Las razones por las que aparecen las estrías son múltiples, aunque generalmente están relacionadas con factores de tensión sobre la piel, como un aumento de peso rápido o un entrenamiento muscular intensivo. El verdadero problema son los picores que las acompañan. ¿Por qué pican las estrías? ¡Te lo contamos todo!
Estrías que pican: ¿cómo se explica? 🤔
Las estrías son cicatrices que aparecen en zonas donde la piel se ha estirado hasta superar sus límites de elasticidad. Al formarse en la dermis, tienen el aspecto de pequeñas estrías y comienzan a extenderse por las partes del cuerpo con mayor concentración de células adiposas: glúteos, muslos, brazos, abdomen, pechos.
Es durante esta fase cuando aparece el picor. Las estrías que pican son, por tanto, aquellas que están en plena expansión. Suelen ser rojas y pican porque la piel, sometida a un estiramiento importante en esa zona, empieza a agrietarse y a adelgazarse.
Lo que pica con precisión es la depresión que sufre la piel en el momento de su distensión, provocando una deshidratación cutánea, aspereza, tirantez y… picor.
De hecho, es por eso que en el caso de las mujeres embarazadas con estrías que pican, las molestias se manifiestan principalmente en el abdomen, donde la piel se ha estirado considerablemente. El picor puede incluso intensificarse si tu piel tiene tendencia naturalmente seca.
¿Qué hacer contra las estrías que pican? 🙅♀️
Lo mejor sería, para empezar, no rascarse, ya que se corre el riesgo de perpetuar los síntomas y provocar lesiones. Pero seamos honestas, ¿quién podría resistirse cuando las estrías pican tanto?
Dicho esto, sé suave en tus gestos. Córtate las uñas cortas para evitar arañarte la piel al rascarte. Limita el gesto en la medida de lo posible y utiliza únicamente la yema de los dedos para rascarte, a fin de no favorecer la entrada de bacterias en la zona.
Para combatir las estrías que pican, establece a diario una buena rutina de cuidado calmante. Opta por duchas templadas, que ayudan a suavizar las inflamaciones de la epidermis causadas por el picor. La misma precaución aplica si prefieres el baño.
Puedes hacerlo aún más reparador para tu piel añadiendo un poco de aceite nutritivo. Pero limita el tiempo bajo el agua. Si te quedas demasiado tiempo, la piel puede resecarse por el cal presente en el agua.
Hidrata tu epidermis en profundidad 💧
Al terminar la ducha o el baño, tómate el tiempo de hidratar y de nutrir bien tu epidermis. Existen numerosas cremas revitalizantes con ingredientes activos como el silicio y las vitaminas A y E, cuya eficacia se debe a su poder emoliente.
A menudo resulta muy beneficioso dedicar unos minutos al día a un masaje para favorecer la penetración de estos agentes nutritivos. Consiste en amasar suavemente la piel durante unos 5 a 10 minutos al día, sin provocar dolor. Esta técnica estimula la producción de las fibras profundas de la piel. Así regenerada, la reactividad de tu barrera cutánea irá disminuyendo y podrás recuperar un confort maravilloso.
También puedes combinar tus soluciones hidratantes con tratamientos antiestrías. Estos potenciarán tus fibras de colágeno, suavizarán tu piel y calmarán los efectos desagradables de las estrías que pican. Para completar estos cuidados, evita llevar ropa demasiado ajustada o confeccionada con materiales sintéticos, muy irritantes para la piel. Opta por tejidos naturales como el algodón o el lino, que ayudarán a calmar la sensibilidad cutánea de las zonas afectadas.
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