La celulitis y la retención de líquidos suelen ir de la mano… Por eso hoy te proponemos 10 consejos sencillos para cuando notas esa desagradable sensación de piernas pesadas. Empezamos por las causas de la retención de líquidos y las señales que pueden indicarla, y después pasamos a los gestos del día a día, desde lo que pones en el plato hasta la hora de irte a dormir.
¿Cuáles son las causas de la retención de líquidos?
Antes de pasar a los consejos del día a día, conviene conocer sus causas. La retención de líquidos es en realidad un edema, provocado por una acumulación de fluidos en los tejidos que genera hinchazón. El agua no sigue el camino «normal» de eliminación hacia las vías naturales y queda «atrapada». Con frecuencia, la parte inferior del cuerpo es la más afectada (piernas, tobillos, pies), simplemente por efecto de la gravedad.
Las causas de la retención de líquidos son diversas y variadas.
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Un desequilibrio hormonal: los picos hormonales (estrógenos y progesterona) favorecen especialmente la retención de líquidos, debido a su acción vasodilatadora. Al ralentizarse la circulación sanguínea y linfática, el agua se elimina con mayor dificultad y permanece en los tejidos, provocando hinchazones molestas. Además, los estrógenos actúan sobre la coagulación de la sangre, lo que puede acentuar el fenómeno de insuficiencia venosa. Los picos de producción de hormonas se producen especialmente durante el embarazo, pero también unos días antes de la menstruación (síndrome premenstrual).
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El calor: provoca una dilatación de los vasos sanguíneos, que se vuelven permeables y dejan escapar agua. Esta última, una vez liberada, tiende a quedarse atrapada en los tejidos.
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La inmovilidad prolongada: permanecer sentada durante mucho tiempo provoca una contracción muscular que dificulta la buena circulación sanguínea y linfática. El agua, mal irrigada, se estanca en los miembros inferiores. Estar de pie tampoco es mejor, ya que estar parada no equivale a caminar. Permanecer quieta de pie tensa los músculos, mientras que caminar activa el retorno venoso.
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Una mala higiene alimentaria: la sal es la principal aliada de la retención de líquidos, ya que el sodio es una auténtica «trampa para el agua» y favorece su acumulación en lugar de su eliminación. Lo mismo ocurre con los hidratos de carbono (azúcares) y la falta de proteínas, factores que propician la retención de líquidos.
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Un tratamiento farmacológico: los antihipertensivos, los bloqueadores de canales de calcio, los corticosteroides, los AINE, los neurolépticos, algunos medicamentos reguladores de la diabetes y ciertos tratamientos hormonales (píldora anticonceptiva, terapia hormonal sustitutiva) tienden a favorecer la retención de líquidos.
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Una enfermedad: la insuficiencia veno-linfática, las cardiopatías, las nefropatías y los trastornos tiroideos son patologías que pueden causar retención de líquidos.
¿Cómo saber si tienes retención de líquidos?
¿Tienes los pies hinchados al final del día? ¿Sientes pesadez en las piernas y te cuesta caminar? ¿Tu piel parece estirada y brillante, y notas que cada vez que presionas con el dedo queda una marca que tarda en desaparecer? ¿También tiendes a sentirte hinchada y tienes la cara abotargada? Puede tratarse de retención de líquidos y quizá también de celulitis acuosa. Si tienes dudas o las molestias no desaparecen, consulta con tu médico.
Aquí tienes algunos consejos sencillos para incorporar a tu día a día.
Retención de líquidos: los buenos hábitos del día a día
Cuando se tiende a retener líquidos, vale la pena prestar atención a algunos gestos sencillos del día a día. En el plato, reduce la sal y apuesta por una alimentación variada, con proteínas, frutas y verduras. Bebe también con regularidad a lo largo del día, sin esperar a tener sed.
En cuanto al estilo de vida, elige ropa holgada y muévete (natación, ciclismo, marcha rápida) en lugar de pasar horas de pie sin moverte o sentada. Y regálate algunos rituales: masajes de abajo hacia arriba, baños de pies, un chorro de agua fría en las piernas y las piernas elevadas por la noche. Aquí tienes estos 10 consejos en detalle.
Limita la sal en tu alimentación

¡El primer consejo es reducir al máximo la sal en tu alimentación! La sal favorece la celulitis acuosa y la retención de líquidos. Guarda el salero y evita los alimentos procesados como los platos preparados o las salsas envasadas. Apuesta por las especias para dar sabor y color a tus platos caseros.
Elige los alimentos adecuados

