Si necesitas un momento de mimos, ¡tenemos la receta de cuidado corporal casero perfecta! Ya sea en la ducha o en el baño, envuélvete en ligereza con nuestra espuma de baño reductora. Y sí, chicas, gracias a los aceites esenciales que incorporamos, ¡esta espuma tiene incluso un efecto reductor! ¡Vamos allá con la receta!
¿Cómo preparar nuestra espuma de baño reductora?
Ingredientes:
Para preparar tu espuma de baño reductora, necesitarás:
- un frasco tipo dosificador de espuma de 200 ml
- un embudo
- 160 ml de agua mineral
- 80 ml de gel de ducha neutro
- 10 gotas de aceite esencial de limón
- 5 gotas de aceite esencial de ciprés
- 5 gotas de aceite esencial de romero
Preparación:
La elaboración es muy sencilla: mezcla todos los ingredientes y luego vierte la mezcla en el frasco. Una vez bien cerrado, ¡agítalo! ¡Y listo!
En los días siguientes a la preparación de tu espuma, es posible que se formen «fases», es decir, que el aceite y el agua se separen. Sin problema: simplemente coge el reflejo de agitar el frasco como un shaker antes de usarlo.
¿Cuáles son los beneficios de esta espuma de baño reductora?
¡Esta receta tiene muchas ventajas!
En efecto, esta espuma te durará tanto como tu gel de ducha habitual, ¡pero utilizando solo un 20 % de producto! Es, por tanto, muy económica .
Además, gracias a los aceites esenciales que contiene, ¡huele de maravilla!
Por último, su textura es tan aireada, ligera y suave que transforma tu ducha y tu ritual reductor en un auténtico momento de placer.

