Adelgazar durmiendo… ¡Un sueño para muchos de nosotros! Sin embargo, como vas a descubrir en este artículo, es totalmente posible. Así que si quieres estilizar tu figura sin esfuerzo, ponte el pijama y ¡sigue nuestros consejos!
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Adelgazamiento y sueño: ¡una pequeña explicación previa!
Se han realizado numerosos estudios sobre la relación entre el sueño y el control del peso. De hecho, se ha observado durante mucho tiempo que las personas que duermen mucho tienen menos tendencia al sobrepeso que quienes duermen poco. Los científicos decidieron entonces llevar a cabo investigaciones, y el resultado es contundente: existe una correlación entre el sueño y el peso. Una persona que duerme poco (menos de seis horas por noche) tendrá más probabilidades de tener sobrepeso que una persona que «hace sus horas» (alrededor de ocho horas).
¿Cómo se explica este fenómeno? La respuesta está, cómo no, en las hormonas. Se observa que en las personas que duermen poco, los niveles de leptina, grelina y cortisol se desregulan.
- La leptina es la hormona de la saciedad. Es la que envía a tu cerebro el mensaje «ya no tengo hambre».
- La grelina es la hormona que señala el hambre. Generalmente aumenta antes de las comidas.
- El cortisol es la hormona conocida como la del estrés. En realidad, regula la síntesis de glucosa y estimula la liberación de proteínas y lípidos en el organismo. En pocas palabras, el cortisol permite liberar energía cuando es necesario (esfuerzo, estrés).
Cuando se sufre de falta de sueño, los niveles sanguíneos de estas hormonas se disparan:
- La leptina cae en picado, de modo que se pierde la noción de saciedad.
- El cuerpo segrega más grelina, lo que estimula el apetito.
- Una producción de cortisol «desregulada» provoca una mala metabolización de la glucosa… que causa un aumento del almacenamiento. Además, un nivel elevado de cortisol genera «impulsos» alimentarios irracionales (ganas de grasa y azúcar) para compensar el estrés mental y físico. El cuerpo busca aumentar las «hormonas del placer» (dopamina, serotonina).
Esta interesante química orgánica explicaría por qué las personas que duermen mucho tienen un IMC (índice de masa corporal) más bajo que los insomnes… o que quienes duermen poco.
Adaptar las comidas para adelgazar durmiendo
Para entender la importancia de la cena, hay que saber que nuestro organismo libera una hormona particular durante las fases de sueño profundo. Si tu cena fue demasiado copiosa y/o se tomó demasiado tarde, esta hormona va a incitar a tu cuerpo a almacenar los alimentos que aún se encuentran en tu sistema digestivo, ¡y lo hará en forma de grasa! Lo mismo ocurre con el alcohol: el azúcar que contiene será transformado en grasa por esta hormona producida durante el sueño. Para evitarlo y adelgazar durmiendo, se recomienda tomar una cena más ligera. Por ejemplo, puedes optar por una porción de proteínas magras (pescado, carnes blancas, tofu…) acompañada de verduras. Evita también el alcohol en las 3 horas previas a acostarte. Otro punto importante: no cenar demasiado tarde. Lo ideal es dejar al cuerpo tiempo para digerir antes de ir a la cama, unas 3 horas aproximadamente.
Bajar la calefacción para adelgazar durmiendo

Para adelgazar durmiendo, apuesta por los tratamientos de noche
Los tratamientos reductores de noche están diseñados para ayudar a tu organismo a reducir los acúmulos de grasa en las zonas específicas mientras duermes. Favorecen la pérdida de centímetros actuando en el momento en que el organismo almacena energía en forma de lípidos, algo que ocurre cada noche. Para adelgazar durmiendo, adquiere el buen hábito de aplicar tu tratamiento reductor cada noche antes de acostarte.
Evitar la luz para adelgazar durmiendo

Para adelgazar durmiendo, duerme lo suficiente
Varios estudios han demostrado que una persona que duerme al menos 7 horas cada noche quemará más calorías a lo largo del día, incluso en reposo (alrededor de un 5 % más). Además, dormir lo suficiente te evitará los pequeños antojos y las ganas de azúcar durante el día. ¡Piénsalo la próxima vez que no puedas dejar tu serie favorita o tu libro para irte a la cama!
Ahora que sabes cómo adelgazar durmiendo, ¡apostamos a que nunca más verás tu cama de la misma manera!
Busca la oscuridad total para adelgazar durmiendo
Si duermes en una habitación expuesta a luces (exteriores o artificiales), la calidad de tu sueño se verá reducida. La oscuridad total favorece la producción de melatonina, conocida como la «hormona del sueño». Esta regula las secreciones hormonales del cuerpo (entre ellas la leptina, la grelina y también la insulina), la presión arterial y la inmunidad. También favorece la pérdida de peso, ya que modula la temperatura corporal, aumentando así el gasto energético. Para un sueño reparador y beneficioso, instala estores o cortinas opacas. Asegúrate también de apagar todos los dispositivos que emitan luz azul (móvil, televisión o tableta): esta perturba la producción de melatonina e impide conciliar el sueño. Lo mismo ocurre con el despertador luminoso: ¡opta por la versión mecánica! Así pondrás todas las posibilidades de tu lado para dormir bien… ¡y adelgazar bien!
Tómate el tiempo de dormir para adelgazar durmiendo
Este consejo puede parecerte extraño… ¡pero no lo es! Nuestro día a día está lleno de estímulos constantes. Al llegar la noche, en lugar de acostarte —como te lo pide tu cuerpo— prefieres empezar la nueva temporada de tu serie favorita, ver los vídeos que te has perdido, ocuparte del papeleo pendiente, charlar por teléfono con tu mejor amiga… Así vas «recortando» tu tiempo de sueño. ¡Decimos basta! Las señales del sueño son muy claras: ojos que pican y se cierran, bostezos continuos, sensación de frío. Cuando aparezcan estas señales, es hora de acostarte. Duerme 8 horas si tu cuerpo te lo pide y deja las películas y los trámites administrativos para el fin de semana. ¿Un dato para convencerte? Las personas que duermen una noche completa tienen un gasto energético un 5 % mayor que las que sufren privación de sueño…

