¿Qué tienen en común Cardi B, Kim K y Kylie Jenner? Las tres lucen unos glúteos redondeados y generosos. Y aunque algunas se resisten a admitirlo, ya no es ningún secreto que para conseguir esa silueta todas han recurrido a un lifting brasileño de glúteos. Pero ¿en qué consiste exactamente? ¿Conlleva riesgos? Y sobre todo, ¿existen alternativas no quirúrgicas para lucir unos glúteos bonitos y prominentes?
¿Qué es el lifting brasileño?
El lifting brasileño de glúteos, lipofilling glúteo o BBL (Brazilian Butt Lift) es una intervención de cirugía estética cuyo objetivo es aumentar el volumen de los glúteos y mejorar su contorno y firmeza. Se trata de un autoinjerto:
- en primer lugar se realiza una liposucción en una zona del cuerpo con abundante grasa, habitualmente el abdomen, las caderas, los muslos o la cartuchera;
- en segundo lugar esa grasa, purificada, se reinyecta en los glúteos, tanto para levantarlos como para aportarles más volumen y curva.
La intervención quirúrgica permite así esculpir toda la zona cintura-glúteos-muslos: la cintura y los muslos se afinan, la curvatura de la espalda se modifica y los glúteos quedan más prominentes.
El lifting brasileño responde a la creciente demanda de una silueta «slim thick», literalmente delgada-voluminosa. Esta nueva tendencia corporal, impulsada por las redes sociales (y ciertas celebrities), erigida como el nuevo ideal femenino, corresponde a una silueta de apariencia tonificada. Una cintura estrecha, un vientre ultraplano y unas caderas y glúteos muy generosos se han convertido así en sinónimo de la feminidad definitiva.
Lifting brasileño de glúteos: ¿un tema polémico?

Sí, pero hay un problema: el BBL no está exento de riesgos. En cinco años, las solicitudes de lifting brasileño de glúteos se han duplicado, pero los incidentes posquirúrgicos, e incluso los fallecimientos, también van en aumento. La operación está considerada incluso como el acto de cirugía estética más peligroso que existe (una muerte por cada 3000 intervenciones).
¿Por qué es tan arriesgado? La respuesta es sencilla: para que la intervención sea eficaz, la grasa extraída debe inyectarse en un tejido vascularizado, como el músculo. Pero si el punto de inyección está mal elegido, esa grasa puede tomar un «camino equivocado» y acabar en el sistema sanguíneo y obstruir una vena. Las consecuencias incluyen el riesgo de embolia pulmonar grasa (un coágulo de grasa que viaja hacia los pulmones) e incluso de ACV (coágulo cerebral).
Y eso no es todo: la cantidad límite de grasa inyectada es de 300 ml. Lamentablemente, algunas pacientes presionan para obtener inyecciones más abundantes, mientras que ciertos cirujanos estéticos, poco escrupulosos o insuficientemente cualificados, superan esa cantidad límite. Las consecuencias pueden ser igualmente devastadoras, entre ellas deformaciones permanentes, pero también septicemias o gangrenas.
Por último, y a pesar de las buenas prácticas de la mayoría de los cirujanos plásticos, aún se desconocen las consecuencias a largo plazo del lifting brasileño. ¿Qué ocurre en el organismo, pasados unos años, cuando se inyecta una gran cantidad de grasa «muerta» en los glúteos? Porque sí, el lifting brasileño es una operación irreversible. A diferencia de los implantes (de silicona o suero fisiológico), una vez inyectada, la grasa ya no puede extraerse… Una parte tiende a reabsorberse en el cuerpo (alrededor del 20%), pero el resto permanece de por vida.
¿Y el coste y la recuperación?
1- Un precio muy elevado
El coste de un Brazilian Butt Lift es variable, ya que depende, entre otros factores, del número de zonas de extracción de grasa, de la cantidad extraída, de los honorarios del cirujano y del anestesista, de los gastos de hospitalización y de los gastos del quirófano. Así, en Francia, el precio oscila entre 4000 y 8000 €. Un coste disuasorio que lleva a muchas mujeres a operarse fuera de la Unión Europea, especialmente en Túnez o Turquía, donde la intervención cuesta de media entre 2500 y 4500 €. Sin embargo, estas operaciones se realizan sin garantía de que las normas médicas y sanitarias cumplan los estándares europeos. Cabe precisar, además, que el lifting brasileño no está cubierto por ningún seguro médico ni mutua, al tratarse de un acto puramente estético.
2- Una recuperación dolorosa
¿Cómo es la convalecencia? Las pacientes son casi unánimes: es dolorosa. No solo la liposucción localizada provoca edemas y dolores, sino que eso no es nada comparado con las restricciones derivadas de los nuevos glúteos, que no deben comprimirse. Así:
- está prohibido sentarse durante un mínimo de 2 a 6 semanas, para no dañar las células adiposas recién implantadas en los glúteos;
- también está prohibido dormir boca arriba;
- el uso de prendas compresivas (medias o leggings de compresión) es obligatorio durante 2-3 semanas, para mantener los nuevos contornos de los glúteos y reducir el riesgo de edemas;
- se desaconseja desplazarse en vehículos de dos ruedas hasta 3 meses después de la operación;
- la vuelta a la posición sentada debe realizarse de forma progresiva y con la ayuda de un cojín ergonómico;
- los masajes en los glúteos deben evitarse al menos 3 meses después de la intervención, al igual que la actividad deportiva.
¿Qué alternativa existe al lifting brasileño?

Después de este panorama (¡pero es realista!), es completamente comprensible que no te sientas atraída por el BBL. ¡Te entendemos perfectamente! Sin embargo, tú también sueñas con lucir unos glúteos bonitos, redondeados y levantados. No te preocupes, Cellublue tiene, como siempre, la solución. Además de una alimentación equilibrada y sesiones de deporte enfocadas en los glúteos, puedes adoptar nuestro Método Glúteos Perfectos. Ayuda a alisar y reafirmar la piel, para unos glúteos más firmes y mejor definidos.
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