado al embarazo somete la piel a una tensión importante, sobre todo en el abdomen, lo que la deja más frágil. Algunas embarazadas sufren hiperseborrea y les sale acné. Otras lucen la famosa «máscara del embarazo» (o cloasma), es decir, una hiperpigmentación en la piel del rostro. Por último, algunas mujeres notan cómo su piel se reseca y se vuelve más frágil, lo que puede provocar tirantez y picores. También pueden aparecer estrías durante el embarazo, sobre todo en la barriga. La epidermis se vuelve áspera y pierde elasticidad por falta de agua. La sequedad cutánea puede afectar a cualquier mujer, incluso a las que parten de una piel normal o mixta. La piel seca en el embarazo se acentúa si se ha descuidado la hidratación (tanto por fuera como por dentro) desde el principio de la gestación.
Embarazo y piel seca: ¡hidratación al máximo!
Piel seca al principio del embarazo: adopta buenos hábitos
La sequedad cutánea se acentúa cuando se descuida la hidratación. Por eso, conviene coger buenos hábitos desde el inicio del embarazo, aunque todavía no notes la piel tirante. Bebe con regularidad a lo largo del día. Elige productos de higiene suaves o sobregrasos. Hidrata la piel con cuidados adecuados, tanto en la cara como en el cuerpo. En los apartados siguientes te contamos cómo hacerlo.
No olvidemos beber
¡Es de cajón! Se trata de respetar las necesidades de tu cuerpo, que ya de por sí está muy exigido por el embarazo. Beber con regularidad forma parte de los buenos hábitos durante el embarazo. Por eso, acuérdate de beber entre 1,5 y 2 litros al día. Prioriza el agua, la bebida más sencilla y también la más esencial, y varía su origen si te apetece. Puedes beber perfectamente agua del grifo, siempre que no tenga un contenido elevado de nitratos. En cuanto a las aguas embotelladas, algunas están más mineralizadas que otras: basta con leer las etiquetas para elegir. El té y el café deben tomarse con moderación, ya que contienen estimulantes (teína y cafeína). Pregunta a tu médico o a tu matrona qué cantidad es la adecuada para ti. ¿Y las bebidas azucaradas? Mejor evitar los refrescos y los zumos industriales. Con tanto azúcar, no aportarán ningún nutriente a tu bebé ni resolverán tu problema de piel seca. Sustitúyelos, de vez en cuando, por un zumo fresco casero de frutas y verduras. ¡Tu piel y tu bebé te lo agradecerán!
Hidrata tu piel con regularidad
La piel seca, o incluso muy seca, de la mujer embarazada merece una atención especial. Una piel deshidratada durante el embarazo puede resultar incómoda. Además, pueden aparecer estrías en la zona del pecho, la barriga y las caderas. Si los picores persisten o aparecen placas, consulta a tu médico o a tu matrona. Así que, si estás embarazada, dedica un cuidado especial a tu piel seca.
Piel seca en la cara: no descuides tu rostro
Opta por productos cosméticos sencillos. Limpia tu rostro con un jabón suave o un syndet sobregraso. Hidrata tu piel mañana y noche con una crema a la vez hidratante y nutritiva, para proteger al máximo el film hidrolipídico de tu piel. Evita los desmaquillantes abrasivos, demasiado agresivos para tu piel fragilizada, y sustitúyelos por cuidados untuosos, como las leches limpiadoras. Por último, ten cuidado con el maquillaje, que puede sofocar tu piel y agravar la sequedad cutánea.
Piel seca en el cuerpo: cuida tu rutina
Lo mismo ocurre con la piel del resto del cuerpo: necesita nutrición y protección. Por eso, establece una rutina de hidratación pensada para la piel seca durante el embarazo. Para la ducha y el baño, evita los geles de ducha y los baños de espuma que resecan, y sustitúyelos por un aceite de ducha rico o un gel sobregraso. Evita las duchas demasiado largas, demasiado calientes o demasiado frecuentes, ya que el agua puede fragilizar tu piel y resecarla aún más. Al salir de la ducha, mima tu cuerpo con un aceite vegetal natural (oliva, ricino, germen de trigo…) o una crema apta para el embarazo. Si tienes dudas sobre la composición de un producto, pide consejo a un profesional sanitario. También puedes adoptar una auténtica rutina antideshidratación con la gama Mom’s World, que incluye, entre otros:
- Un aceite para el cuidado de las estrías, rico en aceites vegetales de aguacate, sésamo, jojoba y soja.
- Una crema reparadora, con una composición limpia y compatible con tu embarazo (aceite de macadamia, manteca de cacao, marrubio blanco).
El aceite de masaje que ayuda a prevenir la aparición de estrías*, durante el embarazo y después
*Test de uso con 21 voluntarias durante 3 semanas, opinión de las participantes.
- ¿Por qué funciona?
La crema que ayuda a prevenir la aparición de estrías* y a mejorar su aspecto
*Test de uso en 22 voluntarias durante 3 semanas, opinión de las participantes.
- Ayuda a prevenir la aparición de estrías en el vientre, las caderas, los muslos y el pecho; aplíquela por la mañana y por la noche
- Tres aceites vegetales: la macadamia flexibiliza, el girasol calma y el coco retiene la hidratación
- Textura aterciopelada: penetra fácilmente y alivia la sensación de tirantez
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