¿Cómo tener menos hambre? ¡Los mejores trucos!

Avoir moins faim

¿Te conocen por tu buen apetito? ¿Nunca dices que no a un helado? ¿Pasas el día con la cabeza metida en el frigorífico? Tu enemigo número 1: el hambre. Si te reconoces en este retrato, quizás este artículo pueda ayudarte. ¡Aquí tienes los mejores trucos para tener menos hambre!

Primera reflexión: ¿hambre real o ganas de comer?

Antes de nada, aclaremos de qué estamos hablando. ¿Comes porque tienes hambre o porque te apetece? ¡Son dos cosas muy distintas! El hambre fisiológica se manifiesta con ruidos en el estómago, bajada de energía, bostezos, sequedad bucal y, a veces, dolor de cabeza y escalofríos. El hambre emocional, en cambio, solo sirve para paliar una emoción negativa: una sensación de vacío, el aburrimiento, la tristeza o el estrés. ¡Y ese tipo de hambre es el que queremos evitar! Porque da lugar a picoteos constantes que se traducen en kilos de más. Por eso, el primer truco es identificar la naturaleza de tu hambre y responder a ella de forma adecuada. Si tienes hambre de verdad, tu cuerpo necesita energía y hay que dársela a través de la alimentación. Pero si solo es un antojo, busca la manera de esquivarlo:

  • Pregúntate por qué quieres comer
  • Deja que la emoción negativa te atraviese en lugar de instalarse en ti
  • En lugar de comer, tómate un , sal a caminar o haz algo útil y/o agradable (lectura, respiración abdominal, microsiesta)

¿Cómo calmar el hambre constante?

Aquí tienes algunos trucos que deberían ayudarte a recuperar el control sobre tu sensación de hambre.

Truco nº1: Comer mejor

Parece muy sencillo, pero quizás tienes hambre constantemente porque no comes de forma equilibrada en las comidas. Una comida equilibrada y anti-antojos debe contener todos los macronutrientes necesarios para cubrir tus necesidades físicas y psicológicas. Así, debe incluir:

  • Una ración de proteínas (preferiblemente magras)
  • Una ración de hidratos de carbono complejos de IG bajo (para evitar los picos bruscos de insulina)
  • Verduras en abundancia
  • Un poco de grasas saludables (portadoras de sabor)
  • Opcionalmente un postre (compota, fruta, lácteo), para disfrutar y alcanzar la saciedad

Si te alimentas exclusivamente de ensaladas, no es de extrañar que tengas hambre dos horas después de comer y acabes cediendo ante las galletas.

Truco nº2: Apostar por alimentos saciantes

Un segundo truco que complementa al primero. Tus comidas deben componerse de alimentos que te sacien. De lo contrario, cuidado con el picoteo. Las fibras que encontramos en las verduras, las frutas, los cereales integrales o las legumbres son muy eficaces para «llenar», especialmente si son solubles. Se hinchan en el estómago al contacto con el agua y ayudan a calmar el hambre. En cuanto a las proteínas, su larga digestión permite aguantar sin antojos.

Truco nº3: Beber con frecuencia

Seguramente ya conoces este truco para tener menos hambre, pero siempre viene bien recordarlo. Cuando bebemos, llenamos el estómago de líquido y la sensación de hambre se calma casi de inmediato. Además, se recomienda hidratarse bien antes de comer: así tendrás menos hambre y comerás menos. Por otro lado, lo que interpretas como hambre suele ser en realidad sed disfrazada. ¿En serio? ¡Totalmente! Los receptores cerebrales del hambre y la sed son los mismos. Así que, antes de lanzarte sobre la comida, prueba a beber… ¡y observa el resultado! ¿Ya no tienes hambre? Quizás simplemente necesitabas hidratarte.

