La ortiga, la gran incomprendida… Esta planta, por su carácter urticante e invasivo, ha sido durante mucho tiempo menospreciada. Sin embargo, es un auténtico tesoro de beneficios para el organismo, incluida la lucha contra la celulitis. Deja a un lado los prejuicios sobre esta planta, sí, un poco irritante, pero sobre todo muy eficaz para combatir los michelines.
¿Qué es la ortiga?
Se trata de una planta herbácea presente en todas las regiones templadas del mundo. Existen dos tipos de ortiga: la ortiga mayor (urtica dioica) y la ortiga menor (urtica urens). Solo la primera posee propiedades medicinales. Sus principios activos se encuentran principalmente en sus hojas —cubiertas de largos pelos urticantes, ¡ay!— y en sus raíces.
Beneficios de la ortiga
¡La ortiga mayor es un comodín de la naturaleza! Rica en clorofila, también contiene vitaminas (A y C), minerales (calcio, potasio, silicio), aminoácidos, proteínas y oligoelementos. Las indicaciones de esta planta son múltiples:
- Diurética y depurativa: la ortiga es un drenante natural, utilizada para el drenaje preventivo y los trastornos urinarios.
- Antirreumática: se recomienda en cataplasmas, combinada con arcilla verde, para aliviar los dolores articulares, la artrosis, así como las agujetas o las luxaciones.
- Antiinflamatoria, analgésica y cicatrizante: previene y reduce los estados inflamatorios, calma el dolor y favorece la curación de heridas.
- Antimicrobiana y antiulcerosa: la ortiga es la aliada perfecta de las pieles con tendencia acneica.
- Hepatoprotectora e hipoglucemiante: contribuye a mejorar la digestión y ayuda a regular la glucemia.
- Inmunoestimulante, tónica y antioxidante: la ortiga favorece el buen funcionamiento general del metabolismo.
Efectos de la ortiga sobre la celulitis
La ortiga resulta interesante en el abordaje de la celulitis, por dos razones.
- Efecto diurético y depurativo
El uso de la ortiga es una opción a considerar en el tratamiento de la celulitis acuosa. En efecto, este tipo de celulitis está directamente causado por la retención de líquidos. El agua se drena de forma natural, a través de la red veno-linfática, hacia los órganos y las células que la necesitan. Cuando no es necesaria para el correcto funcionamiento del cuerpo, se drena hacia los riñones y se elimina por vía urinaria. Sin embargo, un fallo del sistema veno-linfático puede provocar un drenaje deficiente y, por tanto, un estancamiento del agua a nivel tisular. Así atrapada, genera edemas, es decir, hinchazones anormales de los tejidos causadas por la acumulación de líquido. El círculo vicioso comienza: al quedar retenida bajo la piel, el agua comprime los vasos veno-linfáticos, ya de por sí «perezosos». La retención aumenta progresivamente… ¡y la celulitis también!
La ortiga, gracias a sus propiedades diuréticas, contribuye a restablecer en parte el ciclo natural del agua en el cuerpo. Además, al ser depurativa, favorece la eliminación de toxinas y residuos del organismo. De este modo, la celulitis acuosa reduce su volumen: los edemas se van reabsorbiendo poco a poco, y la piel recupera firmeza y tonicidad.
- Efecto «boost» sobre la digestión
¡Hablemos del hígado! Este órgano, centro de la eliminación, está implicado en el buen funcionamiento general de nuestra digestión. ¡Pero no solo eso! Metaboliza los azúcares, las grasas y las proteínas para transformarlos en energía. Sin embargo, si alguna de estas sustancias llega en exceso, el hígado se ve incapaz de «procesar» ese excedente. El resultado: se satura y «almacena» en forma de grasa… La celulitis adiposa es una de sus desafortunadas consecuencias.
La ortiga, gracias a sus cualidades hepatoprotectoras, ayuda al hígado a descongestionar y a recuperar un funcionamiento normal. La planta, también hipoglucemiante, contribuye a regular la insulina que, cuando está demasiado elevada, favorece el almacenamiento de reservas por parte de las células adiposas. Desempeña, por tanto, un doble papel en la regulación de la digestión.
¿Bajo qué formas consumir la ortiga?
- Para beber
La manera más sencilla de consumir la ortiga es, sin duda, en infusión. El té de ortiga se prepara con las hojas o las raíces de la planta. Puede tomarse a diario, durante varios meses, para garantizar un efecto eficaz sobre la celulitis:
- Infusión de raíces : hervir durante 10 minutos 1,5 g de raíces en polvo. Dejar reposar 10 minutos y filtrar.
- Infusión de hojas : hervir 3 c. s. de hojas de ortiga secas en 500 ml de agua.
Puedes aromatizar tu té de ortiga con limón, solo conseguirás mejorarlo. Sin olvidar que este cítrico es un reconocido aliado anticelulítico, presente en nuestra infusión detox !
- Para aplicar en la piel
La ortiga también puede utilizarse por vía cutánea. Unas gotas de aceite esencial de ortiga, mezcladas con un aceite vegetal natural (oliva, almendra dulce, germen de trigo…), darán como resultado una loción de masaje ideal contra la celulitis. Y para realizar tu masaje tonificante, apóyate en nuestra ventosa Cellublue. ¡El resultado será aún más eficaz!
- Para comer
También tienes la posibilidad de consumir la ortiga por vía oral. Así aprovecharás todos sus beneficios, tanto para tratar la celulitis como para cuidar tu figura, ya que es muy rica en proteínas vegetales (perfecta para vegetarianos) y baja en calorías. Dos alternativas:
- La versión rápida : existen cápsulas a base de polvo de ortiga. Consulta con tu farmacéutico antes de hacer una cura. Él te orientará hacia un producto de calidad y te indicará la dosis exacta.
- La versión gourmet : ¡la ortiga se come y está deliciosa! Salteada, como relleno, en pesto, en sopa… ¡se adapta a todo! Pero para cocinarla, hay que ir a buscarla. Puedes recogerla de marzo a finales de noviembre, ¡con un par de guantes! Y no te preocupes, una vez cocinada, ya no pica.