Piensa también en las proteínas: huevos, lácteos, carne blanca, pescado… Las vegetarianas pueden optar por cereales, legumbres, tofu, etc. No te olvides tampoco de las frutas ricas en agua. Las fresas son ricas en vitamina C. La sandía es rica en potasio, vitaminas del grupo B y licopeno. Y el pomelo también tiene su hueco en tu plato.
Hidrátate bien a lo largo del día

La clave está también en hidratarse bien y en beber con regularidad a lo largo de todo el día. ¡Y no esperes a tener sed para beber! Además del agua fresca con zumo de limón, puedes optar por batidos, aguas aromatizadas, infusiones o té.
Elige la ropa adecuada

La ropa demasiado ajustada impide la buena circulación sanguínea y favorece la retención de líquidos, especialmente en las piernas. ¡Guarda tu jean slim en el armario y ponte algo más holgado!
Elige el deporte adecuado

Algunas actividades deportivas son especialmente apreciadas cuando se tiene sensación de piernas pesadas. Puedes optar, por ejemplo, por las actividades acuáticas: natación, aquagym, aquabike… El ciclismo y la marcha rápida también pueden formar parte de una rutina activa.
Los masajes específicos

Los masajes también tienen su lugar en tu rutina. Basta con hacer movimientos circulares de abajo hacia arriba, masajeando la piel con firmeza. Para realizar estos masajes, puedes utilizar tu Ventosa Cellublue.
Los baños de pies

Es habitual notar acumulación de líquidos en las piernas. Para regalarte un momento de relax, puedes hacer baños de pies todas las noches. Basta con hervir durante 10 minutos un litro de agua con dos cucharadas soperas de romero. Cuela el líquido, viértelo en un barreño y añade cubitos de hielo para sumergir los pies durante 15 a 30 minutos. Y, para darle aroma, ¡puedes añadir unas gotas de aceites esenciales de lavanda y menta piperita!
¡Date una ducha fría!

El agua fría es el truco refrescante más sencillo: basta con pasar un chorro de agua fría por las piernas al terminar la ducha. ¡Pero ojo, no vale hacerlo de cualquier manera! Sube primero el chorro por la parte exterior de la pierna derecha y luego por la interior. Haz lo mismo con la pierna izquierda y, después, pasa el chorro por la parte posterior de ambas piernas. Sécate bien las piernas frotándolas de abajo hacia arriba.
Varía las frutas y las verduras

Arándano rojo, té verde, apio, puerro, espárrago, pepino, frutas… Estos alimentos, que a menudo se presentan como «diuréticos», tienen sobre todo su lugar en una alimentación variada y baja en sal.
Duerme en la posición correcta

Por último, intenta dormir en una postura cómoda. Para ello, basta con colocar un cojín bajo las pantorrillas para elevar las piernas. Un pequeño ejercicio antes de acostarte: túmbate y apoya las piernas contra la pared formando una L. ¡Puedes repetirlo varias veces al día, sobre todo si pasas mucho tiempo en la misma postura!
Entonces, chicas, ¿listas para adoptar estos nuevos hábitos?
Preguntas frecuentes
¿Qué comer si tiendo a retener líquidos?
Reduce la sal: guarda el salero, evita los platos preparados y las salsas envasadas, y apuesta por las especias. Piensa también en las proteínas (huevos, lácteos, carne blanca, pescado, legumbres, tofu) y en las frutas y verduras, dentro de una alimentación variada.
¿Qué hacer si paso mucho tiempo sentada?
Levántate con regularidad para dar unos pasos y evita quedarte en la misma postura demasiado tiempo. Evita también la ropa demasiado ajustada, como los vaqueros pitillo. Por la noche, túmbate y apoya las piernas contra la pared formando una L. Puedes repetir este ejercicio durante el día.
¿Hay que beber menos cuando se retienen líquidos?
No. Bebe con regularidad a lo largo del día, sin esperar a tener sed: agua con un poco de limón, infusiones, té o batidos. Encontrarás más detalles en el apartado dedicado a la hidratación y, si tienes dudas, pide consejo a un profesional sanitario.
Retención de líquidos durante el embarazo o con tratamiento médico: ¿qué hacer?
El embarazo, los cambios hormonales, algunos medicamentos o ciertas enfermedades pueden favorecer la retención de líquidos. En estos casos, o si la hinchazón es importante, dolorosa o no desaparece, consulta con un médico o un profesional sanitario antes de cambiar tus hábitos.
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