La celulitis, o lipodistrofia superficial, se debe a un cambio en la estructura de los tejidos adiposos. Los tejidos adiposos son las células que almacenan las grasas. En ocasiones, las toxinas y el agua del organismo se eliminan de forma deficiente y forman acúmulos grasos que dan a la piel un aspecto irregular: es lo que se conoce como piel de naranja. La celulitis afecta casi exclusivamente a las mujeres. En este artículo te explicamos por qué la celulitis es un problema típicamente femenino, cómo aparece este fenómeno y cuáles son los tres tipos de celulitis existentes.
¿Por qué las mujeres tienen más celulitis que los hombres?
Como acabamos de mencionar, la celulitis es un problema casi exclusivamente femenino. Varios factores lo explican. En primer lugar, el cuerpo de la mujer contiene el doble de adipocitos[1] que el cuerpo masculino. Estos adipocitos son las células encargadas de almacenar las grasas y se localizan principalmente en los muslos, los glúteos y las caderas, las zonas más afectadas por la celulitis.
Además, el cuerpo femenino está sometido a fluctuaciones hormonales más intensas que el masculino. Los períodos de actividad hormonal intensa, como la pubertad, el embarazo, la lactancia, la menopausia o incluso la menstruación, son etapas especialmente favorables al almacenamiento de grasas debido al aumento en la producción de estrógenos. De hecho, el cuerpo femenino está diseñado para acumular reservas de grasa en los momentos clave de la vida, en previsión de un posible embarazo o lactancia, algo que evidentemente no ocurre en los hombres.
Otro aspecto a tener en cuenta para entender por qué las mujeres son mucho más propensas a la celulitis que los hombres es la estructura de los adipocitos, las células responsables del almacenamiento de grasas. Mientras que los hombres tienen adipocitos poco numerosos, pequeños y unidos entre sí, las mujeres tienen de forma natural adipocitos en gran cantidad, muy extensibles y poco compactos. El riesgo de dilatación y de agrupamiento de estas células grasas es, por tanto, mayor en la mujer.
Último punto: la celulitis es más visible en las mujeres que en los hombres. El fenómeno de la celulitis comienza en profundidad, bajo la piel. Sin embargo, como la piel femenina es más fina que la masculina, los acúmulos grasos que se forman en los tejidos resultan más fácilmente visibles a través de la dermis. Además, la diferencia en la densidad del vello entre hombres y mujeres también influye en la visibilidad de los hoyuelos en la superficie de la piel.
La estructura subcutánea en la mujer

La epidermis es la capa superficial de la piel, la que vemos. La dermis es la capa intermedia y la hipodermis es la capa más profunda. Para entender el fenómeno de la celulitis, conviene centrarse en esta última capa, la hipodermis. La hipodermis está compuesta por tejido adiposo, atravesado por vasos sanguíneos y nervios. Cumple varias funciones:
- Protege los huesos y los tendones
- Define la silueta de cada persona, desempeñando un papel morfológico
- Regula la temperatura corporal gracias a su función de aislante térmico
- Tiene una función energética, almacenando las grasas
Nos centraremos especialmente en la función energética de la hipodermis. Este órgano está formado por tejido adiposo, de mayor o menor grosor según cada persona y su localización. Por ejemplo, tiende a ser más grueso en los muslos y los glúteos, pero más fino en las rodillas o los codos en la mujer. La hipodermis contiene las células grasas, denominadas adipocitos.
Los adipocitos son células especializadas en el almacenamiento de grasas en forma de triglicéridos. Pueden ser de color marrón («multiloculares») o blancos («uniloculares»). Su número aumenta desde el nacimiento y experimenta un fuerte incremento durante la adolescencia. Los adipocitos son 8 veces más grandes que una célula humana de tamaño medio. Tienen la capacidad de multiplicar su tamaño por 50, lo que se conoce como fase hipertrófica. Una vez alcanzado su tamaño máximo, pueden multiplicar su número: es la fase hiperplásica. Es precisamente en la hipodermis donde se forman los acúmulos grasos que, como veremos, son los responsables de la celulitis.
¿Cómo aparece la celulitis?
La celulitis es el resultado de un almacenamiento excesivo de grasas en los adipocitos. Para funcionar correctamente, nuestro organismo necesita grasas, ya que son ellas las que le proporcionan energía. Estas grasas se almacenan en la hipodermis, en los tejidos adiposos que contienen los adipocitos. Las grasas que aportamos a nuestro organismo a través de la alimentación quedan almacenadas en los adipocitos a la espera de ser transformadas en energía. Este proceso de almacenamiento se denomina lipogénesis. Durante la lipogénesis, y para poder contener la totalidad de las grasas, los adipocitos pueden aumentar de tamaño o, cuando han alcanzado su tamaño máximo, multiplicarse. Recordemos que un adipocito es 8 veces más grande que una célula convencional, y que puede multiplicar ese tamaño por 50[3].
Para funcionar de forma óptima y satisfacer nuestras necesidades energéticas, el organismo recurre a estas grasas almacenadas: es lo que se conoce como lipólisis. Durante la lipólisis, los adipocitos se vacían, total o parcialmente, pero no se destruyen. Si los adipocitos han tenido que multiplicarse para almacenar más grasa, ya no desaparecerán, aunque sí podrán vaciarse. En ese caso se habla de adipocitos atróficos.
