Pérdida de peso Engordar sin razón: 8 causas frecuentes

Engordar sin razón: 8 causas frecuentes

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¡Malditos kilos de más! Notas que estás engordando, pero no sabes explicar por qué. ¿Es posible ganar peso sin una razón aparente? ¿O el aumento de peso tiene siempre una causa y, si es así, cuál es?

¿Por qué estoy engordando?

Mejor aclarar las cosas desde el principio: no se engorda sin razón. Siempre existe una causa, ya sea metabólica o relacionada con el estilo de vida. Y a veces, pequeños detalles son los responsables del aumento de peso, sobre todo cuando se acumulan. Estas son las razones más frecuentes por las que se engorda sin darse cuenta.

Razón no1: el consumo habitual de alcohol

No bebes con frecuencia, pero nunca rechazas levantar tu copa. Un pequeño aperitivo aquí, un cumpleaños allá. Debes saber que, a final de año, la suma puede ser considerable. Porque sí, el alcohol engorda:

  • Es muy calórico, ya que un gramo de etanol aporta 7 kcal, más que un gramo de azúcar de mesa.
  • El azúcar del alcohol es completamente inútil para el organismo: hablamos de calorías vacías. Es difícil de metabolizar, exige un gran esfuerzo al hígado y se almacena directamente en forma de grasa visceral.
  • El alcohol altera la sensación de saciedad y lleva a comer más de lo necesario.
  • Perturba las elecciones alimentarias y aumenta el apetito por los productos grasos y salados.

Así que, si tienes la sensación de estar engordando, quizás se deba a tu consumo de alcohol. Ya sabes lo que toca hacer…

Razón no2: el sedentarismo

Lo tuyo es quedarte en casa. El deporte te gusta verlo en la televisión. Coges el coche para cualquier desplazamiento. En una palabra: no te mueves lo suficiente. El sedentarismo no solo favorece el sobrepeso, sino también una mala salud: diabetes, colesterol, mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares e incluso de cáncer. En cualquier caso, la falta de actividad física es sin duda la razón de la acumulación de esos kilos de más. Para frenar esta espiral, es fundamental incorporar movimiento a tu día a día:

  • Deja el coche en el garaje y realiza tus desplazamientos cotidianos a pie o en bicicleta. Es la forma más sencilla de moverte y de quemar calorías. Incluso los trayectos cortos marcan la diferencia…
  • Disfruta de actividades lúdicas y activas: jugar con tu perro, jardinería, bailar con amigos, salir en patinete, pasear por la ciudad…
  • Encuentra un deporte que te guste de verdad, y tienes mucho donde elegir, porque existe una gran variedad de actividades deportivas…
  • Practica con placer: si el deporte se convierte en una obligación, no lo mantendrás.

Razón no3: las malas elecciones alimentarias

Los consejos de nutrición te entran por un oído y te salen por el otro. Además, estás convencida de tener una buena alimentación y de que no puede ser la razón por la que engordas. Sin embargo, lo que te parece correcto no siempre lo es. Una dieta equilibrada y variada debe contener esencialmente los macro y micronutrientes que el organismo necesita para funcionar de forma óptima. Así, debe incluir (según la ANSES y la OMS):

  • Hidratos de carbono en torno al 55%
  • Lípidos en torno al 30-35%
  • Proteínas en torno al 10-15%
  • Las vitaminas y minerales necesarios para el organismo
  • Suficiente agua (1,5 a 2 litros diarios)
  • fibra

Cabe precisar que los lípidos deben ser preferiblemente mono y poliinsaturados, los hidratos de carbono complejos y de bajo índice glucémico, y las proteínas magras. Además, conviene reducir el consumo de sal, azúcar y grasas saturadas, y priorizar los productos frescos. Quizás sea necesario revisar en profundidad tu alimentación para identificar dónde se esconden las calorías innecesarias que provocan tu aumento de peso. ¿Eres fan de los platos preparados? ¿Incapaz de resistirte a un cruasán en el desayuno? ¿Incondicional del queso hasta el punto de comerlo en cada comida? ¿Las tostadas con crema de cacao son tu merienda favorita? No hay misterio: no se engorda sin razón, y la tuya es una tendencia a hacer malas elecciones alimentarias.