Truco nº4: Masticar bien

Para tener menos hambre, tendrás que observar tu forma de comer. Si eres de las que devoran el plato en 2 minutos, vas por mal camino. No solo comerás más, sino que también tendrás problemas de digestión. El cerebro tarda entre 20 y 30 minutos en percibir la saciedad. Por eso, tómate tu tiempo: deja el tenedor entre bocado y bocado, mastica bien y haz pausas durante la comida. Te darás cuenta de que tenías menos hambre de lo que creías. Además, tu digestión será mucho más fluida: menos calambres de estómago y hinchazón, ya que la digestión comienza en la boca (gracias a las enzimas presentes en la saliva).

Truco nº5: Lavarse los dientes

Otro truco curioso, ¡pero que funciona! Lavarse los dientes después de comer ayuda a cerrar el momento. Un ritual que dice implícitamente que la comida ha terminado, que hemos comido bien y que el hambre está saciada. Además, el sabor mentolado del dentífrico y la sensación de boca limpia actúan como freno ante el picoteo. La menta ayuda a frenar las ganas repentinas de dulce. Así que ya sabes lo que tienes que hacer: ¡al final de cada comida, pasa por el baño!

Truco nº6: Recurrir a saciantes naturales

¿Sabías que ciertas sustancias pueden calmar la sensación de hambre? Ya hemos hablado de las fibras, presentes en algunos alimentos. Pero también puedes complementar tus comidas con saciantes muy reconocidos: el konjac (en forma de fideos), el salvado de avena y el psyllium rubio (en copos para espolvorear sobre tus platos o en tus yogures), la manzana y el pomelo (¡consumidos al inicio de la comida!) son saciantes naturales que puedes incorporar regularmente a tu dieta.

Pero si quieres tener menos hambre y perder peso, permíteme presentarte tu nuevo aliado: nuestro Café Quemagrasa.

Gracias a su fórmula especialmente diseñada con cafeína natural, extracto de fruta de Acerola y, sobre todo, maltodextrina, este café es un excelente saciante natural. La maltodextrina actúa específicamente prolongando tu sensación de saciedad, lo que reduce los antojos y los bajones de energía a lo largo del día.

Por qué se convertirá rápidamente en imprescindible:

  • 🍃 Saciante eficaz: adiós a los antojos incontrolables gracias a la maltodextrina, que te ayuda a mantenerte saciada durante más tiempo.

  • 🔥 Impulso del metabolismo: estimula de forma natural la quema de grasas y facilita la pérdida de peso.

  • Energía duradera: una dosis de energía natural gracias a la cafeína para mantenerte motivada y concentrada durante todo el día.

Truco nº7: Elegir platos pequeños

¿Y si tu vajilla pudiera ayudarte a tener menos hambre? Es un truco que actúa directamente sobre la psicología humana y que ha sido seriamente estudiado. Varios investigadores han demostrado que usar platos más pequeños reduce de forma significativa la cantidad de comida ingerida. La saciedad llega antes y, sencillamente, se tiene la impresión de haber comido suficiente. ¡Y el efecto también funciona con los vasos! La mejor combinación para cuidar la línea es elegir platos pequeños y vasos grandes, para comer menos y beber más (¡de agua, por supuesto!).

Truco nº8: Usar la nariz

Aquí seguramente pensarás: «¿Pero qué tontería es esta?». Pues resulta que no lo es en absoluto. ¡Ciertos olores podrían frenar el apetito o las ganas de dulce! El impacto de los aromas en la actividad cerebral es, de hecho, objeto de estudio serio. Así, se ha descubierto que el olor de algunas frutas, como la fresa, la piñao el higo, pero también el aroma de ciertas especias (canela, clavo, vainilla) serían relajantes, calmarían la mente y aplacarían las ganas irresistibles de comer. Para tener menos hambre, bastaría con inhalar suaves fragancias: aceites esenciales en difusión, velas perfumadas, extractos naturales. Así que ya no tendrás ningún reparo en perfumar tu hogar con aromas saciantes !

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