La aparición de la celulitis es el resultado de un desequilibrio entre la lipogénesis y la lipólisis. Si la cantidad de grasa almacenada en los adipocitos supera la cantidad utilizada por el organismo, las células grasas se agrandan y se multiplican sin cesar. Son estos adipocitos numerosos y dilatados los que forman acúmulos grasos y los hoyuelos visibles en la superficie de la piel, a nivel de la epidermis.
Los diferentes tipos de celulitis
La celulitis está vinculada a una multiplicación y deformación de los adipocitos en la hipodermis. Sin embargo, conviene distinguir 3 grandes tipos de celulitis[4], que pueden aparecer de forma aislada o combinada.
La celulitis acuosa
La celulitis acuosa es conocida por ser la celulitis de las mujeres «delgadas», también denominada hidrolipodistrofia o celulitis infiltrada. Este tipo de celulitis está relacionado con un problema en la eliminación del agua del organismo. El agua ingerida se estanca en los tejidos, se acumula e impide que la sangre y la linfa circulen correctamente entre las células adiposas para drenar su contenido. Esta congestión excesiva de los tejidos provoca hinchazón, dificulta la eliminación de grasas y toxinas, y hace que aparezcan los hoyuelos en la superficie de la piel.
La retención de líquidos, al igual que la celulitis que provoca, es un problema mayoritariamente femenino. Varios factores pueden desencadenar este fenómeno:
- Permanecer sentada o de pie de forma estática y prolongada
- La toma de ciertos medicamentos
- Los anticonceptivos hormonales
- El embarazo y la lactancia
- Carencias nutricionales (magnesio, vitaminas…)
- La deshidratación
- El calor
- La menstruación
- Una alimentación demasiado rica en sal
- Problemas venosos hereditarios
La celulitis acuosa se reconoce por la hinchazón que la acompaña y por su textura blanda al tacto. Se localiza principalmente en las pantorrillas, las rodillas, los tobillos y los muslos.
La celulitis adiposa
La celulitis adiposa, también llamada lipodistrofia adiposa, es otra forma de celulitis muy frecuente en la mujer. Este tipo de celulitis se da principalmente en mujeres con sobrepeso. El término «adiposa» proviene de «adiposis», definida como un «estado mórbido determinado por la sobrecarga grasa del tejido celular». En la práctica, la celulitis adiposa se origina por una acumulación excesiva de adipocitos en la hipodermis.
Cuando se ingieren más grasas de las que se consumen a diario, los adipocitos se deforman para alcanzar su tamaño máximo y así poder almacenar más grasa. Cuando esto ya no es suficiente, se crean nuevos adipocitos que se suman a los anteriores. Poco a poco, las células grasas dilatadas se compactan e impiden la circulación sanguínea y linfática. Las toxinas se acumulan entonces en los tejidos. Esta acumulación de adipocitos y toxinas genera los acúmulos responsables de los hoyuelos visibles en la superficie de la piel.
La celulitis adiposa se reconoce fácilmente: es visible de forma permanente, aunque se aprecia aún más al pellizcar la piel. Este tipo de celulitis es blanda e indolora. Se localiza principalmente en los muslos, el abdomen, las caderas y los glúteos.
La celulitis fibrosa
La celulitis fibrosa, o fibrolipodistrofia, es una evolución de los dos tipos de celulitis mencionados anteriormente. Es el resultado de una celulitis antigua, presente desde hace varios años. La celulitis fibrosa es una consecuencia de la fibrosis. Los adipocitos están rodeados de fibras de colágeno, normalmente finas y flexibles. Sin embargo, en mujeres que ya tienen celulitis, que no realizan actividad física y que no siguen una alimentación equilibrada, estas fibras de colágeno tienden a multiplicarse, engrosarse y volverse rígidas. Los adipocitos quedan entonces atrapados, las grasas permanecen almacenadas y ya no pueden ser utilizadas por el organismo durante la lipólisis. Este endurecimiento de las fibras de colágeno y la imposibilidad de drenar las células grasas provocan la aparición de los hoyuelos en forma de celulitis fibrosa.
Si la celulitis acuosa y la celulitis adiposa son indoloras y blandas al tacto, la celulitis fibrosa es, por el contrario, dura y frecuentemente dolorosa. En los casos más arraigados, la piel puede incluso adquirir un tono más rojizo o violáceo. La celulitis fibrosa se localiza principalmente en los glúteos y los muslos. Es el tipo de celulitis más difícil de eliminar.
Las mujeres afectadas por la celulitis pueden presentar varios tipos a la vez: es el fenómeno de la celulitis mixta. Para combatirla, será necesario utilizar las soluciones adaptadas a cada tipo de celulitis.
Aunque la celulitis es un fenómeno muy extendido e íntimamente ligado al funcionamiento del cuerpo femenino, sigue siendo posible combatirla adoptando buenos hábitos alimentarios, practicando ejercicio y recurriendo a tratamientos específicos.
[1] Fuente: los tejidos conjuntivos y los tejidos adiposos – medicina Universidad de la Sorbona
[2] Fuente: la piel – Futura Santé
[3] Fuente: el tejido adiposo – Biologie de la peau
[4] Fuente: celulitis (lipodistrofia) – Wikipedia
