Los farináceos engloban numerosos alimentos como la pasta, el pan, los cereales, las legumbres… Con demasiada frecuencia tendemos a considerarlos enemigos y a eliminarlos de nuestra alimentación para adelgazar y combatir la celulitis, pero ¿tenemos realmente razón? Veámoslo juntas…
¿Qué son los farináceos?

Los farináceos son relativamente calóricos, pero permiten al cuerpo recibir la energía necesaria para su funcionamiento. Son tan importantes en la alimentación diaria como las frutas y verduras !
¡Acabemos con los mitos!

¡Y quien dice hambre entre horas, dice picoteo! ¿Quién no ha caído alguna vez en el picoteo descontrolado tras seguir una dieta demasiado estricta en la que los farináceos estaban prohibidos? Ya lo sabéis, chicas: el picoteo es malo tanto para la silueta como para la celulitis. Cuando comemos sin hambre entre comidas, nuestro cuerpo tiende a almacenar más grasa, ya que no la necesita para funcionar. Esas grasas se acumulan en unas células llamadas adipocitos, las famosas células responsables de la aparición de la piel de naranja.
Además, los farináceos contribuyen al buen funcionamiento de nuestra digestión. Si optas por farináceos integrales, no sentirás ningún hinchazón después de comer. Al contrario, tu vientre estará más plano.
¿Qué cantidad de farináceos deberíamos comer?

Hablamos de farináceos acompañados de verduras y proteínas. Porque si los farináceos tienen tan mala fama, es a menudo porque los consumimos de forma incorrecta, en exceso o con acompañamientos poco adecuados. Ten en cuenta que los farináceos deben representar un cuarto de tu plato (otro cuarto serían las proteínas, y la mitad restante, verduras).
Y, por supuesto, para no aburrirse y aprovechar sus múltiples beneficios, variamos los farináceos: arroz integral, pasta integral, tupinambo, boniato, legumbres, patata, etc.
¿Cuáles son los mejores farináceos?

Para el desayuno, no podemos recomendarte más el pan integral o los copos de avena, que son grandes aliados de tu silueta.
El arroz integral, por su parte, tiene unas propiedades saciantes muy interesantes para una dieta.
Si te gusta la pasta, no te prives. Simplemente, procura consumirla de forma saludable, con hierbas frescas, especias y una cucharada de aceite de oliva, por ejemplo.
También puedes variar con farináceos menos conocidos, como la espelta, el mijo, el bulgur…
Pero los farináceos son también las legumbres: garbanzos, lentejas, habas, alubias rojas… Repletas de fibra y proteínas, son aliadas imprescindibles para la salud y contra la celulitis.
Y por último: los tubérculos, es decir, las patatas, los boniatos, el ñame o el tupinambo. No dudes en incorporarlos, pero prefiere los boniatos a las patatas, dado su menor índice glucémico.
Lo que debes recordar
- Los farináceos no hincharán tu vientre si optas por versiones integrales, preferiblemente sin procesar, y si te tomas el tiempo de comerlos acompañados de proteínas y verduras
- Puedes consumir farináceos en el desayuno, la comida y la cena si lo deseas
- Presta atención a los acompañamientos salados y dulces: sí a las verduras o las frutas, no a la mantequilla, el queso o la crema de untar. ¡Son ellos los que harán aparecer tu celulitis!
- Prefiere las cocciones sin materia grasa
- Prefiere las cocciones «al dente», que evitan que los azúcares lentos se transformen en azúcares rápidos, mucho menos beneficiosos para nuestra silueta y nuestra salud
- En la comida y/o la cena, llena tu plato con ¼ de farináceos, ¼ de proteínas y la mitad de verduras
- Varía los farináceos: copos de avena, pan, pasta, arroz, quinoa, bulgur…
Ya lo has entendido: ¡los farináceos son tus amigos! Consumidos con moderación, bien elegidos y bien acompañados, son indispensables para estar en forma y mantener la silueta. ¿La clave? ¡Disfruta, varía y equilibra!
Para recuperar un vientre plano y sin celulitis, recuerda que es fundamental combinar una alimentación saludable con actividad física y masajes de amasamiento. Es combinando estos 3 buenos hábitos como recuperarás una piel lisa, firme y sin irregularidades.