Razón no4: el hábito de los platos preparados

Una razón que conecta con la anterior: odias cocinar. O te da una pereza enorme, al llegar la noche, ponerte a los fogones. El resultado: abres sistemáticamente el congelador para sacar un plato preparado, lo calientas en unos minutos en el microondas y te lo comes delante de la televisión. O tienes el mal hábito de recurrir al pedido a domicilio, a un clic en el móvil. El gran problema de estas soluciones rápidas: no tienes ningún control sobre lo que comes. Ni el tamaño de las porciones, ni la preparación, ni la calidad de los ingredientes. Puedes estar segura de que este desafortunado hábito de comodidad es la razón de tu aumento de peso. Las personas delgadas disfrutan tanto de comer como tú, pero se toman la molestia de cocinar. Para no engordar, es mejor arremangarse y comprometerse a cocinar. No tiene por qué ser complicado ni llevar mucho tiempo: preparar platos sabrosos puede ser, al contrario, muy sencillo. No dudes en buscar recetas en Internet o en invertir en uno de nuestros programas de cocina, como nuestra Guía 50 Recetas Adelgazantes Súper Fáciles o nuestra Guía 50 Recetas Adelgazantes en menos de 20 Minutos.

Razón no5: el mal descanso

¿El sueño influye en el peso? ¡Pues sí! Porque por la noche, nuestro organismo no está completamente en reposo:

  • Quema calorías, necesarias para mantener las funciones vitales.
  • Regula numerosas hormonas implicadas en el peso, entre ellas la grelina, la hormona del hambre, y la leptina, la hormona de la saciedad.
  • Metaboliza los hidratos de carbono de la dieta en previsión de la actividad física y cerebral del día siguiente.

Si duermes poco o mal, toda esta maquinaria se desajusta. Almacenas más, tus sensaciones de hambre y saciedad se alteran… y engordas. Por eso, para evitar este aumento de peso, es importante cuidar tu sueño. Acuéstate pronto y a horas regulares (incluso los fines de semana), opta por una habitación fresca y ventilada, y mantén el silencio y la oscuridad durante la noche… Para un sueño tranquilo y reparador, ¡y menos kilos!

Razón no6: el picoteo

Tu placer es hurgar en la nevera o en el armario cada dos horas. Sin embargo, el picoteo es el enemigo número 1 de la figura. Comer sin parar a lo largo del día cansa tus órganos digestivos y obliga a tu cuerpo a segregar insulina de forma continua. Sin contar las calorías ingeridas, que se acumulan de manera sorprendente al final del día. Intenta identificar las razones por las que picoteas: ¿es verdadera hambre o simplemente ganas de comer? En el primer caso, quizás tus comidas estén mal compuestas y debas prestar más atención a lo que comes. Si es la segunda opción la que predomina, puede ser necesario profundizar un poco más y entender por qué comes (aburrimiento, estrés, tristeza, frustración, enfado). Los kilos emocionales no son inevitables: puedes pedir ayuda a un nutricionista, un médico, un psicólogo…

Razón no7: el estrés

El estrés es también una razón para engordar. Puede dar lugar a picoteos, como se ha mencionado antes, pero también puede desencadenar una hipersecreción de cortisol. ¿Qué es eso? Se trata de una hormona producida de forma natural por el organismo, que permite gestionar situaciones de estrés puntuales (al despertar, para memorizar rápidamente, en situaciones de urgencia). Pero en caso de estrés crónico, se produce cortisol de manera continua, lo que puede tener consecuencias sobre el peso. De hecho, estimula la producción de insulina, que favorece el almacenamiento. Por eso, para evitar el aumento de peso, es necesario soltar el estrés: evitar las situaciones que generan ansiedad, practicar la relajación, la meditación, la organización… Hay mil y una maneras de romper esta espiral.

Razón no8: los medicamentos

Ciertos medicamentos, como los corticoides, una píldora anticonceptiva mal adaptada, una THS, los betabloqueantes o algunos antidepresivos, pueden provocar aumento de peso. Estas moléculas químicas tienen un impacto directo sobre el equilibrio hormonal. Y dicho equilibrio influye a su vez en nuestra tendencia a almacenar. Por eso, la mejor solución sigue siendo hablar de tus dudas con tu médico prescriptor, para que reajuste tu tratamiento y limite el aumento de peso asociado.

¿Existe algún apoyo que pueda ayudar?

Como habrás comprendido, siempre se engorda por alguna razón. Si logras identificarla y aplicar acciones correctivas, tienes todas las posibilidades de perder peso. Y si buscas un pequeño impulso para ayudarte a eliminar más rápido, ¡tenemos la solución!

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